(ca) Chile, periodicoellibertario: AUGE Y FIN DEL CAPITALISMO EL IMPERIALISMO POR DENTRO Y POR FUERA

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Wed Nov 11 09:28:25 CET 2015


A finales del siglo XIX, como consecuencia de la revolución industrial y la emancipación 
política de la burguesía, las principales potencias europeas impulsaron una política 
imperialista como una solución para sus problemas internos. Durante el periodo imperial en 
Europa, los ambiciosos hombres de negocios convencieron a los gobiernos nacionales de 
tomar la ruta de la política mundial por razones meramente económicas. La expansión como 
objetivo permanente y supremo de la política es la idea central del imperialismo. El 
sistema económico burgués está basado en el crecimiento ilimitado y las fronteras 
nacionales empezaban a estorbar. ---- Las potencias capitalistas europeas como Inglaterra, 
Países Bajos y Francia necesitaban un lugar seguro donde invertir sus capitales sobrantes, 
una fuente barata de materias primas, un mercado para sus productos y un asentamiento para 
sus emigrantes.

Los principales imperios fueron el británico y el francés, aunque otros países como 
Alemania, Bélgica o Italia también se apoderaron de territorios foráneos. Igualmente, 
Estados Unidos y Japón impulsaron su propia expansión imperial. Gran Bretaña formó el 
mayor imperio de la época. Sus colonias estaban repartidas por todos los continentes, 
sobre todo en África y Asia. Los británicos, al poseer puntos estratégicos en todo el 
planeta, obtuvieron el control de las rutas marítimas y la hegemonía del comercio mundial. 
Sin duda alguna, la posesión más preciada del imperio británico era la India.

La Segunda Guerra Mundial representó el fin del dominio europeo en el mundo. Luego, con el 
fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética en 1991, comenzó un nuevo periodo 
llamado "globalización", que no es otra cosa que un tipo de imperialismo adaptado al 
contexto actual.

El imperialismo es centralismo. Es una forma de organización social y política donde un 
centro metropolitano domina directa o indirectamente a sus territorios periféricos 
marcando las pautas económicas, políticas, sociales y culturales. Esta actitud centralista 
deriva de la idea que un centro superior es el proveedor de orden y eficiencia para el 
resto del sistema. De otra manera, el caos y el atraso reinarían. El centro define el 
estándar. El papel de la periferia es imitar y servir el centro. La periferia, para 
desarrollarse, debe seguir el estándar que impone el centro.

Si estudiamos a fondo los mecanismos del sistema imperialista, sería un error dividir el 
mundo entre naciones imperialistas y naciones oprimidas porque el imperialismo 
primeramente es un fenómeno interno. Todas las naciones capitalistas, tanto "desarrolladas 
"como "subdesarrolladas," practican en lo interno una economía dual propia de la 
estructura imperial. Dentro de cada país, existe un sector moderno y próspero donde habita 
una minoría concentrada en las grandes ciudades. Por otro lado, también existe un sector 
mayoritario que se encuentra disperso en los campos, los pequeños pueblos y las zonas 
marginales de los centros urbanos. En otras palabras, está un sector dominante que 
mantiene en sus manos todo el poder político y económico; y también está un sector 
dominado que funciona como una reserva de mano de obra barata, de materias primas, y de 
productos agrícolas. Por ejemplo, en Francia, la región parisina y la del valle de Ródano 
presentan un ritmo de desarrollo muy diferente al resto del país. En los Estados Unidos, 
el desarrollo económico ha sido dirigido al polo este del país y algunas otras ciudades. 
Sin embargo, el resto del país no se ha beneficiado de la prosperidad nacional de la misma 
manera. Es un hecho que en las naciones "desarrolladas" nos encontramos con sectores 
importantes de la población viviendo bajo condiciones muy similares a las de los países 
"subdesarrollados". Esto se lo debemos a los desequilibrios internos inherentes al modelo 
imperialista.

Toda esta retorica antiimperialista proveniente de muchos líderes del tercer mundo, 
particularmente en Latinoamérica, por lo general, es mero populismo y pura hipocresía, 
sobre todo cuando actúan en la práctica como colonias del sistema imperial mundial y en lo 
interno defienden un centralismo económico dual más despiadado que los países que 
critican. Para ser libre, no basta con hablar de libertad, lo más importante es vivir en 
libertad.

Mahatma Gandhi, en su lucha contra el Imperio británico, atacó al imperialismo en su 
corazón al impulsar la autonomía local y el orgullo nacional. Gandhi alentó la producción 
local con métodos autóctonos y ´promovió el boicot de los productos británicos en la 
India. Gandhi comprendió los modos de dominación del imperio y los combatió desde su raíz.

En el mundo globalizado de hoy, las corporaciones transnacionales son las dueñas de los 
grandes capitales; y todas las decisiones realmente importantes son tomadas por un muy 
reducido número de personas en alguna oficina en Nueva York, Londres o Tokio. Las grandes 
corporaciones multinacionales lo controlan todo, mientras que el hombre común es una 
simple marioneta.

La mejor manera de contribuir a la liberación de los pueblos es apoyando lo local. Lo 
local significa los granjeros locales, los pequeños negocios independientes, los medios de 
comunicaciones locales interactivos, la producción artesanal, y las actividades sociales, 
políticas y culturales comunitarias. Con pequeñas acciones desde nuestras propias 
comunidades, cambiaremos el mundo. Como dice una expresión que se ha hecho muy popular 
recientemente: Piensa globalmente, actúa localmente.

Gustavo Godoy

http://periodicoellibertario.blogspot.com.es/2015/11/el-imperialismo-por-dentro-y-por-fuera.html


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