(ca) Ruptura Colectiva (RC): "Sin bosques no hay vida": Acción comunitaria y apoyo mutuo en defensa de Texcoco

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Jue Abr 13 08:36:43 CEST 2017


Crónica fotográfica: Demián Revart ---- ¡TU SOLIDARIDAD PUEDE SALVAR A LOS BOSQUES DE 
TEXCOCO DEL INCENDIO!: COMPARTE ESTA INFORMACIÓN CON TOD en S TUS AMIG en S Y CONTACTOS ---- Los 
medios "oficiales" y el gobierno mienten. Desde la noche del viernes 31 de marzo las 
llamas han incendiado más de 1000 hectáreas del Monte Tláloc en el municipio de Texcoco. 
La labor más fuerte la han hecho los ejidatarios, pobladores, grupos autónomos de 
rescatistas/bomberos y voluntarios de distintos municipios y estados. Ellos y sólo ellos, 
lograron que el fuego iniciado en la comunidad de Coatlinchán se haya reducido 
considerablemente, sin embargo, su extensión a las comunidades de Tequexquináhuac, San 
Pablo Ixtayoc y Santa Catarina del Monte hacen ver como un cadáver a las reservas 
naturales y árboles que un día fueron eternamente verdes.

EL FUEGO AÚN NO HA SIDO CONTROLADO EN SU TOTALIDAD, por lo que el apoyo presencial y 
difusión de las brigadas comunitarias y centros de acopio de víveres se vuelve indispensable.

Los incendios han afectado a múltiples especies de flora que datan de entre 100-200 años 
de vida, así como a la fauna endémica como correcaminos, conejos, ratones de campo y aves 
migratorias. El proceso de reforestación será el primer paso después de tener el control 
forestal del incendio... ¡pero se necesitarán muchas manos y corazones!

CRÓNICA SOBRE UNA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA EN DEFENSA DEL MONTE

Desde las 5 am las señoras y sus hijas ya preparaban las tortas con sus modestos 
ingredientes: jamón, crema y un chilito jalapeño para quien tuviera suerte. Comuneros y 
pobladores a las afueras del Auditorio Ejidal, algunos conversando, alguno otros 
‘echándose una pestañita'. La molesta combinación del cuerpo cansado y nulas horas de 
sueño no detiene la defensa de la naturaleza.

Algunos minutos extra para hacer tiempo y sumar más voluntarios antes de partir. Las 
camionetas repletas de aguas embotelladas, palas, picos y voluntad. "Naaah, se hacen bien 
pendejos", nos responde un campesino que ha combatido tres días seguidos el fuego en una 
de las veredas más altas del monte, en torno a la ‘participación' del ejército y la 
policía en esta situación. "Se sacan la foto y esperan a que bajemos para bajar con 
nosotros", remata otro campesino sobre lo dicho.

A unos 20 minutos de camino por los pastizales, la bocanada del humo ya invade la 
respiración. Todos nos pusimos los cubrebocas, paliacates y otros improvisaron una capucha 
enredándose su camiseta alrededor del cuello.

En el camino, preguntamos a los pobladores las posibles causas del incendio. Unos comentan 
que "los incendios son frecuentes pero este es my distinto porque nació de distintos 
puntos", otros que "a lo mejor hasta fueron los Antorchistas, ¡esos canijos son bien 
culeros!" y otro grupo relató que "varias tierras de esas fueron compradas por Martha 
Sahagún y sus hijos, ¡quién sabe qué quieran hacer por allá!". ¿Y los políticos/candidatos 
del Estado de México qué andan haciendo? El más joven de ellos comentó que Delfina Gómez 
le impartía clases en la primaria: "si no tiene el suficiente tacto para tratar bien a un 
grupo de niños, menos a un estado entero -de tanta violencia y engaños". El debate 
político nunca está de más.

Pasan otros 50 minutos y la camioneta ha llegado al punto más alto de la vereda. Si 
intenta acelerar para subir, seguramente nos volcaríamos de reversa hacia al barranco. 
Múltiples llamaradas brotan desde que nos bajamos.

Al llegar, nos preguntan desde una camioneta de la Policía Estatal,

-¿Cómo van, raza?, ¿cómo andan?-.

-Bien, gracias-, responde un brigadista con desdén.

algunos oficiales dejan unas botellas de agua y se retiran. No se les volvió a ver en todo 
el día.

Esperamos a tres camionetas más de brigadistas. El encuentro es tan épico como 
emocionante; mayores y jóvenes con sus paliacates bien puestos y chiflando, un grupo 
autónomo de bomberos de Ixtapaluca, mujeres jóvenes con jaulas de rescate para aves y 
mamíferos afectados por el incendio.

"Algunos compañeros del pueblo se quedaron toda la madrugada para supervisar los fuegos de 
menor alcance, pero shhhh es un secreto", nos dice un ejidatario con cautela. Iniciamos la 
subida, como dirían los zapatistas: "marchamos lento pero avanzamos todos". Unos iniciaron 
la labor del contrafuego para hacer que se extinguiera, otros tapaban con tierra seca los 
brotes carbonizados que con el viento pueden volverse a encender, nosotros buscamos otros 
puntos de riesgo en el monte.

Aproximadamente a las 3 pm nos encontramos con otras decenas de rescatistas que habían 
llegado antes de nosotros en el Capulinar. ¡La taquiza con arroz y frijoles refritos salvó 
la tarde!, pero por un rato, ya que el fuego en la parte del monte de Tequexquináhuac se 
acrecentó de un momento a otro...

Allí hablamos con Doña Rogelia, activista ambiental que soltó unas lágrimas mientras la 
entrevistábamos: "aquí he vivido toda mi vida -Coatlinchán- y nunca había habido un 
desastre de tal magnitud (...) ya estoy haciendo varias llamadas con los municipios 
vecinos para empezar a juntar los árboles para la reforestación que se viene". Agradeció a 
los aproximadamente 300 voluntarios subieran durante todo el día para combatir el fuego.

A la par, conocimos a Doña Lola, también originaria de la comunidad y nos enseñó unos 
videos en su smartphone del cómo lucía antes el bosque, ¡hasta tenía un río en el cual sus 
niños se divertían los fines de semana!

Junto con varias mujeres, partimos a distintos puntos del Capulinar. El carbón seguía vivo 
y quemaba las raíces de los árboles que para nada son fáciles de sacar para apagarlas. 
Algunas de ellas usaron la pala para extraer carbón por carbón, destrozándolo con sus 
frágiles tennis deportivos y enterrando los fragmentos en tierra mojada (con el agua que 
sobró de la taquiza).

Al apagarse la luminiscencia del sol, decidimos bajar. La jornada terminó.

En el camino, la última brigada que se fue a Tequixquináhuac yacía en el suelo, 
descansando y echando el cotorreo. Las señoras ofrecieron un segundo acto de esa obra 
comunitaria llamada taquiza.

El retorno fue más complicado debido a la inestabilidad de los caminos. En una camioneta 
del 86´, se sumaron estudiantes de la Universidad de Chapingo y hablamos de la necesidad 
de la organización vecinal en las localidades afectadas, pues así como se ve la cosa, las 
autoridades seguirán con su táctica mediática en los periódicos para enaltecerse como los 
guardianes de la naturaleza, cuando quienes en verdad la procuran, permanecen en el anonimato.

Eran las 9 pm cuando ya todos llegamos de vuelta al Auditorio. La gente fue recibida por 
Doña Belinda, de manos campesinas y tamaño pequeño, quien se ha encargado de poner el 
orden en el acopio permanente de víveres, además de orientar a los pobladores que por 
despistados han perdido los horarios y lugares de donde han partido las brigadas al Tláloc.

Con un poco de pena, habló ante la cámara: "los bosques no pueden negociarse o esperar a 
que se mueran, son aquellos que nos dan vida y con la vida no hay tiempo para descansar 
(...) Hago la invitación a valorar a los campesinos de México, pues sin ellos -y sin 
tierra- la gente de la ciudad no podría sobrevivir".

De repente, se repartieron las tortas de jamón, justo esas con las que esta crónica 
escribió su primer párrafo.

Publicación para difundir en:

https://www.facebook.com/ElFaunoAtonal/posts/10209366254050315

http://rupturacolectiva.com/sin-bosques-no-hay-vida-accion-comunitaria-y-apoyo-mutuo-en-defensa-texcoco/


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