(ca) FAI, Tierra Y Libertad #345: La TV te espía -- No lo dudes

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Jue Abr 13 08:36:07 CEST 2017


Como sucede en los eventos que se repiten con frecuencia, también el reciente anuncio de 
Wikileaks sobre la publicación de un sustancioso conjunto de materiales procedentes de los 
archivos de la CIA corre el riesgo de pasar rápidamente al olvido. Y eso, a pesar de que 
el tipo de secretos desvelados sea, en ciertos aspectos, más interesante que los sacados a 
la luz en los últimos años. ---- Naturalmente, como de costumbre en casos similares, 
partimos del presupuesto, indemostrable, de que los contenidos son todos originales. Vale 
decir que un clamoroso fracaso de las políticas de seguridad de una estructura que de la 
seguridad debería ser adalid, no será solo el fruto de las tácticas de intoxicación y 
desinformación que están en la base de muchos de sus cometidos.

En los documentos se encuentran, en lo que se conoce de momento, pruebas del hecho de que 
la CIA ha espiado a los políticos franceses implicados en la precedente elección 
presidencial de 2012, así como la existencia de un centro de pirateo con base en el 
Consulado norteamericano de Fráncfort. La parte más interesante es la constituida por los 
programas usados por la Central de espionaje para comprometer la seguridad y la 
confidencialidad no solo de los sistemas operativos de los teléfonos móviles y de los 
ordenadores, sino también de la nueva generación de "televisores inteligentes".

Este último programa, desarrollado en colaboración con los servicios secretos del Reino 
Unido, nombre en clave Weeping Angel ("ángel que llora") infecta la Smart TV con lo que en 
apariencia parecen apagones, pero que en realidad están programados para grabar las 
conversaciones de alrededor y para mandar esta información a los servidores de la Agencia.
Desde un punto de vista global, la revelación más que inquietante es la relativa al 
trabajo desarrollado por el grupo "Umbrage", que recoge y conservar todo cuanto tiene 
conexión con las técnicas de ataque y el malware procedente de otros Estados. En la 
práctica, el trabajo de esta sección de la CIA hace más que posible un escenario que 
permite a los agentes atacar una fuente informática y dejar dentro "residuos" que 
dirigirán después a los investigadores hacia otro culpable. Un poco como sucede en los 
relatos de ficción cuando el malo se apodera de un arma que ya ha matado en el pasado y 
comete un segundo delito que la policía científica tenderá a atribuir al primer homicida. 
Obviamente no es casualidad que este género de noticias salga a la luz después de que hace 
meses que Estados Unidos y Rusia se acusan de ataques informáticos. Una diferencia entre 
estas nuevas revelaciones y las precedentes es que en esta ocasión Wikileaks ha prometido 
compartir las informaciones relativas a los fallos de seguridad, que ha logrado poseer, 
con los productores de los sistemas operativos objeto de las mismas.

Contrariamente a lo que se podía imaginar, Italia está en la vanguardia, al menos en lo 
referente a los instrumentos de espionaje individual; tanto es así que compañías italianas 
se arriesgan a vender sus programas de espionaje incluso al FBI, que de estas cosas debe 
de saber. Porque estamos hablando del país en el que este tipo de programas se utiliza 
desde hace tiempo para espiar a la gente; antes de que alguien se pueda preguntar si estos 
procedimientos son "legales" o demasiado invasivos, ha nacido un grupo de parlamentarios 
con la intención de proponer una ley sobre la "disciplina de uso de los receptores legales 
en el respeto a las garantías individuales" que ya en el nombre es un oxímoron. Y esto 
porque los denominados "receptores" permiten a quien los gestiona lograr el control 
completo del ordenador o del teléfono móvil objetivo, convirtiéndolo de hecho en sujeto de 
cualquier acción y así podérsela atribuir después con cierta facilidad al desconocedor 
sujeto de su atención. Difícilmente una ley podrá evitar cualquier posible abuso de este 
género.
Ante una situación en la que, tanto a nivel local como internacional, la vigilancia de los 
Estados y de sus aparatos aumenta exponencialmente, no hay muchas respuestas posibles. Por 
una parte, las asociaciones que luchan por la libertad de las comunicaciones y por el 
respeto de su intimidad pueden seguir con sus campañas. Por otra parte -y es el camino que 
preferimos- es preciso seguir propagando el uso individual de instrumentos y de programas 
que hacen el trabajo de los espías si no imposible, al menos más complicado.
Mientras tanto en Estados Unidos, la detestable norma -en la que se basan todos los 
programas de vigilancia descubiertos y denunciados en los últimos años- que permite a los 
servicios secretos norteamericanos espiar en el exterior incluso a los ciudadanos 
estadounidenses, caduca este año. No debemos sorprendernos si, con toda probabilidad, se 
renueva.

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/345articulo2.html


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