(ca) cnt.es: [Gráficas-Madrid] Nosolorol, 3 años de miseria y explotación

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Jue Abr 13 08:36:29 CEST 2017


El gigante de los juegos de rol, Nosolorol, acumuló numerosas demandas por fraude a la 
seguridad social y al personal, abusos laborales, impagos, lesiones y acoso a uno de sus 
empleados. Del infierno de 3 años que fue para este empleado trabajar en Nosolorol, pasó 
dos sin contrato, sin vacaciones y cobrando por debajo del salario. ---- Me resulta 
imposible contar esta historia y reflejar mi experiencia de una forma aséptica. ---- La 
primera vez que en Nosolorol me dijeron que no había dinero para pagarme, fue en la 
primavera de 2014, la preventa de Vampiro estaba a punto de recaudar 180.000 €. Llevaba 
unos meses escribiendo un juego de rol y otras obras para ellos, sin garantía de pago. En 
esas fechas entraron a trabajar otras dos personas, que cobraban 800 y 1000€ como falsas 
autónomas.

Empecé plenamente a trabajar en la editorial en julio, principalmente ayudando con los 
envíos del material vendido, y llevando a cabo las labores de almacén (descargar camiones, 
manipular el stock de libros, etc.) e incluso montar algunos muebles. Desde julio hasta 
octubre no vi un solo euro y mucho menos un contrato, ese verano Manuel Sueiro se gastó 
1000 € en una recreativa para su salón. No había dinero para pagarme.

Preparé todo el material para las TDN 2014 (unas jornadas que se celebraron en agosto en 
Málaga y que duran varios días), que implica revisar, retractilar y empacar un gran 
volumen de productos. Cargar y descargar la furgoneta (y repetir al volver), montar el 
stand y trabajar para Nosolorol durante las jornadas formaba parte de mi trabajo. Cobrar 
no. También tuve que escribir las aventuras que dirigiría. Además de trabajar gratis, tuve 
que pagar de mi propio bolsillo de desempleado la estancia y las dietas, a cambio del 
privilegio de saltarme las listas de espera por el alojamiento.

Al principio cometí el error de tratar a Manuel como un amigo, y contarle que tenía 
problemas en casa, llevaba mucho tiempo en una situación de maltrato por un familiar 
alcohólico. Y no me sobra duda que es lo que han estado usando para tenerme en unas 
condiciones pésimas, incluso peores que al resto.

En octubre de 2014 ya llevaba 3 meses sin cobrar, e incluso llegué a pasar noches en casa 
de Manuel, para poder estar a primera hora y descargar alguna entrega muy temprana y hacer 
alguna hora extra (vivo al otro lado de la comunidad de Madrid y el viaje podía hacerse 
realmente largo), no me pagaban la jornada de forma alguna, así que unas horas extra 
debieron parecerles un chollo mayor. Por esas fechas Nosolorol añadió un socio más, con un 
salario exagerado por un trabajo casi nulo, a pesar de que yo llevaba allí una temporada 
sin cobrar.

Empezaron a pagarme como falso autónomo (me hicieron darme de alta), el volumen de trabajo 
que supuso la preventa de Vampiro: V20 desbordó por completo al personal en la empresa. El 
primer mes cobré 500 €, de donde pagué la cuota de autónomo y el ordenador más barato que 
encontré, para poder tener algo parecido a un puesto allí.

En los siguientes meses mi salario se mantuvo muy por debajo del salario mínimo y siempre 
como autónomo. A causa del trabajo de almacén de Vampiro: La Mascarada, tenía que trabajar 
de lunes a viernes hasta las 8, aunque el resto de empleados se marchaba a las 7 y los 
viernes a las 3, debido a que el volumen de envíos era tal, que el repartidor tenía que 
venir a final de jornada con una furgoneta grande vacía. Las horas de trabajo en almacén 
semanales llegaban a ser 43 durante esos meses (las condiciones en que desarrollaba el 
trabajo darían para un nuevo artículo), además debía realizar trabajos de documentación 
aprovechando los largos trayectos de casa al trabajo, y escribir Blacksad: El Juego de Rol 
los fines de semana. Todo como falso autónomo y cobrando mucho menos que mis compañeros, 
además me forzaban a poner conceptos falsos en las facturas: "Pon algo relacionado con la 
escritura", me decían. A la vez que se negaban a pagarme si ponía "almacén" como concepto. 
La situación en mi casa seguía siendo muy difícil, y a mí el trabajar los 30 días del mes 
por una miseria humillante comenzó a pasarme factura. Y no había una sola mañana en que no 
pensara mil veces en dejarlo por lo abusivo de la situación. Pero la necesidad de irme de 
casa me seguía apretando. Y Manuel, mi jefe-amigo no desaprovechaba nunca la ocasión de 
decirme que éramos amigos, me quería mucho y quería lo mejor para mí, y que dentro de unos 
meses me iría mejor y podría independizarme. Cuando pasaban esos meses, seguía siendo 
dentro de unos meses.

A finales de año, nos hicieron aplaudir en corro a los empleados, porque Nosolorol llevaba 
dos trimestres seguidos triplicando las ventas. Que Manuel hiciera reír a todo el mundo 
con la noticia de que yo tardaría una semana o 10 días más que el resto en cobrar por no 
haber parado de hacer paquetes ni un segundo, es un chiste que todavía no he entendido. 
Entonces, nos dijeron que en enero nos subirían los salarios, me resigné y traté de 
aguantar un poco más. Por aquella época trabajaba casi 9 horas diarias en el almacén 
(comía en 15 minutos porque todo era muy urgente, y a veces tenía que soltar la comida 
para descargar un camión o atender al mensajero) y otras 30 semanales llevando a cabo la 
documentación y la escritura de Blacksad: el Juego de Rol (el resto de socios-autores, 
jefes-amigos, llevaron a cabo su tarea de Blacksad en el horario normal de oficina, que yo 
dedicaba a hacer los envíos de Vampiro: La Mascarada 20º Aniversario). Sin embargo mi 
salario (como falso autónomo) apenas se equiparó al salario mínimo en los meses de 
noviembre y diciembre, como pago por el trabajo de almacén. El trabajo fuera de la oficina 
no se me pagaba e incluso los festivos se descontaban activamente de mi salario. Esta 
situación se alargó durante 4 meses, e incluso pasé 3 días enteros en el stand de 
Expocomic, sin recibir ni siquiera las gracias, mientras el resto de compañeros 
acostumbran a recibir un día libre por cada turno de mañana o tarde dedicados en jornadas 
o eventos.

En enero, los que se subieron los salarios fueron los socios (jefes-amigos), en cantidades 
de 200-300 €. En febrero contrataron 2 nuevas personas y compraron Dungeon Spain 
(licencias de juegos caros son compradas todo el tiempo, las de Mundo de tinieblas cuestan 
alrededor de los 40.000 $), y material caro y redundante. A mí, la subida salarial de 
enero me llegó en marzo. Un 10%, seguía siendo inferior a los 500 € la mayoría de los 
meses y de falso autónomo. Mi jefe-amigo seguía prometiéndome que dentro de unos meses 
mejoraría mi situación, pero de momento no había dinero para pagarme mejor.

"El chantaje emocional era continuo: Mi jefe me prometía que mejoraría mis condiciones, 
pero usaba mi situación personal para abusar de mí."

Entonces compraron ConBarba, dos nuevos "empleados VIP", y otro socio también con un 
salario privilegiado, que desde su casa hacía algo de vez en cuando. Para pagarme a mí 
mejor, no había dinero.

Los nuevos productos se dispararon (y las ventas también) el almacén de Nosolorol, que ya 
estaba atorado, se volvió de nuevo impracticable. A lo que contribuyó el stock de 
ConBarba, que fue llegando, Nosolorol se autodistribuye (concretamente era yo quien suplía 
el servicio que prestan las distribuidoras). En aquel momento, en una entrevista en un 
canal de YouTube, en que mi jefe-amigo tuvo la cara de salir afirmando que en Nosolorol, 
no había mucha diferencia entre el salario de los socios y los empleados, que cobrábamos 
todos igual.

Adquirieron otro local calle arriba, propuse empezar a mover las cosas de forma gradual. 
Mis jefe-amigos se negaron, y me dijeron que habría de hacerlo todo de una vez y en el 
menor tiempo posible. Llevar las pesadas cajas de libros, que ocupaban casi todo el 
espacio del almacén en torres hasta el techo y en palés cargados hasta mi altura, 
transportarlos calle arriba por una maltrecha acera y luego levantarlas por encima de la 
cabeza para colocarlos en estantes es un trabajo agotador, doloroso y dañino para la 
salud, especialmente con el volumen del que se trataba. Pasé varios días tratando de 
convencer a Manuel, mi jefe-amigo, de que me permitiera distribuir el trabajo en distintos 
momentos y se negó todas las veces.

Era junio de 2015, Nosolorol Ediciones acababa de constituirse como S.L. Contrataron en 
bloque a todos los empleados que tenían de falsos autónomos en la oficina. A todos menos a 
una persona, que por su edad les salía muy cara la seguridad social y a mí, porque todavía 
podían tenerme un poco más de tiempo trabajando sin descanso por menos de 500 € sin 
seguridad social y sin un solo día libre.

Les entregaron las llaves del local y me tocó hacer la mudanza, cargando las cajas de 9 en 
9 en un carrito de repartidor prácticamente inútil. No hay mucho más que decir, pasé dos 
horas corriendo arriba y abajo asfixiado. Ya llevaba mucho tiempo agotado por el insomnio 
que me causaba estar en una situación tan abusiva. Al día siguiente no podía moverme, 
tenía tal contractura en el cuello y el trapecio, que me había provocado lesiones varias 
en las cervicales y el hombro. Tuve que pasar 5 meses en rehabilitación solo para 
recuperar la movilidad y volver a hacer vida normal. Los dolores y molestias serán 
crónicos. Además, tuve que seguir pagando la cuota de autónomo de mi bolsillo para que la 
clínica aseguradora no me suspendiera la rehabilitación.

El día que falté a Nosolorol, 4 personas tuvieron que abandonar sus puestos de trabajo 
para sustituirme (las ventas había que satisfacerlas el mismo día salvo que el mensajero 
ya hubiera pasado), no tardaron en ser contratados nuevos empleados para tal efecto, solo 
que ellos tenían contrato, un salario que casi doblaba el mío (no por bueno, si no por lo 
bajo que era el mío) y vacaciones. Pedro J. Ramos, uno de los jefe-amigos, me escribió 
estando de baja, primero en un correo dirigido a todos y luego otro individual. Quería que 
le confirmara si asistiría a las TDN 2015 (jornadas de convivencia dedicadas a los juegos 
de rol), y muy amablemente me recordó las condiciones: Debía cogerme vacaciones jueves y 
viernes (las vacaciones de autónomo son no cobrar), trabajar realizando al menos 4 
actividades y ayudando en stand durante los 4 días que dura, pagándome estancia y dietas 
de mi bolsillo (la primera vez fueron unos 300 €) y de paso, darme el alta médica para que 
la reputación de Nosolorol quedará intacta.

De Manuel J. Sueiro, mi jefe-amigo, responsable y también culpable de la lesión, no recibí 
ni una mísera disculpa. Dejó de ser ese jefe-amigo que me decía que me quería mucho y que 
me iba a ayudar en todo lo posible, y se fue volviendo más esquivo. Mantuvo el trato el 
tiempo justo para asegurarse de que me podía atrapar con más promesas de un trabajo justo 
y librarse de cualquier represalia legal. Aunque sin contrato y con unas condiciones 
abusivas impuestas. No había dinero para pagarme.

Nosolorol siguió creciendo, llegó un momento en que los nuevos contratados entraban 
mensualmente, se gastaban auténticos dinerales en nuevas licencias, y yo fui siendo dejado 
de lado. Cuando me dieron el alta, se siguieron negando a contratarme. Mi jefe-amigo 
empezó a repetirme cada vez con más frecuencia, que tenía que aprender a diferenciar entre 
las relaciones personales y profesionales, y por supuesto que no me podían contratar.

A pesar del ritmo de contratación disparado, siguieron teniéndome de falso autónomo, 
prometiendo que: "dentro de unos meses te haremos el contrato y te irá mejor". No había 
dinero para pagarme mejor, ni era posible contratarme de momento, aunque se contrataba más 
gente, entre ellos más empleados VIP. Para mejorar mi situación no había dinero. Manuel 
Sueiro se compró un par de iPhones, y se puso un cine privado en su casa. A los socios les 
iba bien, los empleados debían pasar con menos. Porque en Nosolorol todos cobran igual.

Me tuvieron 9 meses más que al resto sin contrato, como justa compensación e indemnización 
por las lesiones, por trabajar casi gratis, o por no haber tenido ni un solo día libre en 
2 años, pero sí muchos fines de semana y horas trabajadas gratis.

Después de la baja todo siguió a peor, trabajaba los 30 días del mes por unos salarios 
impuestos y absolutamente humillantes. De falso autónomo, sin contrato, ni vacaciones, 
claro. Me impidieron trabajar en la oficina alegando problemas de espacio a la hora de la 
comida (nada que ver que a la semana siguiente contrataran a una nueva persona como 
ilustradora y después mucha más gente. Deben de comer en el suelo). Sergio M. Vergara me 
mando corregir un libro de 284.000 palabras en un fin de semana (cualquier corrector 
tardaría como mínimo un mes y haciéndolo bien, varios). Me envió el documento el viernes 
por la tarde y me dijo que lo quería para el lunes a las 9:00. Pasé los siguientes 10 días 
trabajando entre 15 y 18 horas diarias para terminarlo, tenían mucha prisa y a mí hacía 
mucho tiempo que me tenían con un pie fuera. El día de noche vieja, mi jefe-amigo me 
escribió para decirme que no podían permitirse pagármelo y que estaban al borde de la 
quiebra, que me pagarían la mitad por los trabajos de corrección, pero a cambio de un poco 
más por los de escritura y hacerme el contrato de inmediato, tardaron 2 meses más en 
hacérmelo (siempre había un socio de vacaciones, alguno se fue dos veces). Más tarde 
rechazaron que eso hubiera ocurrido, se negaron a pegarme el extra de los trabajos de 
escritura, y alegaron que yo había aceptado cobrar la mitad motu proprio.

Después de dos años sin contrato accedieron a hacérmelo en febrero de 2016, era 
sobradamente burdo que no pararan de anunciar sus nuevos fichajes y a mí me siguieran 
diciendo que no era posible y que querían ver cuánto facturaba con sus tarifas impuestas 
para fijarme el salario. Cuando fui a firmar el contrato, mi jefe-amigo estaba de nuevo de 
vacaciones. El contrato no solo estaba lleno de fraudes, sino que nada era lo que habíamos 
acordado en una reunión anterior. De las 34 horas que trabajaría desde casa, en el 
contrato pasaba a 40 en la oficina. Mi tarea de redactor creativo figuraba en el contrato 
como auxiliar administrativo. El convenio era el de oficinas (el peor y más abusivo) en 
lugar del convenio de Artes gráficas y Editoriales. Y el salario no tenía nada que ver con 
lo que había facturado (de lo cual me pagaron la mitad), si no que era el salario mínimo. 
Que no es que sea inferior que el de un redactor, sino que es inferior al salario de un 
auxiliar administrativo (la categoría más baja del Convenio de Oficinas).

Los socios presentes me prometieron que la jornada seria 34 horas desde casa, pero que así 
recibían mejores subvenciones. Pronto reclamaron las 40 en la oficina para hostigarme. En 
cuanto a mi pregunta: de si después de 2 años en infrasueldo, sin contrato, sin vacaciones 
y todas las promesas de compensármelo en el futuro, y después de no haberme pagado más que 
la mitad de lo facturado, si de verdad me iban a pagar el salario mínimo, la respuesta 
soberbia de Sergio M. Vergara, uno de mis jefe-amigos fue "¿Eso es bueno o malo?"

Después de aquello, el hostigamiento para echarme se volvió patente: se negaron a pagarme 
enero; me amenazaron con despedirme si seguía insistiendo en pedir un salario justo 
(acorde a mi antigüedad, responsabilidad y trabajo); se me apartó de la creación de juegos 
(incluso teniendo Paris y Carcosa como suplementos de Cultos Innombrables, o Acción 
Mutante a medio hacer); se retrasó la publicación de mis trabajos anteriores (algunos con 
casi 3 años de antigüedad); recibía trabas a mi trabajo como falta de información o 
material, y se me exigían cada vez tiempos más cortos; se me mandaba trabajo por un 
volumen superior a mi jornada, o se me hacían encargos a cualquier hora del día y de la 
noche... Las burdas indignaciones fingidas y la manipulación aprovechando mi situación se 
hicieron demasiado obvias, y la duda más que razonable. Mis jefe-amigos son psicólogos y 
ahora sé que forzaron mi situación apoyándose en ello.

Tuve que reclamar a través del Sindicato de Artes Gráficas de CNT que me pagaran enero de 
2016. Accedieron a pagarme, pero a plazos, porque seguían con la pantomima de que 
estábamos muy mal y al borde de la quiebra. Estuve recibiendo pequeños pagos por el mes de 
enero hasta julio, a pesar de que en ese periodo fueron contratadas varias personas, que 
en agosto financiaron varios miles de camisetas para regalar a los asistentes a las TDN 
2016, y que Vampiro: EO recaudó 140.000 € pocos días después de que Manuel J. Sueiro me 
dijera que Nosolorol estaba en quiebra y tendría que entrar en concurso de acreedores. 
140.000 € de preventa, camisetas gratis para todos, un nuevo empleado VIP, pero no había 
dinero para pagarme.

El hostigamiento creció de tono, me llovieron amenazas de despido por retrasos provocados 
a propósito a mi trabajo (la misma persona que me retrasaba me culpaba de ello), o por 
negarme el material necesario. Fran Castillo, que llevaba en Nosolorol la mitad de tiempo 
que yo, y carecía de experiencia generando contenido fue nombrado mi responsable y empezó 
a mandarme trabajo a todas horas, pasando a ser tareas mías la redacción de artículos, 
flyers y aventuras de distribución gratuita (que se me exigían en tiempos imposibles y en 
ocasiones sin facilitarme el libro básico, que según Fran: "no me hacia ninguna falta la 
lectura del juego de rol para escribir sus aventuras, noticias y suplementos").

La situación me resultó insostenible, la ansiedad y el insomnio me estaban destrozando la 
salud y el sindicato de Artes Gráficas de CNT tuvo que intervenir. Tras muchas largas, 
aceptaron negociar (3 días después de cumplido el plazo legal para reclamar por la baja 
por lesiones). Pero se negaron a corregir mi situación y siguieron alegando que no había 
dinero (a pesar de seguir empleando nuevo personal, con contrato o "freelance").

"Llevaba recopilando pruebas desde que me lesione: Grabaciones, correos, fotos... Pero 
tenían tanta soberbia que ellos mismos me entregaban confesiones de sus muchos fraudes y 
agravios con cada correo y cada exigencia."

Hube de interponer diversas demandas, no había una sola cosa en la que no me hubieran 
estafado y seguían dando largas para agotar plazos legales. Aun sabiendo que tenían una 
inspección de trabajo y varias demandas, el hostigamiento se mantuvo. Frank Castillo, que 
vive en Almería y dedicaba un par de horas a Nosolorol me exigió que cumpliera mi jornada 
de 40 horas en la oficina. Volvieron a mandarme trabajo un viernes para entregar el lunes 
a las 9:00, el trabajo que él no había hecho en meses (escribir una campaña para la 
revista Rol Gratis dedicada a ConBarba y publicarlo en su nombre). No había leído el 
básico ni el suplemento que me sugería imitar, y como le dije que era imposible, el lunes 
llegaron las represalias: el trabajo de una semana en una hora y el resto de la semana el 
trabajo de más de un mes (aventuras de presentación para los libros más voluminosos del 
catálogo, a pesar de llevar tiempo publicados y tener un stock de aventuras ya creadas). Y 
así programó varias semanas de mi trabajo. Pedro J. Ramos se sumó y me mando hacer la 
valoración de manuscritos de autores externos que son enviados a la editorial, en mi 
tiempo libre y sin cobrar (algo que ya hice antes).

Mi estado de ansiedad e insomnio acabó preocupando a mi médico y me dio la baja por estrés 
laboral. A día de hoy llevo 8 meses visitando un terapeuta y el insomnio me ha provocado 
unas apneas bastante nefastas para mi salud y ulceras en el interior de los parpados 
provocadas por la misma falta de sueño.

Se las apañaron para retrasar los juicios a la espera de poder despedirme gratis si 
terminaba mi baja (o si hacía pública mi situación). Además, por desgracia la inspectora 
de trabajo se sintió abrumada por el volumen de pruebas (o no quiso mirarlas) y me sugirió 
denunciarlo todo para que fueran valoradas por un juez. Así que llegaron a acumular 6 
demandas, y sus respectivos procesos de conciliación. Quedando otras tantas a la espera, 
por tener plazos menos urgentes. A cada conciliación venia Manuel acompañado de un socio 
distinto: Iván Sánchez, Sergio M. Vergara, Fran Castillo, o Javier Charro, y siempre 
negaban los hechos y luego ofrecían una indemnización por despido de 33 días por año 
trabajado a modo de burla (el contrato era de mediados de febrero, así que esa cifra era 
una cantidad inferior a 200 €).

"Manuel J. Sueiro llegó a negar en una conciliación que yo trabajara en Nosolorol en 2015 
y que me hubiera lesionado trabajando."

Me alteraba tanto ir a Nosolorol que tuve que pedir a un amigo que entregara los partes 
médicos por mí, hasta que la vergüenza de pedírselo tantas veces me hizo ir a mí. Pasé 
meses sin recibir respuesta de mis compañeros cuando les saludaba en la oficina (imagino 
que les habrán contado mentiras o que no quieren ser reprendidos por ello). Lo que sí 
recibo al entrar y saludar, es a Pilar M. Espinosa, mujer de Manuel, directiva de 
Nosolorol y jefa-amiga, enseñándome el dedo a menos de dos metros de mí, como única 
respuesta. Puede que se muestren entusiastas sobre su trabajo en redes, pero sin pasar por 
mi situación. En el pasado un miembro de la plantilla fue reprendido por Manuel, por darle 
like a un artículo sobre sexismo en los Juegos de Rol.

Con un año de juicios, Nosolorol Ediciones siempre ha ofrecido el despido y una cantidad 
ridícula como indemnización (la primera vez menos de 200 €). Por mi propia salud más que 
por conformidad, he tenido que aceptar un dinero que es mucho menos de lo que me deben, 
que no compensa el infierno de 3 años que he pasado y el estado de mi salud. Que tampoco 
compensa el haber matado una afición que ha sido mi gran pasión toda la vida. Y con un 
despido injusto que no tiene más causa que la represión y que no entre en contacto con el 
resto de empleados que trabaja sin rechistar.

No quiero acabar este articulo sin aclarar que mi lucha no ha sido inútil, he conseguido 
una indemnización que no hubieran pagado de unos señores empresarios, de iPhones, cines 
privados, asistenta doméstica, y que en ocasiones se han gastado más dinero en juguetes 
que la miseria que me pagaban a mí. De no haber reclamado, hace tiempo que me hubieran 
echado gratis. También he logrado que a mis compañeros se les suba el sueldo y se les 
apliquen categorías profesionales conforme al convenio, y que aquellos que no hubieran 
sido contratados nunca, ahora disfruten de un contrato. Los mismos compañeros que no me 
saludan cuando entro en la oficina, y que acordaron firmar un descuelgue salarial para 
reducir notablemente mis condiciones de despido. El descuelgue solo es efectivo 2 años, en 
los cuales Nosolorol debe elevar dichos salarios hasta igualar el convenio. A día de hoy 
siguen impagados trabajos como Blacksad: El Juego de Rol, y la totalidad de obras carece 
de contratos vinculantes como exigen las obras sujetas a propiedad intelectual. Han usado 
material mío para libros impunemente. También han aprovechado para vilipendiarme, labrarse 
una excelente imagen como preventivo lavado de cara (y aumentar las sagradas ventas, 
claro), y una compra de rostros y personalidades populares (que también les ha permitido 
desmontar a las editoriales de la competencia). Mientras, yo debía permanecer en silencio 
por temor a perder mí lucha y regalar mi despido.

Sé que los amantes de Nosolorol me lincharan cuando esto se haga público. En cuanto a mis 
jefe-amigos, ellos seguirán contando mentiras. Llevan mucho tiempo haciéndolo.

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