(ca) Vadim Damier. Anarquismo y sindicalismo

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Fri Apr 12 17:55:16 CEST 2013


Un filósofo dijo una vez que quien no estudia la historia está
condenado a repetir sus errores. La cuestión está en buscar qué pudo
hacerse mal, o no bien del todo, en el pasado. Esto puede darnos la
posibilidad de no repetir errores en el presente y en el futuro. --
Por supuesto, seria poco razonable y pretencioso dar lecciones a los
compañeros de paises que estan a miles de kilómetros del nuestro, con
otras circunstancias y con unas condiciones de lucha social y laboral
muy diferentes. Pero cuando miro al pasado de la historia del
movimiento anarcosindicalista en España, no sólo veo victorias
estupendas y la gran revolución, sino también ciertos problemas
internos. Y esos problemas permanecen de igual forma durante toda la
historia de la heroica CNT. -- Los intentos de usurpación bolchevique
a principios de los años 20; las discusiones permanentes sobre la
participación politica, el colaboracionismo de Pestaña y Peiró con
politicos de la oposición en la lucha contra la dictadura de Primo de
Rivera, el trentismo, el rechazo en Julio de 1936 al concepto
confederal del comunismo libertario del Congreso de Zaragoza, el
ministerialismo de la Guerra Civil, el frente común de posturas
‘internas’ con posturas autoritarias en la lucha contra Franco de los
años 40 y 50, el cincopuntismo, la infiltración masiva de los
reformistas y finalmente la escisión que llevó a la creacion de la
CGT, hasta los actuales problemas con los heterodoxos y los intentos
de expulsión de la Confederación de sus críticos mas activos…

SOBRE LAS "CONTRADICCIONES"

Podemos afirmar que la CNT ha luchado siempre contra el reformismo a
lo de toda su historia. El reformismo fue siempre derrotado pero
renació una y otra vez. Nunca podremos curar esta enfermedad si no
entendemos de dónde viene.

Existe un punto de vista que entiende que problemas de este tipo son
inherentes al anarcosindicalismo. Que el anarcosindicalismo se mueve
en una constante tensión o "contradicción dialéctica" entre su
objetivo final y las mejoras inmediatas, entre un poco de
"maximalismo" y algunas "reformas". Que esta línea es muy fina y es
muy sencillo - o incluso "natural" - que derive algunas veces en una
especie de "reformismo". Pero es imposible curar una enfermedad sólo
declarándola "natural": un día puede ser mortal. Sólo los marxistas
con sus esquemas hegelianos de "la negación de la negación" pueden ver
las contradicciones como la base de todo desarrollo. El anarquismo
busca en la coherencia su finalidad, y este objetivo sólo podrá
conseguirse mediante la eliminación de las contradicciones y la
restauración de la armonía. Un organismo que se rompe por las
contradicciones nunca puede funcionar con coherencia, inteligencia o
hacia un fin. A largo plazo, está condenado al fracaso.

Uno de los principios generales del anarcosindicalismo es que, en esta
combinación, el anarquismo es el objetivo y el sindicalismo es el
medio. Y lo que es más, el movimiento de los trabajadores anarquistas
o el anarcosindicalismo es la única forma de anarquismo de masas
conocido en la historia porque hace posible, a través de luchas
concretas, restablecer la solidaridad y la capacidad de autogobierno
entre las personas y demostrar la posibilidad de una vida nueva sin
jerarquías ni dominación. Es por esto que la acción sindical es uno de
los mejores métodos para conseguir objetivos anarquistas, pero no es
un valor en sí mismo para aquellas personas que quieren ser libres.
Nadie de nuestro movimiento pone esto en duda oficialmente, pero la
realidad nos dice lo contrario a veces...

¿ABIERTOS A "TODOS LOS TRABAJADORES"?

La peculiaridad de la CNT en España fue siempre la fuerza desde su
fundación y: su estupendo éxito. Pero también fue la base de alguno de
sus problemas, a pesar de algunos de estos problemas se "importaron".

Sin necesidad de remontarnos mucho al pasado, recordamos que la
Confederación Nacional del Trabajo se fundó en 1910 a partir de la
fusión de dos tradiciones diferentes. Una venia de la Federación
Regional Ibérica de la Primera Internacional y sus organizaciones
obreras: tenían un objetivo abiertamente libertario y claro, luchando
no sólo por mejoras inmediatas sino también por una sociedad libre y
sin Estado. La segunda tradición venía de la CGT francesa y su
sindicalismo revolucionario basado en la acción directa. La influencia
de este emergente movimiento en el país vecino fue tan grande, que las
asociaciones obreras en España llegaron a abandonar el nombre de
"sociedades de resistencia" para adoptar el apelativo francés de
“sindicatos”. Algunos de los principios del sindicalismo
revolucionario francés traspasaron los Pirineos: la apertura de las
organizaciones obreras a "todos los trabajadores" con independencia de
su ideología y objetivos sociales (un sindicalismo ideológicamente
"neutral") y la visión de la sociedad futura federada en sindicatos
más que en comunas libertarías libres (los puntos básicos de la Carta
de Amiens de la CGT francesa).
Pero el significado de esta tradición de CGT era diferente en Francia
y en España. En Francia, la adopción del sindicalismo revolucionario
fue un avance obvio porque se presentó como una ruptura con la antigua
dominación del autoritarismo marxista sobre el movimiento obrero. La
Carta de Amiens fue una colaboración entre libertarios, socialistas
autoritarios y sindicalistas puros. Durante un tiempo dio a los
anarquistas una muy buena oportunidad para extender la influencia de
las ideas libertarias entre la clase trabajadora, pero en España el
movimiento de los trabajadores
anarquistas no necesitaba de este tipo de colaboraciones. Tenia
suficiente fuerza por sí mismo.

Las cuestiones que eran "avanzadas" para la situación en Francia, se
tradujeron en una dualidad confusa en España. La CNT adoptó ambos
conceptos: la sociedad libertaria como objetivo y los sindicatos
abiertos a "todos los trabajadores". Se acababa de crear una
contradicción muy seria: ¿cómo un trabajador que rechaza el objetivo
libertario puede ser miembro - sólo por el hecho de ser trabajador -
de una organización en lucha no sólo por mejoras parciales sino por
una sociedad libertaria? Aquí nació el eterno problema de la CNT entre
"anarquistas" y los de tendencia "sindicalista" (unos sindicalistas
más "neutros”, en honor a la verdad).

El principio de "apertura" dejó la puerta abierta en la CNT a
trabajadores no sólo revolucionarios sino también reformistas. Esto
venía apoyado por algunos anarquistas que compartían la postura de
Malatesta respecto a los sindicatos: no consideraban los sindicatos
como medias de lucha por una sociedad libertaría y los veían como
reformismo permanente. Tanto de la parte “no ideólogica del
sindicalismo” como del anarquismo de Matatesta resultó la apertura a
“todos los trabajadores” en la búsqueda de un crecimiento cuantitativo
de los afiliados muy rápido y apenas sin coste alguno. Y los
partidarios de una "estructura sindical" para una sociedad futura
(como los trentistas) intentaron convencer al resto de que cuanto más
grandes fuesen los sindicatos anarcosindicalistas, más cerca estaría
la revolución.

Pero esta interpretación cuantitativa, numérica, tiene lógicamente
también otro tipo de resultados. Cuanto más grandes son los sindicatos
más tienen que “suavizar" sus ideas para atraer más a "los normales",
esto es, a los no-revolucionarios, a los trabajadores "moderados",
para no asustarlos.

Tienen que ser más "heterodoxos", menos anarquistas, menos
"ideologilizados", más dispuestos a colaborar con políticos y
refomistas. En otras palabras: ellos también deben ser reformistas.
Desde entonces, la "apertura" y el crecimiento imperativo a costa del
"ideal de igualdad" se convirtió en la bandera de todos los
reformistas para dañar a la CNT desde dentro.

ANARQUISMO FRENTE A SINDICALISMO "MENOS IDEOLÓGICO"

La tendencia más anarquista en la CNT diagnosticó el peligro muy
rápidamente e intentó combatirlo. A principios de los años 20,
mostraron interés por la experiencia del movimiento anarquista de
trabajadores en Argentina, la FORA.

El "forísmo" rechazaba tanto el "sindicalismo no ideológico" como el
posicionamiento de Malatesta. Como la CNT, proclamaba abiertamente el
objetivo anarco-comunista (el comunismo libertario) de los sindicatos
anarquistas de trabajadores. Pero rechazaba categóricamente el
principio de su "apertura" a "todos los trabajadores" con
independencia de sus ideas y convicciones y el crecimiento numérico a
cualquier precio. Los "forístas" proponían:

[...] la formación de un movimiento sindical propio, con el programa
del anarquismo, compuesto por anarquistas y simpatizantes que
demonstrarán prácticamente al resto de los trabajadores, con quines
conviven diariamente en la vida productiva, los métodos más eficaces
de lucha y el verdadero fin de todos nuestros esfuerzos. (Emilio López
Arango y Diego Abad de Santillan. El anarquismo en el movimiento
obrero. Barcelona, 1925. P.163).
Era la postura de una organización anarquista de trabajadores que era
al mismo tiempo sindicato y asociación “ideológica”, o más
correctamente, un sindicato con ideas claras y abiertamente
anarquistas. No había lugar para aquellos que rechazasen el objetivo
anarquista (como los partidarios de partidos políticos) o quienes
simplemente buscaban un sindicato "más eficiente". Era un sindicato de
"anarquistas y simpatizantes".

Muchas personas del movimiento anarquista de Europa malinterpretaron
esta postura. Incluso hoy en día, algunos piensan que el "forismo"
quiere construir una especie de partido político anarquista: una
organización en la que todos sus miembros se declaren de conciencia
"anarquista", conozcan la teoría libertaria, pertenezcan a grupos de
filosofía anarquista o afines, etc. Nada más lejos de la verdad. La
FORA no sólo era de personas "con conciencia", también estaba para
anarquistas "espontáneos", es decir, para personas que aún no
conociendo la teoría anarquista o sin declararse "anarquistas",
compartían el objetivo anarquista de una sociedad comunista sin
Estado.

Frente a ese anarquismo filosófico o político presentamos nuestra
concepción y nuestra realidad de movimiento social anarquista, vastas
agrupaciones de masas que no eluden ningún problema del anarquismo
filosófico y que toman al hombre tal cual es, no sólo como adepto de
una idea, sino como miembro de una fracción humana explotada y
oprimida (Ibid. P.165).

Frente a la trampa política de Pestaña y Peiró, un número importante
de anarquistas y anarcosindicalistas españoles expresaron su simpatía
en los años 20 por las posturas de los "foristas". Esto puede leerse
en el conocido libro de Juan Gómez Casas sobre la historia de la FAI.
Pero al final, prevaleció otra opción: agrupar a todos los grupos de
afinidad anarquistas en la FAI e intentar actuar como anarquistas en
la CNT para contrarrestar las tendencias reformistas del "sindicalismo
menos ideológico". Ahora sabemos que esta postura sólo tuvo un éxito
limitado y sólo en un periodo de tiempo corto. Además, reforzó la
dualidad "anarquista- sindicalista" en la CNT y no resolvió la
contradicción mencionada al principio. Si hay anarquistas "especiales"
en alguna organización, se supone que el resto (una inmensa mayoría)
no lo son.

El problema, sin duda, influyó en el destino de la CNT en la
revolución española y permaneció sin solución hasta ahora.

¿Y ahora qué?

La situación actual del movimiento anarcosindicalista (no sólo en
España) indica que esta dualidad de tradiciones anarquista y de
"sindicalismo revolucionario" de la Carta de Amiens se ha convertido
en un arma fortísima en manos de las tendencias reformistas. Utilizan
esta situación contra los militantes revolucionarios y contra los
sindicatos en todo el mundo, suavizando el contenido "ideal", forzando
el crecimiento cuantitativo de las afiliaciones a costa de la
"desideologizacion" del anarcosindicalismo e imponiendo una
colaboracion mas estrecha con los sindicatos reformistas у las fuerzas
politicas. Sus intenciones son claras. Vivimos en una fase ofensiva
del capitalismo a nivel mundial en la que los sindicatos "oficiales"
reformistas no quieren у по pueden organizar la defensa de los
trabajadores. Este sindicalismo reformista espera ocupar su lugar.
Pero como consecuencia de la atomizacion у la debilidad de la
conciencia de clase entre los trabajadores, pueden atraer mucha gente
solo rechazando las posturas "extremistas", "demasiado
revolucionarias" у "demasiado ideologicas" de los revolucionarios
anarcosindicalistas. Su objetivo es convertirse en sindicatos muy
"normales" (puede que un poco mas "radicales" e insistentes) sin
ningun objetivo de transformación libertaria de la sociedad. Esto
significaria la vuelta definitiva del "sindicalismo no ideologico" a
la socialdemocracia.

Pero la mayoria de estas esperanzas se veran truncadas desde una
perpectiva a largo plazo. El "postkeynesianismo" del capitalismo no
necesita màs aliados en la sociedad; necesita la destrucción de la
organización en el trabajo, una capitulación. En este contexto, no
cabe el reformismo que espera coquetear con su propio "radicalismo"
imaginario. Para organizar la rendición, ya nos basta con los
sindicatos "oficiales" reformistas.
No aportaran nada a los trabajadores, pero los sindicatos reformistas
"desideologizados" pueden, eso si, aniquilar el movimiento
anarcosindicalista. Eliminan practicamente la "dualidad" entre
anarquismo у "apertura". Defendiendola, perderemos. Podemos discutir
otras opciones, altemativas nuevas dentro del anarcosindicalimo. Es
por esto que la experiencia "forista" de unidad real de anarquismo у
sindicalimo у el "modelo" de organización anarquista de trabajadores
puede ser util en la situacion actual.

(Adarga. Revista de pensamiento y critica anarquista. Vol.1. 2013.
Enero. P.40–47)


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