(ca) [Chile] Fortalecimiento del movimiento social

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Sat Jun 6 22:49:10 CEST 2009


La actual crisis económica mundial, ha afectado duramente al conjunto de
la clase trabajadora, arrojando cifras muy desalentadoras para esta. El
aumento del desempleo -que se espera alcance el millón de trabajadores-,la
 baja de al menos un 40% en la exportación e importación  -lo que afecta
directamente a la actividad económica del país-, expresan un panorama
bastante adverso. A ello hay que sumarle las políticas que se han empleado
para amortiguar esta crisis, dejando en evidencia para donde juega el
gobierno, pues el estímulo fiscal  entregado a los sectores estratégicos
como el comercio y la construcción, que sale directamente de los impuestos
que pagamos o los excedentes del cobre producidos por los trabajadores,
sólo favorece a los capitalistas y no a nosotros.

Tomando en cuenta estos factores, la frase ya conocida por todos nosotros;
"que la crisis la paguen los ricos", solo queda como una buena intensión
que leemos en propagandas y murallas, dándonos cuenta de nuestra
incapacidad de materializar esta justa consigna. Por otro lado tampoco
podemos saber las reales y definitivas consecuencias que conlleva esta
crisis -que se estima mucho mayor que la de 1929-, puesto que está aún en
proceso, sólo podemos dimensionar en forma cuantitativa sus efectos
inmediatos, comparándolos con crisis anteriores, leyendo la evolución del
capitalismo y de nuestra reorganización. Al mismo tiempo, no podemos
aventurarnos a hablar del fin del capitalismo o poder dar la estocada
final a este, pensando que la crisis implica necesariamente, de forma
mecánica la reorganización de nuestra clase, pero, sí debemos tomar en
cuenta que es en estos momentos donde se evidencian de manera más clara
las diferencias en los intereses de cada clase. Todas las políticas
implementadas, los despidos, las apretadas de cinturón, evidencian tales
diferencias fundamentales e innegables que son, en definitiva, la columna
vertebral del capitalismo. Y es mediante esta diferencia de intereses,
donde se levanta un escenario más favorable para los sectores en lucha,
donde la agitación, el fortalecimiento de nuestros lazos, el levantar
organización de base, etc., se torna aún mas necesario y posible, es
decir, la crisis nos presenta un escenario favorable para el profundizar
la conciencia de clase, exponiendo las contradicciones y salidas posibles
a este conflicto de escala mundial, pero no el fin inevitable de la
sociedad capitalista.

Ya planteado esto hace falta preguntarnos ¿en que nos encontramos aquellos
que componemos el movimiento popular? En nuestra opinión hoy existe una
doble dinámica. Por un lado, está el desarrollo fragmentado de ciertos
sectores sociales que han sido capaces de profundizar sus problemas con
mayor o menor éxito, con mayor o menor nivel de organización en el plano
de lo que podemos llamar  de "demandas reivindicativas", como es la
vivienda (de manera muy potente en Santiago), la cesantía (más presente en
regiones), etc.. A pesar de encontrarse hoy disgregados y sin una política
unitaria, se han tornado un polo de protesta constante, con organizaciones
sostenidas en el tiempo y haciendo una experiencia compleja de
construcción popular. Algo similar pasa con el movimiento de trabajadores
que, con mayores o menores grados han vuelto al tapete de la opinión
pública, sobre todo con la aparición de fuertes organizaciones obreras de
subcontratados que, queramoslo o no, marcan la pauta del que hacer de los
trabajadores en general. Por otro lado, los estudiantes, después de largas
y complicadas luchas, y pasando  hoy por un reflujo parcial, sacamos
conclusiones capaces de ser compartidas con otros sectores, como es la
unidad de los sectores sociales, tratar temas de carácter social (en el
sentido que implican a toda la sociedad) y no sólo gremial. De una u otra
manera, podemos decir que las experiencias y crecimientos del movimiento
popular se presentan de forma fragmentada. Cada sector tiene algo
importante que entregar y que, si son considerados en conjunto, marcan la
pauta más general que nos cruza, pero falta forjar su unidad real y
efectiva.

De este último punto se sigue el otro nivel de construcción que
mencionamos mas arriba y que hoy se desarrolla a intensidades muy
similares a lo social, siendo parte orgánica de su desarrollo. Hablamos de
los sectores de intención revolucionaria articulados en torno a propuestas
políticas mas definidas. Hoy, tales experiencias parecen multiplicarse y
crecer, al mismo tiempo que son capaces de ir madurando sus aportes al
movimiento popular, contribuyendo a su desarrollo y consolidación. Sin
embargo, su crecimiento es aún intuitivo y fragmentario, sus acercamientos
son contingentes y no ha existido la necesidad o posibilidad de crear una
articulación mas sustancial que tenga como objetivos el desarrollo del
moviendo social bajo un linea clara y con proyecciones, pero rescatamos
sus incesantes aportes a la maduración general y asumimos su importante
rol..

En nuestra perspectiva ambos registros deben ser pensados simultáneamente,
se retro-alimentan y complementan, sin uno no hay otro. Por lo tanto, la
combinación de ambos aspectos pasa por la unidad de los revolucionarios
bajo objetivos definidos y de largo aliento como son el fortalecedor de
las organizaciones de masa bajo un carácter clasista, de amplia democracia
participativa y que sean reales instrumentos de lucha, primeras formas de
asociación que sienten las bases para un proyecto más ambiciosos.

En resumen, hoy el movimiento popular, en un contexto de crisis, nos
invita a fortalecer y desarrollar lo que ya se encuentra a la mano. Para
ello, la unidad de los diversos sectores es imprescindible y los sectores
de intención revolucionaria tienen un papel importante que cumplir ahí. Y
es que frente a la crisis capitalista se torna necesario levantar un
proyecto como clase, que nazca de las diversas experiencias de lucha de
los explotados, un proyecto que se presente como una gran idea común que
muestre las posibilidades de atravesar al capitalismo, de superarle como
modo de producción dominante. Las crisis son sólo palancas que expresan
posibilidades, pero sin una visión de conjunto, sin una unidad de
propósito a niveles sociales, a niveles de organización de masas, es
imposible atravesarle. Hoy, más que antes, debemos profundizar la
organización popular de base, democrática, amplia, cultivar el tejido
social para hacer posible que crezca con firmeza el socialismo como
proyecto real, efectivo y, sobre todo, colectivo. La crisis abre las
puertas  a que gran parte de la población, de los trabajadores -no sólo
del Chile, sino del mundo entero- experimenten de manera aún más clara las
miserias del capitalismo, empujándolos a buscar una salida, a tomar una
posición sobre el futuro de sus propias vidas, y es en tal debate, en tal
toma de posición donde la lucha de los libertarios se torna fundamental
para dar un horizonte socialista, democrático, de base, a la lucha de los
oprimidos y explotados.

Frente de Estudiantes Libertarios
Santiago





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