(ca) [Grecia] ¡Basta ya! Unas palabras sobre los incidentes del 5 de m ayo en Atenas [gr]

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Mon May 17 13:17:06 CEST 2010


En el 5 de mayo vivimos la crónica de tres muertes preanunciadas. Lamentablemente se
confirmó la consideración hecha desde hace muchos años que era cuestión de tiempo
que sobrevinieran las primeras víctimas de la violencia ciega. Lamentablemente hubo
que perderse unas vidas humanas para que fuesen escuchadas y escritas, aunque tímida
y vagamente, por parte algunas colectividades del entorno anarquista las primeras
alusiones, a una crítica a la nihilista cultura de la violencia. Lamentablemente
algunos siguen escondiéndose detrás del dedo, enfocando en los instigadores y no a
los perpetradores y autores, en resultado de la acción de asesinato y no a sus
causas. Tengamos el valor y la sinceridad que (tienen que) caracterizar un
movimiento revolucionario y libertador y vayamos al grano. ¿Si estuviera comprobado
que la muerte de las tres personas era debida a una acción intencionada de
ultraderechistas, enfocarían solamente en la actitud -indudablemente criminal e
inhumana- de la patronal del banco? Pero, aunque sea así, todo lo siguiente tiene
por completo el mismo valor.

La tolerancia que una parte del movimiento anarquista ha estado mostrando desde hace
mucho tiempo a los contratistas de ataques de violencia ciega es el punto de
arranque de cualquier (auto)crítica. Los que durante tantos años actuaban al lado y
dentro de nuestras marchas, casi sin molestarse, de la misma monótona, peligrosa,
perniciosa y provocadora manera, tendrían que haber sido aislados en vez de ser
calificados ahora, a buenas horas, de un modo genérico e impreciso de ¨provocadores¨
y ¨banda¨, sin que

estas calificaciones sean acompañadas por algún análisis sobre el cómo hemos llegado
hasta aquí. Sin embargo, aunque sea tarde, esto puede hacerse ahora y podría
funcionar como una catarsis. Durante tantos años, cuando algunos trataban de
distanciarse de los fenómenos de la violencia ciega y de la violencia no masiva
(armada o no), se ponían al margen, eran afrentados o ultrajados. ¿Pues, no es
positivo que se oigan, aunque con retraso, aunque de una manera imprecisa, voces de
rechazo de la práctica de la violencia por la violencia? Puede ser que sí, puede ser
que no, el tiempo nos lo va a comprobar.

Cuanto más imprecisa y carente de argumentos es nuestra crítica al fenómeno, menos
convincente resulta. La mera calificación de ellos de provocadores es deficiente,
principalmente por ser demasiado general. Con una generalidad condenatoria como
esta, no se va al grano. Así se esquiva contestar a interrogantes como los que
siguen, a los cuales tenemos que contestar con claridad y ver los resultados de la
prolongada, infructuosa y vana retórica supuestamente revolucionaria y de la aún más
vana práctica que surge de ella.

De una manera provocadora se puede decir que actúa tanto una miserable banda de
gamberros ególatras, como una banda paraestatal en servicio ordenado, si calificamos
sus actos sólo de su resultado. ¿Pero nos corresponde una crítica de este tipo? No,
porque el discurso revolucionario es racional, transparente, penetrante, y examina
las causas de los fenómenos. No, porque ya a estas alturas es necesario que seamos
concretos y que obremos de una manera concordante. No, porque una crítica como esta
es propia del Poder y de sus muletas. Lanzan una palabra vaga y acaban con el
asunto. Pero si realmente pretendes acabar con el tumor de los cortos contratistas
de la violencia, tu discurso contra la violencia ciega ha de ser concreto y
diacrónicamente consecuente. Y tu práctica aún más. Si no, los tardíos y vagos
distanciamientos de las ´bandas´ y de sus actos no convencen. Y sobre todo no
contribuyen a la difusión del discurso antiautoritario. Pero aunque dicho discurso
no sea diacrónicamente consecuente, el cambio de actitud y de ruta, si es sincero,
debe acompañarse de argumentos y de vez en cuando de autocrítica, para no pasar a la
categoría del oportunismo.

Los interrogantes de los que estábamos hablando son muchos. Si se trata de una banda
paraestatal, ¿entonces por qué no la machacamos en la manifestación? ¿Nos pillaron
desprevenidos? Obviamente no, pues esta cuadrilla lleva años actuando de la misma
manera. Tampoco se han aflojado tanto nuestros reflejos frente a los paraestatales y
policías secretos así que sea justificada una inercia semejante. Tal vez se han
aflojado los reflejos de algunos frente a bandas semejantes que están usurpando la
anarquía y la ideología anarquista para jugar sucio sobre nuestras espaldas.

¡Dejemos de bromas y de las excusas y las recriminaciones convenientes y
verosímiles. La película la tenemos vista durante muchos años. Una fracción del
movimiento ha tolerado durante muchos años a los estúpidos partidarios de ´la guerra
de los escaparates´, confiriendo un embalaje ideológico a sus acciones. Los demás o
reaccionábamos con movimientos convulsivos o forzosamente les tolerábamos o
esperábamos que sobreviniera lo inevitable para reaccionar. Entendamos que su
estupidez criminal costó la pérdida de unas vidas. Ya no se puede hablar simplemente
de inmadurez y obsesiones, se trata de un crimen. Estos son los perpetradores,
punto. El movimiento anarquista y en general el movimiento social han pagado muy
caro el capricho y el autismo de unos cuantos bravucones y de los que los hayan
estado apoyando con su retórica supuestamente revolucionaria, pensando que la lucha
social contra el Estado y el Poder puede ser asumida por unos tipos ¨rebeldes¨, en
ausencia de la sociedad y se limita a la ´guerra de las vitrinas´ y en general a lo
que movilice a la Policía para comenzar la guerra a pedradas con ella. La anarquía
no tiene nada que ver ni con estos ni con sus prácticas. Bastante nos han difamado,
bastante atrás nos han llevado. El enfrentamiento será multiforme y masivo. Apuntado
y consciente.

Cuando una plaza entera exigía desenfrenada y furiosa ¨que se quemara el burdel del
parlamento¨, cuando cientos de miles salieron a la calle para enfrentarse al
totalitarismo, cuando se nos están llevando la propia vida, es entonces cuando esta
contraviolencia a la violencia del Poder tiene que desprenderse de estas pesas. Sin
embargo, a partir de ahora, lo tenemos que demostrar, aunque con retraso, de forma
fehaciente. Para comenzar, se puede realizar lo que va pasando de boca en boca: la
organización inmediata de una manifestación contra la violencia ciega. Esto
funcionará en beneficio de la unión del movimiento, aclarará nuestra opinión hacia
la sociedad y constituirá, tal vez, el preludio del ajuste de cuentas con el
autismo. Gritémoslo alto, y si no lo oye, enseñémoslo con obras. Basta ya.



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