(ca) FAI Tierra y Libertad #368 - Proletarios de todos los países... ¡interroguémonos! (it)

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Mar Mar 12 11:02:36 CET 2019


¿Qué papel se me ha reservado en la sociedad en la que vivo? ¿Cuál es mi condición? ¿Qué 
posibilidades se me ofrecen de mejorar? ¿Cómo estoy gastando mi vida? ¿En qué estoy 
intentando convertirme? ¿En qué me estoy convirtiendo realmente? ---- Si cada uno de 
nosotros volviera a plantearse seriamente estas cuestiones, si los proletarios se las 
volvieran a plantear una tras otra, seguramente la misma clase obrera empezaría a 
acordarse de su propia existencia, a mirarse a la cara e interrogarse sobre su propio 
cambio, su cambiante fisonomía, sobre sus propias condiciones y perspectivas, sobre lo que 
como tal soportamos y sobre los modos en que eso colabora a la propia sujeción. 
Seguramente la aislada comunidad de los oprimidos esparcida por todo el mundo volvería a 
reconocer en el semblante de los migrantes que lo atraviesan no a parásitos o invasores, 
como nacionalismos y regionalismos enseñan, sino a potenciales aliados, y a recordar que 
quien está asalariado, en paro o desposeído, ya sea individuo o grupo, cuanto más aislado 
está, más jodido estará.

¿Qué significa hoy ser "proletario"? Estamos frente a uno de esos casos en los que los 
desarrollos históricos han hecho cada vez más denso el significado inmediato de un 
término: proletario es, hoy como ayer, el explotado, el que trabajando toda la vida llega 
a duras penas y con sacrificios cotidianos, a conseguir sobrevivir y poco más.
Por otra parte, parece evidente para cualquiera que sufra las consecuencias o siquiera 
ojee alguna estadística, que en las últimas décadas y a nivel global, tanto la explotación 
del proletariado como el proceso de proletarización han dado saltos adelante, registrando 
acelerones que han demolido ese mínimo control que las clases trabajadoras habían ganado 
en la segunda mitad del siglo XX con varios ciclos de lucha, y han hecho precipitarse a la 
condición de proletariado a muchas personas y familias que anteriormente habían gozado de 
una condición burguesa y de un cierto desahogo.
La existencia de cada pequeño o medio burgués, como la de cada proletario, no muy distinta 
de la del que está peor porque lo han arrojado al margen o fuera de los confines de 
cualquier comunidad, hoy está ligada con hilos que él no mueve, sobre cuya trayectoria no 
tiene herramientas para influir.
La cada vez mayor y ya extrema desigualdad en la distribución de las vías de acceso a los 
recursos, y la utilización desenfrenada, destructiva y suicida que los aparatos 
financieros e industriales de todo el mundo persiguen y obtienen -y los Estados 
garantizan- con la complicidad en parte forzada y en parte equívoca a través del 
condicionamiento mental de los consumidores, amenaza y aflige hoy, objetivamente, a la 
gran mayoría del género humano.
Proletarios de todo el mundo: si la mayor parte de nosotros continúa dejando hacer al 
manipulador o, peor aún, si le deja convertirse en su celoso ejecutor, poniendo sus 
esperanzas en este o en el otro partido que promete un buen gobierno, en este o en el otro 
empresario que promete a sus empleados el camino de la emancipación social, en este o en 
aquel Estado que asegura tutelar y encarnar sus intereses, ni para nosotros ni para 
nuestro prójimo, ni para nuestros hijos y nietos habrá tregua.
Explotados y oprimidos de cualquier lugar y condición, recomencemos a reconocernos uno al 
otro, a interrogarnos sobre nuestra condición y posibilidades, sobre lo que nos diferencia 
y lo que nos une, sobre las nuevas formas de expropiación del saber, poder y "derechos", 
de explotación y autoexplotación, sobre nuestros puntos fuertes y débiles, y repartamos 
por la sociedad lugares en los que pueda hacerse.
Comencemos por recordar lo que en un tiempo estaba claro para la mayoría de nosotros: 
entre quien roba algo por hambre en un supermercado y su legítimo propietario, quién es el 
verdadero ladrón.
Nos va la vida nuestra y, en el fondo, la de todos: porque burgués o proletario se nace, 
pero en defensor de los intereses de una clase contra los de otra, se convierte uno, y 
porque a lo peor no hay dique si ese dique no se crea desde abajo.

Marco Celentano

https://www.nodo50.org/tierraylibertad/368articulo4.html


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