(ca) No hay nada de libertario en Podemos

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Sun Feb 8 15:22:02 CET 2015


Dos preguntas en la radio --- Hace unas semanas, y en una radio
alternativa, me preguntaron si no era cierto que el municipalismo tiene una
honda raíz libertaria. Respondí con una perogrullada: el municipalismo
libertario tiene una honda raíz libertaria, pero aplicar este adjetivo a
cualquier apuesta municipalista es un error. Lo que siempre se ha defendido
en el mundo libertario es el municipio libre, autogestionado y
descentralizado. Semejante apuesta, la nuestra, a duras penas puede
confundirse con la de proyectos que acatan la lógica de las instituciones y
de sus elecciones, como es el caso de la mayoría de los muchos que han
proliferado los últimos meses. No está de más agregar que estos proyectos
municipalistas de los que hablo parecen llamados a asumir la presencia de
fuerzas políticas que no tienen ninguna condición libertaria. Para que nada
falte, en fin, en este caso ni siquiera puede invocarse la discusión que
planteó la CUP catalana en sus inicios, cuando decidió concurrir a
elecciones municipales en pequeños núcleos de población en los que, al
menos sobre el papel, era imaginable el despliegue de formas de democracia
directa. Obviamente no es éste el horizonte que invocan Guanyem Barcelona,
Ganemos Madrid y la mayoría de los Ganemos que conocemos.


Hoy mismo, y en otra radio, me han preguntado qué hay de libertario en la
propuesta de Podemos. Con toda evidencia, absolutamente nada: los
responsables de Podemos no coquetean, siquiera retóricamente, con ningún
horizonte libertario.  Y no lo hacen, en primer lugar, porque su apuesta,
cortoplacista, no rompe premeditamente el molde de la vulgata
socialdemócrata, no plantea ningún horizonte de superación del capitalismo
y no presta atención a la corrosión terminal de éste y al colapso que se
avecina. La deriva de Podemos es la de un partido atrapalotodo que no duda
en defender unas fuerzas armadas garantes de la soberanía, asume un
discurso nacional-patriótico y rehúye las definiciones ideológicas, a la
manera, por cierto, de lo que hizo el PSOE en 1982.

El proyecto correspondiente, dirigido por una cúpula jerarquizada, se
asienta en lo que más parece una ficción de participación asamblearia, muy
adaptada a la condición de muchos simpatizantes -no todos, claro- que son,
sin más, activistas de Facebook, y consecuente, también, con el acatamiento
de las miserias vinculadas con elecciones, partidos e instituciones. El
panorama se completa con la certificación de que la ilusión que Podemos ha
provocado en mucha gente se solapa con un escenario de inquietante
desmovilización social y laboral. Aunque la responsabilidad al respecto no
es exclusiva de la nueva fuerza política, no deja de sorprender que sus
dirigentes no parezcan mayormente preocupados por ello. Esa cercanía a las
instituciones y ese desdén por la movilización y por la lucha acaso se
deben a que Podemos considera los movimientos sociales como meros resortes
al servicio de un proyecto que dicta una vanguardia omnisciente, en un
escenario que no puede estar más alejado del retratado por la palabra
autogestión. Mucho me temo, en fin, que los dirigentes de Podemos, que
creen encabezar un proceso que se encuentra bajo su control, bien pueden
ser rehenes de un proyecto ideado por otros.

Carlos Taibo
Periódico CNT nº 415 - Enero 2015


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