(ca) cgt catalunya: Una más de nuestras [Sobre Anna de Sallent] Artículo de Ermengol Gassiot

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Sab Mar 2 09:08:16 CET 2019


[Hace más o menos un año que una compañera de luchas, de muchas luchas, Ana Gabriel tuvo 
que irse. Hace más o menos un año escribí este escrito para un libro que se editó sobre 
ella. En aquellas fechas ambos compartíamos que sobre nosotros colgaba una orden de 
detención. Me ha apetecido compartirlo] ---- Quien me conoce sabe que no me gusta nada 
hablar de nombres propios. Que siempre he pensado que la lucha y la militancia son 
realidades colectivas. Que cuando hablamos en primera persona lo hacemos esencialmente en 
plural, porque somos seres sociales, nos construimos y reconocemos el conflicto de la vida 
cotidiana también colectivamente. Del mismo modo que nos posicionamos, tomamos parte y 
actuamos, para transformarla. Lo he defendido muchas veces y lo seguiré haciendo. Y quizá 
por ello, cuando un compañero me preguntó si quería escribir cuatro líneas para este libro 
sobre Anna, no dudé en aceptar. Parece una contradicción pero no lo es, en absoluto.

Estoy seguro de que muchas de ustedes, lectoras y lectores de este libro, puede explicar 
un montón de historias donde Anna, de alguna manera u otra, han participado. Compartiendo 
durante años y años tantos anhelos y tantas luchas que casi habéis perdido la cuenta. 
Caminando a su lado. Debatiendo en ella, escuchándola y escuchando sesión ella, poniendo 
el cuerpo y la imaginación para resolver las situaciones que una vida que ya empieza a ser 
larga de lucha le ha llevado. Así que lo que os voy a contar yo seguramente no es 
demasiado original, pero es un buen reflejo de cómo muchos de nosotros hemos conocido Anna 
en muchos rincones diferentes de los Países Catalanes y, estoy seguro, de otros lugares 
del mundo.

Pensando qué decir de ella, me ha venido a la cabeza una charla en Sallent, cuando el 
Ateneo Rocaus aún no estaba. Yo iba a explicar el caso de'n Franki de Terrassa, un 
compañero y amigo que estaba en prisión para desgarrar la bandera española del 
Ayuntamiento. Era okupa y aquella época no estaba nada de moda hablar de presos políticos, 
aunque había ya Terrassa teníamos tres. En Sallent había varias personas escuchando la 
historia que fui a explicar. Yo estaba cansado, hacía poco que Franki estaba en la cárcel 
y las circunstancias nos superaban un poco. Anna era una más de entre el público y cuando 
el diálogo posterior a la charla empezó a decaer, ella hizo un par de preguntas oportunas, 
para dar vida al debate y, sobre todo, para interpelar a la gente joven del público. Que 
aquella, también era su lucha. Fue entonces cuando me di cuenta que Ana, en ese grupo, era 
un referente. Sin alboroto, sin gritos, sin foco, simplemente dinamizando un debate para 
construir (empoderar, hemos ido diciendo más tarde) un yo colectivo en Sallent.

Después de esto fueron pasando cosas. Políticamente crecimos, cada uno en su entorno pero 
reconociéndonos como compañeras y compañeros partes. Seguro que ya entendéis de qué os 
hablo. No me refiero sólo a Anna, ni a mí. A muchos barrios y en muchos pueblos sabíamos 
cuáles eran nuestros espacios de encuentro, centros, ateneos, centros sociales ... y de 
militancia. En algunos lugares se luchaba contra la escombrera salina, mientras en otros 
las dinámicas antirepresiva nos absorbían el día a día y un poco más allá se abrían 
locales, puntos de información de múltiples batallas, etc. Después llegó la primavera de 
las plazas, de los cortes de calle contra los recortes, del Parlamento cercado, de las 
porras de'n Puig y de los miles y miles de personas, por primera vez, haciéndose sus 
muchos de nuestros clamores. Todavía no salíamos a la tele,

Y luego vino la proyección pública. Todas sabéis que, de nuestras, Anna es una de las que 
más ha tenido, de este tipo de proyección. De nuevo, quien me conoce, sabe de la 
prevención que me generaba y me sigue generando, a mí, este tipo de circo mediático. Y el 
temor de que la fabricación de "estrellitas" de los movimientos sociales y de nuestros 
espacios militantes destruyera nuestra horizontalidad y nuestro "yo" colectivo. Pues, con 
todo esto en la cabeza, recuerdo una reunión de mi sección sindical, la CGT en la UAB. No 
hace mucho, bien entrada la legislatura de'n Puigdemont. Algunos compañeros estaban 
alarmados porque les había dicho que no quería que, al menos para mí, nadie pagara ni un 
euro a la UAB como responsabilidad civil del caso "27 y más". También explicaba que no 
pensaba ir a hacer nada en el juzgado, sabiendo las consecuencias y mirando de argumentar 
el sentido de hacerlo. En un momento, se abrió la puerta, y Anna entró. Desde que era 
diputada en el Parlamento, venía poco a la sección. Aquel día había alguna actividad 
relevante en la cámara. Pero ella estaba allí, con nosotros, escuchando como años atrás en 
Sallent. Escuchando un turno de palabras y otro. Y, finalmente, un par o tres de frases de 
apoyo al compañero represaliado y, sobre todo, en la sección sindical. En ese momento, era 
prioritario fortalecer la cohesión del colectivo y, como quien no quiere la cosa, ella 
soltó las palabras que encontró más apropiadas para contribuir. A pesar de ser famosa, 
ocupar páginas en los periódicos y minutos en radios y televisiones, cuando se trataba de 
apoyar un compañero y un espacio de militancia, Anna seguía estando. En un momento, se 
abrió la puerta, y Anna entró. Desde que era diputada en el Parlamento, venía poco a la 
sección. Aquel día había alguna actividad relevante en la cámara. Pero ella estaba allí, 
con nosotros, escuchando como años atrás en Sallent. Escuchando un turno de palabras y 
otro. Y, finalmente, un par o tres de frases de apoyo al compañero represaliado y, sobre 
todo, en la sección sindical. En ese momento, era prioritario fortalecer la cohesión del 
colectivo y, como quien no quiere la cosa, ella soltó las palabras que encontró más 
apropiadas para contribuir. A pesar de ser famosa, ocupar páginas en los periódicos y 
minutos en radios y televisiones, cuando se trataba de apoyar un compañero y un espacio de 
militancia, Anna seguía estando. En un momento, se abrió la puerta, y Anna entró. Desde 
que era diputada en el Parlamento, venía poco a la sección. Aquel día había alguna 
actividad relevante en la cámara. Pero ella estaba allí, con nosotros, escuchando como 
años atrás en Sallent. Escuchando un turno de palabras y otro. Y, finalmente, un par o 
tres de frases de apoyo al compañero represaliado y, sobre todo, en la sección sindical. 
En ese momento, era prioritario fortalecer la cohesión del colectivo y, como quien no 
quiere la cosa, ella soltó las palabras que encontró más apropiadas para contribuir. A 
pesar de ser famosa, ocupar páginas en los periódicos y minutos en radios y televisiones, 
cuando se trataba de apoyar un compañero y un espacio de militancia, Anna seguía estando. 
Aquel día había alguna actividad relevante en la cámara. Pero ella estaba allí, con 
nosotros, escuchando como años atrás en Sallent. Escuchando un turno de palabras y otro. 
Y, finalmente, un par o tres de frases de apoyo al compañero represaliado y, sobre todo, 
en la sección sindical. En ese momento, era prioritario fortalecer la cohesión del 
colectivo y, como quien no quiere la cosa, ella soltó las palabras que encontró más 
apropiadas para contribuir. A pesar de ser famosa, ocupar páginas en los periódicos y 
minutos en radios y televisiones, cuando se trataba de apoyar un compañero y un espacio de 
militancia, Anna seguía estando. Aquel día había alguna actividad relevante en la cámara. 
Pero ella estaba allí, con nosotros, escuchando como años atrás en Sallent. Escuchando un 
turno de palabras y otro. Y, finalmente, un par o tres de frases de apoyo al compañero 
represaliado y, sobre todo, en la sección sindical. En ese momento, era prioritario 
fortalecer la cohesión del colectivo y, como quien no quiere la cosa, ella soltó las 
palabras que encontró más apropiadas para contribuir. A pesar de ser famosa, ocupar 
páginas en los periódicos y minutos en radios y televisiones, cuando se trataba de apoyar 
un compañero y un espacio de militancia, Anna seguía estando. un par o tres de frases de 
apoyo al compañero represaliado y, sobre todo, en la sección sindical. En ese momento, era 
prioritario fortalecer la cohesión del colectivo y, como quien no quiere la cosa, ella 
soltó las palabras que encontró más apropiadas para contribuir. A pesar de ser famosa, 
ocupar páginas en los periódicos y minutos en radios y televisiones, cuando se trataba de 
apoyar un compañero y un espacio de militancia, Anna seguía estando. un par o tres de 
frases de apoyo al compañero represaliado y, sobre todo, en la sección sindical. En ese 
momento, era prioritario fortalecer la cohesión del colectivo y, como quien no quiere la 
cosa, ella soltó las palabras que encontró más apropiadas para contribuir. A pesar de ser 
famosa, ocupar páginas en los periódicos y minutos en radios y televisiones, cuando se 
trataba de apoyar un compañero y un espacio de militancia, Anna seguía estando.

Como estas, os podría explicar muchas más. Espacios compartidos arriba de tarimas, en 
reuniones, charlas en una mesa de bar alrededor de un vaso ... Recuerdo también cómo, 
cuando los mineros de Sallent lo pidieron, Anna estuvo. No como diputada, o no sólo, sino 
con otras compañeras suyas del pueblo. La situación era compleja por la CGT, que hacía 
pocos días habíamos criticado duramente la CUP para aprobar los presupuestos de Juntos por 
Si. Defendíamos el mantenimiento de los puestos de trabajo y, en el hilo de una navaja, 
intentábamos no hacer el juego a la empresa y otros sindicatos que querían poder continuar 
vertiendo en la montaña de Sallent, en contra las luchas de las vecinas y de algunas 
sentencias judiciales. Sin pensarlo y sin pedir nada a cambio, Anna fue allí y en 
diferentes actos públicos con los mineros de la CGT. Nuevamente, continuaba estando.

Posiblemente Anna en tantos años se ha equivocado en cosas durante su militancia. Como 
todas nosotros porque, como decía mi abuela (otra vieja luchadora, de las que perdieron la 
revolución y la guerra) quien no hace nada no se equivoca. Pero es igualmente cierto que 
nunca ha dejado de ser una más de las nuestras. Por eso, cuando un par de horas más tarde 
que le dictaran la orden de detención en contra conocí a mi, en medio de la tristeza un 
punto de orgullo me recorrió el cuerpo. De hecho, aquella época de lucha en la UAB, ella 
también estaba.

* Ermengol Gassiot es Secretario General de CGT Cataluña
https://lasaldelaterra.wordpress.com/2019/02/22/una-mes-de-les-nostres-sobre-lanna-de-sallent/

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article13078


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