(ca) [Estado español] Resultados de la Reforma Laboral

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Fri Jun 6 18:11:58 CEST 2008


A mediados de junio del 2006 tenía lugar la publicación en el BOE del Real
Decreto-Ley 5/2006 que aprobaba la última reforma laboral de este país.
Por primera vez, se jactaba el Ministro de Trabajo Jesús Caldera, que los
agentes sociales y la patronal de mutuo acuerdo suscribían un pacto que
iba a poner fin a la precariedad laboral y al abuso de los contratos de
duración determinada. Para ello, en dicho acuerdo se recogía una batería
de medidas de "fomento de empleo", o sea, rebajas en las cotizaciones a la
Seguridad Social para los empresarios.

Dicho Real Decreto-Ley sería convalidado en diciembre de dicho año por la
Ley 43/2006 para la mejora y el crecimiento del empleo. Así le llamaron.

Esta semana, el nuevo Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, hacía
público que el índice de precariedad en este país (número de contratos de
duración determinada), había alcanzado un mínimo histórico: 31,4% (y ello,
sin contar con el empleo sumergido, algo de lo que este país puede
presumir en Europa).

Éste es el resultado de la reforma laboral: del 33% pasamos al 31,4%. Si
tenemos en cuenta que en el entorno de la UE la cifra está por debajo del
15%, entonces: ¿qué han negociado los burócratas de la UGT y CCOO?

Cuando en el año 2005 se inicia el diálogo social que llevaría a cabo la
negociación de la última reforma laboral, Jesús Caldera respondía en la
prensa que España nunca se colocaría en las cifras de la UE en
precariedad, debido a que los sectores económicos de este país necesitan
trabajadores temporales. Debe ser que en los demás países no hay
hostelería, ni construcción, ni transportes, etc.

Para ello sindicalistas de salón y políticos están de acuerdo en que para
aminorar los índices de precariedad, hay que subvencionar a los
empresarios para que transformen los contratos temporales en indefinidos.

En CNT lo tenemos muy claro: la precariedad laboral no se combate con
medidas de fomento de empleo, sino eliminando la contratación a la carta
que hay en este país, es decir: el fraude de ley legalizado.

Si el origen de la relación laboral es el contrato de trabajo, y este
contrato es suscrito por dos partes desiguales, puesto que una es más
débil (trabajador) que la otra (patrón), si la legislación laboral no
cumple con su función de proteger a la parte más débil, impidiendo que la
patronal pueda contratar y rescindir ese contrato cuando y como quiera,
nos encontraremos con que la patronal va a abusar de ese privilegio para
chantajear al trabajador a la hora de realizar su prestación laboral, pues
si no aceptas las condiciones que se te imponen, se te rescinde el
contrato sin que ello suponga un problema para el patrón.

Este chantaje va a operar en todos los institutos laborales: salarios,
jornada laboral, seguridad e higiene, ritmo de trabajo, participación
colectiva, etc.

El índice de siniestralidad laboral es la consecuencia más evidente de
esta precariedad. Sucede más en los sectores y empresas piratas. No se
trata de un hecho fortuito, sino de un hecho derivado de la explotación.

Por muchos fiscales o inspectores de trabajo que se nombren para velar por
la normativa de seguridad laboral, mientras no se elimine el poder que
tiene la patronal en la contratación: todo seguirá igual. Por eso nuestros
compañeros en el pasado controlaban desde el sindicato la contratación con
bolsas de trabajo y difundiendo la contraseña: niégate a trabajar sin la
contraseña sindical.

Quien controla la contratación, controla toda la relación laboral, tanto
en un plano individual como colectivo. Eso la patronal de este país (aves
de rapiña) lo sabe muy bien, y no está dispuesta a cambiar aunque le
subvencionen enteramente el contrato.

¿Qué han hecho UGT y CCOO otra vez? Lo único que saben hacer: Ni mejorar
ni hacer crecer el empleo, sino darle de ganar al patrón, para que mejore
su competitividad... a cambio de prebendas y canonjías.

CNT de Vigo




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