(ca) [Barcelona] Entrevista a Just Casas (CNT-Terrassa)

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Thu Jan 11 20:08:35 CET 2007


Cuando usted se hizo cargo de la CNT de Terrassa en 2000 sólo eran cuatro.
Ahora son doscientos. ¿A qué responde este crecimiento?
Y dentro de cuatro o cinco años, seremos unos setecientos, estoy
convencido. Hay varias claves que lo explican. Una de ellas es el
importante pósito de cultura libertaria que hay en Terrassa. La CNT había
sido muy importante aquí. En distintos sectores sociales y en determinados
barrios de la ciudad aún queda una tradición de la CNT de antes y después
de la Guerra Civil.

¿Qué otros factores lo explican?
Terrassa ha sido una ciudad “paradigmática” del movimiento okupa, que
tiene mucho de libertario. O ha conservado organizaciones como el Ateneu
Candela, donde confluyen marxistas o libertarios... También pienso que
detrás hay un trabajo serio.

¿Cuáles son los objetivos de este sindicato actualmente?
Por una parte la lucha cultural, que es importante, y por otra la lucha
sindical. Intentar demostrar a los trabajadores que han venido con
nosotros que la solidaridad no son palabras vacías y que la CNT es capaz
de solidarizarse por una persona, sea afiliada o no, que tenga un problema
laboral.

La cuestión cultural les preocupa especialmente...
Sí, apostamos por un trabajo permanente de formación. Estoy convencidísimo
de que la CNT tiene hoy en día una calidad muy importante por lo que
respecta a las personas, al menos en Terrassa. La mayoría son
trabajadores, que hemos ido aprendiendo y estudiando. Yo mismo soy
profesor de universidad, pero hay otros que son economistas, tenemos un
abogado, otros que estudian Relaciones Laborales -cinco se diplomarán este
año-. La tarea cultural ha sido muy importante y esto se nota. Comporta
seriedad y solidaridad.

Fomentan la cultura...
A los que vienen al sindicato siempre se les ha inculcado que la cultura
es el mayor instrumento de emancipación social que se ha inventado. Por
eso fomentamos que la gente estudie; lo que les guste, pero que lo haga.
Es fundamental que los trabajadores estudiemos y adquiramos conocimientos.
Una persona que tiene una cultura y una mínima libertad y capacidad de
razonar llega a conclusiones lógicas que le favorecen.

¿Qué quiere decir?
Muchas veces hay trabajadores que no saben cuáles son sus derechos ni sus
reales intereses y, siendo un obrero al que están explotando, acaban
votando al PP, por ejemplo. Si están cultivados se interesan por cómo
funciona la economía, por los programas de los partidos -si quieren votar-
y, en definitiva, aprenden en qué mundo viven. Eso lo fomentamos y nos da
buenos resultados.

¿El pasado histórico influye en la CNT?
Es un factor básico. Este pasado nos ha convencido de que no somos un
colectivo más, ya seamos dos o dos mil. Tiene un peso y una historia
avasalladora. Nuestro pasado nos marca y nos obliga a mucho. Al margen de
todo esto, el sistema excluye a más personas cada vez y la CNT es una
puerta abierta, quizás la única, que tienen muchos excluidos del sistema
laboral e incluso social.

¿Por qué lo dice?
Pues porque son personas a las que UGT y CCOO prácticamente no les hacen
caso y vienen a la CNT, donde existe la buena voluntad, y vamos con ellos
hasta el final. Encuentran solidaridad y se lo dicen unos a otros. Muchos
de los que vienen luego se quedan con nosotros. Nuestra asesoría jurídica
ya no da a basto. Por eso creo que en un futuro no muy lejano
recuperaremos bastante de nuestra antigua presencia.

Se muestra extremadamente crítico con CCOO y UGT...
Al sistema le interesa englobar en su seno a unas supuestas organizaciones
sindicales mayoritarias y ha diseñado una forma de hacerlo que las
corrompe. Se tiene que ser muy fuerte y honrado para no ser engullido por
este sistema. En eso las elecciones sindicales son clave.

¿Las subvenciones desactivan el movimiento sindical?
Las centrales que se presentan a las elecciones sindicales cobran por cada
delegado que logran y por los votos que obtienen. Los de las grandes
empresas tienen hasta 40 horas sindicales al mes. Esto es un instrumento
diseñado teóricamente para favorecer la defensa de los trabajadores, pero
en realidad es todo lo contrario.

¿A qué se refiere?
Una de las formas que tiene un empresario de presionar a un comité de
empresa es algo tan sencillo como decirle: “A partir de mañana, os
controlaremos las horas sindicales. Os exigiremos que las cumpláis, porque
a ti te he visto comprando en el centro comercial y a ti paseando con la
mujer al mediodía...”. Es decir, amenaza con exigirles que las horas
sindicales sean realmente sindicales...

¿Es que no es así?
En muchísimos casos no. Lo hemos visto y vivido. El sistema está diseñado
para que las horas sindicales se gasten fraudulentamente. Así crean una
especie de delegados sindicales dóciles, que no defienden los derechos de
los trabajadores y están cogidos por el empresario, en que cualquier
momento puede recortarle las prebendas.

¿La mayoría actúa así?
Si alguien de CCOO o UGT me dice que es honrado y que se gasta 40 horas
sindicales al mes sólo en cuestiones de defensa de los trabajadores, me lo
puedo creer. Pero no es la actitud general en esos sindicatos. A la gente
les dan las horas sindicales y los empresarios no acostumbran a pedir que
las justifiquen. A cambio, cuando llegan los convenios colectivos o a la
hora de pactar mejoras para los trabajadores, prácticamente no hacen nada.

Dígame usted ingenuo, pero lo que está diciendo es muy fuerte...
Si no fuera así, ¿cómo se explica que en 2006 los salarios sean los mismos
que hace diez años? Pues se explica porque no ha habido ninguna lucha.

Se han aplicado las subidas del IPC...
Claro. El empresario se ha limitado a aplicar el IPC, que ya está
maquillado por el Gobierno, y se ha perdido mucho poder adquisitivo.
Aquellos delegados que tienen unas prebendas y se han acostumbrado a no
trabajar 40 horas al mes -una semana entera cada mes- lo firman sin más.
Su propio sindicato los dejaría en la estacada si plantearan algún
conflicto a la organización. Y es que el empresario tiene otra manera de
comprar a los sindicatos: ofrecerles más delegados del mínimo legal.

¿Cómo es eso?
Hay muchísimas empresas con uno, dos cuatro... delegados más de los que
tocarían según el volumen de plantilla. Sumados, son miles de personas en
todo el país que disfrutan de privilegios. Eso a los sindicatos les va muy
bien porque colocan a sus amigos, conocidos y familiares, se quedan
empleos... Así se crea amiguismo y hasta una “mafia” del puesto de
trabajo. Muchas empresas, incluso cuando necesitan personal, van
directamente al comité por si conocen a alguien. Son gente que no hacen
ningún sindicalismo, pero generan dinero para los sindicatos. CCOO y UGT
se han convertido en unos aparatos burocratizados cada vez con funciones
de gestora casi privada. Una de sus principales fuentes de ingresos viene
de esta política, por tener un gran número de delegados a través de las
elecciones sindicales. No es extraño que las empresas amenacen con no
admitir más delegados de los que marca la ley si les ponen alguna traba.

Si fuera así, es muy escandaloso...
De esta manera no se pueden defender los derechos de los trabajadores. Un
trabajador tiene que ver que su representante trabaja codo con codo con
él. Ser delegado sindical implica un compromiso moral y ético. Ser una
persona que trabaje como el que más y que sea sacrificado porque tiene que
dar ejemplo. Los compañeros tienen que ver en él a uno como ellos, más
honrado y más trabajador, o como mínimo igual. Esa es la base de su
fuerza. Si algún día tiene que enfrentarse a su empresa, los trabajadores
le apoyarán porque le tendrán confianza. Habrá demostrado que es una
persona que no se vende, que va al sindicato a formarse y prepararse...
Eso sí prestigia el sindicalismo y hace que la gente se afilie.

¿Son personas con carisma, no?
En los años 70, las personas se afiliaban a CCOO y UGT en función de a
quién conocían dentro de la empresa, personas que sí se preocupaban de
ellas. Aquello era carisma. Pero cuando estos sindicatos empiezan a hacer
política y se avienen durante la transición a formar parte del engranaje
del Estado, se acaban convirtiendo en dos apéndices más de un Estado
omnipresente en todas partes.

¿Se han dejado controlar?
Cuando España entró en la CEE, en 1986, se diseñó cómo tenía que ser el
sistema económico -se redefine de nuevo- así como el papel que tiene que
tener en Europa. ¿Qué sectores hay que potenciar? Todo el mundo lo sabe.
Se acaban imponiendo incluso cuotas para la producción de leche. Se
planifica. Eso no se puede hacer con unos sindicatos que defienden los
intereses de los trabajadores y que no acepten a cualquier precio los
cambios estructurales que el país ha sufrido. Tienes que tenerlos
comprados. La manera de hacerlo es a través de las sucesivas reformas que
se han hecho, con las que se han quitado cada vez más derechos a todos los
trabajadores, dando en paralelo más derechos a las élites y burocracias
sindicales.
Es una broma que una persona que ni tan sólo justifica las 40 horas de
acción sindical, sea encima la última que la empresa puede despedir. Ni
sirve para el sindicalismo y, tarde o temprano, se convierte en un lastre
para el propio empresario.

¿Por eso la CNT no participa en las elecciones sindicales, para no perder
su independencia?
Ciertamente. Si no, no puedes ser libre. Cuando nosotros tenemos un
delegado en una empresa -un representante de una sección sindical- no está
ni por las horas sindicales, ni para tener prebendas ni para enchufar a
nadie. A través de las secciones sindicales, quizás tengamos menos
delegados. Por ahora es sí. Pero el que es delegado nuestro, lo es de
verdad y de una pieza. CCOO y UGT tienen muchos delegados independientes
que se apuntan sencillamente para tener las horas sindicales. Pero como su
objetivo hoy no es defender a los trabajadores, sino los intereses de los
sindicatos, entendido ya como un ente autónomo generador de poder y de
riqueza, lo toleran. Es su forma de existir.

¿Ustedes no son corruptibles?
También podría salir entre nosotros alguna manzana podrida, pero es mucho
más difícil que ocurra.

Sin horas sindicales, toda la labor la tiene que hacer fuera del horario
de trabajo...
Es mucho más difícil y sacrificado, claro. Pero una vez sale adelante,
este sistema es mucho más efectivo.

¿Dónde ha crecido más la CNT estos últimos años?
En los servicios, que hoy es el sector predominante, y donde se pagan los
salarios más bajos y está más precarizado. En la arqueología, que estaba
totalmente desregularizada, hace pocos días conseguimos un éxito judicial
en Tarragona que permitirá que avance hacia un convenio colectivo. UGT y
CCOO no se han preocupado nunca de este colectivo de trabajadores de alta
cualificación, pero que ganan salarios de miseria. La CNT está avanzando
mucho en colectivos especializados, con un alto nivel de estudios,
mínimamente politizados y con un sentimiento de clase importante. Lo mismo
nos  ocurre en empresas relacionadas con las nuevas tecnologías. Una de
ellas es PC City, cadena con cientos de trabajadores, donde hemos
conseguido muchas mejoras, aunque no lo reconozca oficialmente.


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Perfil:

Just Casas, nacido en 1954 en Sabadell, descendiente de egarenses, reside
en Terrassa desde hace siete años. En 2001 se hizo cargo de la renovada
CNT de Terrassa, tras un letargo de 13 años. Desde entonces, que eran
cuatro, este sindicato ha crecido poco a poco, hasta llegar a los 200
afiliados actuales. Casas, electricista de profesión desde los 14 a los 36
años, se licenció y doctoró en Historia Moderna y Contemporánea, y ejerce
como profesor en la UAB. Autor de diversos estudios, ha investigado
especialmente sobre el movimiento obrero y el sistema laboral en tiempos
de la Generalitat republicana.

Entrevista publicada originariamente por el Diari de Terrassa el sábado 18
de noviembre de 2006

Publicado en el nº de enero de 2007 del periódico "CNT"




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