(ca) enlace zapatista ezln mx: LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA). (en, it)

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Mie Feb 22 08:34:34 CET 2017


La tormenta en nuestro caminar. ---- Para nosotras, nosotros, pueblos originarios 
zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos.  Llegó a nuestras tierras con la patraña 
de la civilización y la religión dominantes.  En ese entonces, la espada y la cruz 
desangraron a nuestra gente. ---- Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz 
fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como 
ofrenda al nuevo dios: el dinero. ---- Resistimos, siempre resistimos.  Nuestras rebeldías 
fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder.  Unos y otros, 
arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y 
sometimiento bajo la mentira de liberarnos.  Como aquellos a quienes decían y dicen 
combatir, vinieron y vienen a mandar.  Hubo así supuestas independencias y falsas 
revoluciones, las pasadas y las por venir.  Los de arriba se turnaron y se turnan, desde 
entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo.  Y en calendarios pasados y 
presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; 
mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

   Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

   Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.  Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

   Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos.  Al 
expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.  Vimos entonces al 
obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del 
carromato mortal del Capital.

   Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, 
ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder.  Vimos entonces sumarse a maestros, 
estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres 
diferentes pero idénticos pesares.

   No bastó.  El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto.  Entonces las 
diferencias fueron también perseguidas abiertamente.  El color, la raza, el credo, la 
preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su 
casa permanente.

   Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad.  El Poder convirtió así a los 
calendarios en materia de persecución.  Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser 
niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser ancian@, por ser human en .

   Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el 
Poder también amplió las resistencias... y las rebeldías.

   Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas.  Diferentes 
pero semejantes en la rabia y la insumisión.

   El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan.  Los necesita.

   A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y 
asesinando a los más.  No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

   No bastó.  De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera 
bajo su pesado yugo.

   Tampoco fue suficiente.  El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, 
domesticarla, explotarla.  Es decir, destruirla.

   Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero 
feudos y reinos.  Y sobre sus ruinas levantó naciones.

   Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran 
mercado.

   El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías.  Todo se vende y se 
compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el 
conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

   Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías.  La "libertad 
económica" es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra. 
  En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación.  El intercambio es 
entonces de impunidades.  La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su 
balanza siempre pesa más el dinero que la verdad.  Y la estabilidad de esa tragedia 
llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

   Pero no bastó tampoco.  Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en 
las ideas.  La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las 
ciencias.  Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias.  Las ciencias 
y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del 
supermercado mundial.  El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la 
recreación y el placer.

  El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la 
humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, 
a las artes, ... y a la naturaleza.

   La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el 
desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son 
producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que 
prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

   No, todas las desgracias son la esencia del sistema.  De ellas se alimenta, a costa de 
ellas crece.

   La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

   Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por "racionalizar" su funcionamiento, por 
"humanizarlo".  Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves.  No hay arreglo 
posible.  No lo hubo antes.  Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

   La única forma de detener la máquina es destruirla.

   En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

   Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

   Quienes todavía pretenden "arreglar" o "salvar" al sistema, en realidad nos proponen el 
suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

   Pero en el sistema no hay solución.

   Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya 
pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

   No.  Lo cierto es que se va poner peor.

   Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y 
geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir "no", hay que 
luchar, hay que organizarse.

   Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

   Sólo así podremos sobrevivir.  Sólo así será posible vivir.

   Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que...

"Cuando amaine la tormenta,

  cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,

  el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor."
-*-
La guerra y los muros de afuera y de adentro.

   Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo 
mundial, ahora ensancha sus calamidades.

   Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, 
comunidades enteras, naciones, continentes.  No es necesario ya haber cometido un delito o 
ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

   Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a 
quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas 
aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y 
persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se 
festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

   Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo 
el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados 
"Estados-nación".  Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo 
describe: "guerra mundial" (la cuarta, según nosotr en s).

   Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

   Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras 
siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

   Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la 
intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas.  Y esos mismos hoy 
tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea 
de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen 
ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la 
pesadilla actual.

   Se lamentan.  El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su 
resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

   El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran 
mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud.  En él, 
millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de 
"migrantes") naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco 
navío del gran Capital.

   Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la 
tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

   Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más 
retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones.  Cansado de gobernar desde las 
sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la "ciudadanía" y la "igualdad" frente a 
la ley y el mercado.

   La bandera de "libertad, igualdad y fraternidad" con la que el capitalismo vistió su 
paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero 
de la historia de arriba.

   Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación.  "Guerra 
siempre, guerra en todas partes", reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar 
de sangre y mierda.  Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la 
humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

   Nadie está a salvo.  Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que 
le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo 
entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

   Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles 
si posible fuera.

   Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes 
agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a 
cada paso, interponen gobiernos y criminales.  En la geografía mundial de los medios de 
comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni 
rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

   ¿El calendario?  Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la 
solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien 
trabajara, de la victoria sobre el "enemigo comunista" que pretendía coartar la libertad, 
imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las 
genealogías.  El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién 
empezaba.  Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

   El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no 
atinan a dónde ir.  Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

   Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial.  Y la pamplina 
se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero 
pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo.  La 
salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

   Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, 
ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros.  Y, el colmo, pretenden 
encabezar la oposición a esa política guerrera.  Así vemos a la derecha intelectual hacer 
gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas.  Porque no, la 
globalización no fue el triunfo de la libertad.  Fue y es la etapa actual de la tiranía y 
la esclavitud.

   Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos 
gobiernos.  Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos.  Destruidos 
por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción 
como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden 
resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

   En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía 
social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el 
racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

   Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los 
mapas.  También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

   La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero.  Y vino 
la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y 
las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por 
hacer.  Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil 
para sus propuestas de unificación: "del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro". 
Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

   Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo 
zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma.  Encumbra ahí (y no sólo 
ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza 
su propuesta: "volvamos al pasado".

   Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo.  Nunca más.  Ni el sistema entero en 
su conjunto.  No importa qué hagan los de arriba.  El sistema llegó ya al punto de no retorno.
-*-
Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

   La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y 
nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y 
acero, busca reducir más aún el planeta.  Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan 
los que arriba son iguales entre sí.

   Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir 
techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

   Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse 
sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a 
quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

   Por eso:

   Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

   Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la 
resignación.

   Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir "NO" a 
la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

Frente a los muros del Capital:

la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

   Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la 
agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que 
aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

   Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, 
detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba. 
Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le 
parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, 
desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra 
esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

   Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es 
vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así 
sea con nuestras pequeñas posibilidades.

   Hay que organizarse.  Hay que resistir.  Hay que decir "NO" a las persecuciones, a las 
expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras.  Y hay que decir "NO" a los 
malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, 
destrucción y muerte.  De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los 
problemas.

   Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y 
geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las 
expulsiones.  Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando "santuarios" o 
apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las 
artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y 
mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea.  En todos los 
espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

   Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y 
perseguida.  Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

   Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo 
nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

   Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace 
varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con individu en s, grupos, 
colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de 
hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar 
toda suerte de actividades y acciones a favor de l en s perseguid en s.

   Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l en s indígenas zapatistas 
para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades 
indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, 
realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con 
los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y 
bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el 
mundo.

   Eso por lo pronto.  Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.  Las 
mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos sol en s.

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión 
crítica "LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA" a celebrarse los días del 12 
al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las 
Casas, Chiapas, México.  Participan:

Don Pablo González Casanova.
María de Jesús Patricio Martínez (CNI).

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.
Arturo Anguiano.

Sergio Rodríguez Lascano.

Christian Chávez (CNI).

Carlos González (CNI).

Comisión Sexta del EZLN.

Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a tod en s l en s artistas a la segunda edición del "CompArte por la Humanidad" 
con el tema: "Contra el Capital y sus muros: todas las artes" a celebrarse en todo el 
mundo y en el espacio cibernético.  La parte "real" será en fechas del 23 al 29 de julio 
del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra.  La edición virtual será del 1 al 
12 de agosto del 2017 en la red.  Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar atent en s a las actividades a las que convoque el Congreso 
Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de 
Gobierno.

V.- Convocamos a l en s científic en s del mundo a la segunda edición del "ConCiencias por la 
Humanidad" con el tema: "Las ciencias frente al muro".  A celebrarse del 26 al 30 de 
diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y 
en el espacio cibernético.  Próximamente daremos más detalles.

No es todo.  Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.    Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero 14 (también día de nuestr en s muert en s) del 2017.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/02/14/los-muros-arriba-las-grietas-abajo-y-a-la-izquierda/


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