(ca) [Galicia] Sobre la huelga del Metal de Pontevedra

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Wed Jul 1 22:43:06 CEST 2009


Un trabajador del metal de Vigo ha dicho: "Es un conflicto de un sector,
el del metal de Pontevedra, que, a nivel del Estado, es un espejo de
muchos convenios y de muchas empresas y colectivos de trabajadores que se
reflejan en él. Y creo que ya más que un conflicto propio del convenio,
está la intención de la patronal en querer anularnos como colectivo para
que ese espejo se rompa en trozos tan pequeñitos tan pequeñitos, que, de
alguna manera, nadie se refleje en él".
Las veinte jornadas de movilización llevadas a cabo hasta hoy por miles de
trabajadores, todas ellas decididas y asumidas en asambleas abiertas,
ofrecen testimonio incuestionable de que ya no se trata de una huelga
sectorial más, de un plante por el convenio más, sino de una lucha y
resistencia que van mucho más allá de las primeras reivindicaciones que
están en su origen.

Un mes de manifestaciones y paros

Este lunes 29 de junio, la gran mayoría de trabajadores del metal de la
provincia de Pontevedra habremos cumplido nuestro decimonoveno día de
movilizaciones continuas, por más que el primer paro en Vigo de los
trabajadores del naval para presionar por la firma del convenio haya
tenido lugar el 29 de abril. Este mismo día 29, comenzará por la mañana
una marcha a pie desde Vigo y Pontevedra hasta Santiago, que culminará el
martes con una concentración ante las puertas de la Xunta de Galicia en
San Caetano. Por otra parte, la huelga indefinida continuará como mínimo
hasta el miércoles y así permanecerá hasta que la patronal atienda las
reivindicaciones planteadas.

El coro mediático

Todos los medios de comunicación provinciales y de ámbito gallego, tanto
de la prensa escrita como la audiovisual, insisten en que ya son
demasiados días de protestas y agitación obrera. Según ellos, los
trabajadores (y los sindicatos que participan de la movilización) incurren
en una “enorme irresponsabilidad, que pone en peligro cierto de ruina a
todo el sector empresarial metalúrgico, verdadera columna vertebral de la
actividad económica industrial de la provincia, especialmente en Vigo”.
Por supuesto, a esos mismos medios, no les parece que sean demasiados
días, los años de chantaje empresarial a los trabajadores. Tampoco les
parecen demasiados días, los 365 del año pasado durante los cuales los
empresarios biocotearon el convenio vigente y, en muchos casos, llegaron a
ignorarlo, dejándolo sin efecto en la práctica. Esto trajo consigo que
muchas empresas no pagaran a los trabajadores el salario que correspondía,
que abusaran en las jornadas y el ritmo de trabajo, que dejaran en papel
mojado la Agencia de Bolsa de Empleo. En fin, a los medios de comunicación
-¡tan solícitos y serviciales con la patronal que les financia y protege!-
no les parece que la incesante explotación a la que están sometidos los
trabajadores del metal y de todos los demás sectores de la provincia, sea
tan pesada de sufrir como una movilización obrera contra tanto injusticia
acumulada.

La negociación del Convenio

Sin embargo, la huelga tiene su origen inmediato en la negociación del
nuevo convenio provincial del sector del metal, una vez excluidas las
grandes empresas, que tienen convenio propio. Mientras los trabajadores
plantean un convenio de transición en 2009 de duración corta (inicialmente
de un año), renegociable en 2010, la patronal pretende un convenio largo
desde ahora, de tres años de duración, con congelación salarial (que no se
sobrepase el 1% según la circular de la CEOE) y sin tocar el cómputo de la
jornada anual.
Por la patronal se integraron en la mesa de negociación 5 asociaciones
empresariales: Asime, Atra, Foncalor, Instalectra y Feca. Las cinco
patronales nombraron para esta ocasión un único portavoz, lo que les
permite ofrecer una imagen de inflexible unidad que, sin embargo, todo
apunta a que están muy lejos de conseguir. Por los trabajadores se sientan
en la mesa de negociación las tres centrales con representación
mayoritaria en las elecciones sindicales, CIG, UGT y CC.OO, pero no las
minoritarias como CUT o CGT, lejos del 10% de delegados y miembros de
comités de empresa necesarios. Estas dos últimas apoyan los paros habidos,
participan en las asambleas locales y sus militantes secundan todas las
movilizaciones sindicales.
Las cuestiones reivindicativas básicas que enmarcan el enfrentamiento son
tres: Duración del convenio, aumento salarial y Agencia de Bolsa de
Empleo. Y como telón de fondo, la precarización absoluta del empleo, los
abusos laborales de las contratas -los astilleros subcontratan más del 80%
de la mano de obra- y las brutales diferencias de salarios, de hasta 400 o
500 euros al mes, que se dan entre trabajadores que desarrollan el mismo
trabajo, según estén en una u otra empresa, en una principal o en una
auxiliar. Con todo, ahora mismo, el principal escollo se refiere al
aumento salarial, pues ya los sindicatos negociadores renunciaron a su
exigencia de un año de duración y respecto de la Agencia de Bolsa de
Empleo los empresarios parece que aceptarían la exigencia de que en las
empresas afectadas por el convenio estén obligadas a que sus trabajadores
se inscriban en la Agencia. Esta última reivindicación resulta fundamental
para conseguir que todos los trabajadores de cualquier empresa del metal
de la provincia, sean nacionales o inmigrantes, originarios de aquí o de
allí, cobren lo que marque el convenio.
Pero si estas cuestiones representan la causa inmediata del conflicto,
como antes decíamos, sus raíces son mucho más hondas y graves.

Las crisis económicas como excusa

En primer lugar, los trabajadores del metal de Pontevedra se están negando
a ser los paganos de la llamada crisis económica actual. "Hasta aquí hemos
llegado". Desde la década de los 70, las sucesivas "crisis económicas"
vienen siendo utilizados por los gobiernos y la patronal como excusas para
imponer condiciones salariales y laborales cada vez más insufribles. De la
mano de esas “crisis”, justificándose en ellas, vinieron las sucesivas
Reformas laborales, la privatización de las empresas públicas, la
precariedad laboral, los contratos basura, la pérdida de derechos
laborales cada vez más acusada, las congelaciones salariales y la merma de
poder adquisitivo de los trabajadores, la impunidad sobre despidos
individuales y colectivos injustificados e injustificables, etc, etc.
También ahora patronal y gobierno se han puesto de acuerdo. (¡Cómo no, si
son lo mismo!). Según ellos, la "salida" a la crisis, pasa por más dinero
público a los empresarios -hasta el saqueo definitivo de las arcas
públicas- y menos derechos para los trabajadores, hasta el momento en que
ya no puedan levantar cabeza. Pues bien, los trabajadores del metal de la
provincia de Pontevedra, dicen ¡NO!. Afirman que la CEOE se meta donde le
quepa la directiva que envió a todos sus empresas afiliadas de "no
transigir en aumentos salariales por encima del 1% en la negociación
colectiva", y también que el anuncio de la nueva Reforma Laboral y los
intentos de dividir a los trabajadores en función de circunstancias
particulares se estrellen contra el control por los trabajadores de los
convenios pactados.

Del ridículo a la connivencia

No podemos pasar por alto el papel de la Xunta de Galicia en el conflicto.
Empezaron desentendiéndose del mismo. Después, ante la exigencia de los
medios de comunicación de parar el conflicto, proponen "mediadores" de
segundo nivel. Ante la persistencia de la movilización de los
trabajadores, la intransigencia de la patronal y la inutilidad de los
"mediadores", la Xunta eleva el nivel de sus representantes "mediadores",
implicando a la propia Conselleira de Traballo. Esta se descuelga con una
propuesta que es inaceptable para los trabajadores, pues representa ni más
ni menos que los intereses de la patronal (congelación salarial efectiva,
convenio a tres años y dejar aparte el control de la Agencia de Bolsa de
Empleo). Como remate el Presidente de la Xunta anuncia un Canal de
subvenciones para las empresas, una vez que acabe la huelga. Parece ser
que, para este personajillo, las Empresas están sufriendo mucho, los
trabajadores no.

La tradición asamblearia

Hay una tercera cuestión no menos importante que la primera. Hablamos del
tipo de sindicalismo que se está practicando. Si bien la negociación y la
movilización del metal la están llevando a cabo los tres sindicatos
mayoritarios -CIG, UGT y CC.OO- lo cierto es que, hasta el momento, aunque
sea a regañadientes y obstaculizandola en lo posible, respetan la
tradición asamblearia, horizontal y abierta de los trabajadores vigueses.
Mientras este respeto se mantenga el éxito de las movilizaciones estará
asegurado y el triunfo en la negociación del convenio más cerca.

Colectivo "Justo Fierro".

Publicado en el semanario anarcosindicalista "La Campana"




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