(ca) [Estado español] De la ETT a la flexiseguridad

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Fri Jun 6 16:45:07 CEST 2008


Corría el año 1994 y la crisis golpeaba con fuerza. Era ministro de
Economía un tal Pedro Solbes y algo había que hacer para recuperar las
tasas de beneficio privado. La primera idea, como siempre, fue modificar
la regulación de la relación laboral.

La modificación fue profunda: nuevas formas de despido (el despido
objetivo, con indemnización y exigencias de justificación menores, y que
hoy día es el que más se realiza); legalización de las funestas Empresas
de Trabajo Temporal (que ahora quieren sustituir al INEM); reforma de los
contratos formativos (reduciendo el tiempo de formación teórica y el
salario, que pasó a poder ser menor que el SMI); desregulación de las
condiciones de trabajo (movilidad funcional y geográfica, jornada,
vacaciones, descansos...); modificación de la contratación a tiempo
parcial (eliminando la exigencia de que la misma conllevase una reducción
horaria determinada con respecto al contrato a tiempo completo, reduciendo
su protección social) con especial incidencia sobre el trabajo femenino,
al que se quiere dedicar este tipo contractual y que también es
especialmente sensible a las modificaciones en jornada, horarios, etc.
Cerca de la mitad del Estatuto de los Trabajadores fue ‘tocado’ en una
línea general de flexibilización y desregulación crecientes de la relación
laboral.

Todo ello representó más poder para el empresariado, capaz de establecer
su dictadura sin contestación en el lugar de trabajo, así como la
profundización en un modelo productivo basado en costes salariales bajos y
especulación. En el año 1995, se afirma, hubo dos millones de rescisiones
de contrato. La crisis ha vuelto. Arrecian los asaltos de quienes quieren
modificar el mercado laboral para ponerle remedio. El ministro de Economía
es un tal Pedro Solbes. Y ahora se nos habla de flexiguridad (o
flexiseguridad, según guste). Un nuevo nombre para una vieja idea:
flexibilizar la relación laboral, hacerla más maleable para el
empresariado, es la consigna principal. De la seguridad, ya hablaremos,
nunca se la define demasiado. Lo fundamental de la flexiguridad es
eliminar las "rigideces" del mercado de trabajo "favoreciendo las
transiciones entre un empleo y otro", así como la "flexibilidad interna"
de las empresas.

La rotación en el empleo convertida en norma. El vórtice neoliberal y
capitalista que arrastra a nuestro mundo a sus crisis recurrentes siempre
encuentra la misma solución : que las crisis las paguen los trabajadores y
las trabajadoras. Mientras se dejen, claro.

Artículo de José Luis Carretero, profesor de Formación y Orientación
Laboral para el periódico Diagonal




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