(ca) FAI, Tierra y Jibertad #346 - Un Primero de Mayo --- diferente

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Sab Mayo 13 12:54:03 CEST 2017


Hoy no quiero traer aquí el recuerdo de los hombres y mujeres que a lo largo de la 
historia entregaron su vida y su libertad para conseguir un mundo mejor, sobre todo en el 
trabajo, como tantos sindicalistas y trabajadores del pasado nos recuerdan. Si vieran la 
situación actual se revolverían en sus tumbas y jamás podrían descansar en paz. Sería como 
profanar su memoria ---- Hoy no quiero hablar de lo mal que van las cosas en España y en 
el mundo entero. Hoy no quiero hablar de un sueño, el de los trabajadores unidos y dueños 
de su destino. Ni de una verdadera reforma laboral, sindicatos independientes y otras 
cuestiones que, sin duda, se podrán escuchar en muchas otras reuniones de este tipo por 
todo el país, por todo el mundo. La manifestación del Primero de Mayo tuvo su origen en 
una antigua reivindicación libertaria y obrera: la de las ocho horas de trabajo. A la que 
siguieron mucha otras luchas sociales y laborales que, de una u otra manera, nos han 
traído hasta el momento presente.

El sueño de un Primero de Mayo diferente, muestra de un movimiento popular unido y 
solidario, tan fuerte que hiciera tambalear las caducas estructuras de este edifico social 
injusto, desigual e inhumano. Pero soñar con un mundo mejor no debe apartarnos de la 
realidad. Y la realidad es esta. La que estamos viviendo.
Lo que quiero decir hoy es que España va bien. Cada día lo tengo más claro. Y la prueba de 
la buena marcha del país se puede ver en las minoritarias y modestas manifestaciones que 
se celebran en casi todas partes. La mayoría de la población debe estar contenta, sin 
motivos para manifestarse ni protestar, a juzgar por la presencia más bien escasa de gente 
en las calles el Día de los Trabajadores. Entiendo que si no lo hacen será porque carecen 
de motivaciones.
Protestar y quejarnos es algo que hacemos desde que venimos al mundo. Nacemos llorando y 
luego no dejamos de gemir a lo largo de toda nuestra vida. Yo lo veo a diario personas que 
se quejan, se quejan y vuelven a quejarse. Pero esas personas ahora no están aquí.
Los que sí están son los que no desean quejarse, sino protestar. Veo bandera rojas y 
negras, banderas anarquistas, y los anarquistas de la CNT sí que saben protestar. Se puede 
decir que no saben hacer otra cosa. Desde sus humildes orígenes allá por los comienzos del 
siglo XX, en 1910 para ser exactos, es decir, hace 107 años de aquella primera reunión 
fundadora del sindicato, repito una vez más, lo que sí han hecho siempre ha sido 
protestar; nacieron protestando y, si mueren, lo harán protestando. Nosotros, en nuestra 
modestia, perpetuamos esa herencia de lucha en contra de la guerra, la pobreza, la 
tiranía, la explotación laboral, la discriminación y el maltrato de la mujer, la 
manipuladora enseñanza de los niños, y tantas otras causas perdidas y ganadas en el 
tiempo, persiguiendo un ideal como meta individual y colectiva: la dignidad y la libertad 
del ser humano. Y esto no es algo de ahora, sino de siempre. No hay más que leer la 
historia popular, que no la oficial, de este país, para saber que la CNT viene luchando en 
esos frentes desde el mismo momento de su constitución. Somos anarquistas protestantes.
Algo tan natural como quejarse cuando uno está mal, parece haberse olvidado. Eso, o bien 
que no hay auténticos motivos de queja. Todos los que nos rodean sin unirse a la 
manifestación, los que están ahora cómodamente en su casas, en las terrazas de los bares o 
gozando de un día de fiesta, no deben tener nada por lo que manifestarse, o dicho de otra 
forma, la mayoría de españoles, y también de inmigrantes, deben llevar una buena vida, con 
buenos empleos, bien retribuidos. Para todos ellos España va bien.
Luego están esos otros, forman legión también, que se quejarían y protestarían, pero ¿para 
qué? Nunca se consigue nada, te dicen. Todo está podrido y luchar no trae más que 
complicaciones y problemas. Menos mal que algunos esclavos no pensaban igual, o aún 
seguiríamos cargados de cadenas.
Aunque me temo que al Primero de Mayo como día reivindicativo de la clase trabajadora le 
ha pasado como a las fiestas religiosas, que Dios nos ampare, ha perdido su verdadero 
sentido, y actualmente no es más que una jornada de asueto y descanso, marcada en rojo en 
el calendario, un día perfecto para disfrutar de vacaciones. Sin embargo, no hay por qué 
preocuparse. España va bien.
Pero yo no puedo divertirme cuando me aprieta el zapato o me duele la cabeza. De igual 
modo que no puedo estar bien si los que me rodean están mal. De lo cual intuyo, sospecho y 
hasta adivino que solamente nosotros, los anarquistas, como siempre, tenemos motivos de 
protesta. A los demás, las cosas les van de maravilla, algo que nos negamos obstinadamente 
en aceptar. En definitiva, la cuestión se puede resumir brevemente: España va bien.
Entonces, si una inmensa mayoría lo afirma, debe ser verdad, aunque sea como asegurar que 
la Tierra es plana.
En fin, esto se acabó. Disfrutemos, pues, del Primero de Mayo y, como dijo aquél, ¡a la 
mierda el trabajo!
Salud y alegría.

J. C.

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/346articulo2.html


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