(ca) [España] Treinta años...

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Tue Apr 8 11:37:38 CEST 2008


Treinta años de "democracia", 30 años de traiciones, 30 años de renuncias
y 30 años de pérdidas reales del poder adquisitivo de los trabajadores.
Como dice una canción: "30 años no son nada". Sí, cuando nos referimos a
toda una vida de luchas del Movimiento Obrero (MO). Pero son muchos si
concretamos en personas, en trabajadores, ya que en su mayoría estamos
hablando de un tercio de su existencia. Después de 30 años, hablar de
reforma a muchos les sonará a chino, es el pasado que muchos no
conocieron, pero no hay presente ni futuro sin pasado y si no lo
analizamos volveremos a cometer los mismos errores.

Se comienza a hablar de crisis, de recesión, etc. Y esto nos recuerda el
pasado de estos últimos 30 años. Precisamente en la reforma política y
económica. Conviene analizar si una no estaba ligada a la otra, es decir
que a la muerte del Dictador los movimientos sociales, sindicatos y
partidos políticos se movilizaban por el cambio: cada uno el suyo (eso
está claro hoy). Es un hecho que los trabajadores en general se sumaban y
luchaban por él, pero con una reivindicación también evidente y no sólo
política sino también económica (mejorar sus condiciones de vida). El
empresariado español, anclado en el proteccionismo de la Dictadura,
acostumbrado a recoger beneficios y pocas inversiones, no está en
condiciones de competir con la Europa global que se avecina, de ahí el
interés de un sector importante de este empresariado, de antiguos
franquistas sin duda (la banca fundamentalmente), de la necesidad de la
reforma política.

Los primeros años de esta reforma para el MO son de reorganización de sus
sindicatos. Las reivindicaciones son inmediatas: subida de salarios, fuera
las horas extras, menos horas de trabajo, amnistía... El MO organizado es
fuerte y no está controlado por los que están gestando la reforma
política. Necesitan crear algo que controle ese movimiento. No sólo les
valía CCOO-PCE y UGT-PSOE fundamentalmente ya que eran desbordados en las
asambleas de fábrica. Los partidos políticos PCE-PSOE y los reformadores
franquistas gestan los Pactos de la Moncloa donde se planifica por donde
van a ir los derroteros del cambio económico y político del país. Una
parte fundamental sería como controlar al MO y a los sindicatos al margen
de CCOO y UGT, es decir a la CNT. En los Pactos se crea y prepara la
colaboración de clases (concertación social), y para ello se copia a
Alemania y su socialdemocracia.

Nacen los comités de empresa (sindicalismo de nuevo tipo) nefastos para la
lucha no sólo en lo económico, sino también en lo organizativo y unitario
como clase, parcializando las luchas empresa por empresa, cuando las
luchas y las reivindicaciones eran globales. Reforma o ruptura con el
franquismo es un tema fundamental que seguimos pagando. La CNT lo tuvo
claro, luchó frontalmente y en solitario contra esta reforma, contra los
Pactos de la Moncloa y sus comités de empresa. No les pudimos pero nunca
es tarde.

Tras estos pactos que prepararon el terreno llegaron los acuerdos para
concretar la reforma económica en sí misma, y adaptarla a la economía de
las empresas para competir en Europa con las reconversiones: acero,
textil, astilleros y ese largo etcétera que todos conocemos. Los Pactos de
la Moncloa no vienen solos, nos traen muchos más que llevaron a 4.000.000
de trabajadores al paro y a la miseria. Las pérdidas de poder adquisitivo
real las vemos en los pactos de la época: AMI (Acuerdo Marco
Interconfederal) del 5 de enero de 1980. Las peticiones de subida salarial
de 1978 a 1980 han sido del 20 al 22% mientras que tras este pacto bajan
al 13-16%.

A este pacto le sigue el ANE (Acuerdo Nacional de Empleo) del 9 de junio
de 1981. Aquí se bajan las peticiones de subida salarial al 11%. En 1984
nos trajeron el AES (Acuerdo Económico y Social) del 9 de octubre. Los
salarios se negociaron entre el 5,5 y el 7,5%. En todos los casos, es
decir en todos los pactos, todas las empresas que decidían tener pérdidas
se descolgaban del convenio, o lo que es lo mismo: no lo aplicaban. Cuando
analizamos estos pactos observamos que la pérdida real del poder
adquisitivo al año 2008 ronda el 28-30% ya que los precios nunca se
estancaron, como sucedía con los salarios. Decir que esto a muchos les
sorprenderá puesto que es evidente que tenemos más cosas y mejores que
antes, pero no es menos cierto que tenemos nuestras vidas hipotecadas para
50 años a través de los créditos de todo tipo. El hecho de tener más cosas
no significa ni por supuesto ser más libre ni mucho menos ser más rico ya
que partimos de la realidad de que lo que tenemos es del banco.

Si la reforma política hubiera ido por otros derroteros y los salarios
hubieran ido subiendo de acuerdo a los primeros convenios de los años
1978-1980, hoy sí que tendríamos más cosas pero nuestras y no del banco
(otra cuestión es si necesitamos muchas de ellas). Si realmente el
sindicalismo de nuevo tipo serviría y la llamada concertación social fuera
real, después de la crisis, en los años de la abundancia se repartirían
beneficios. ¿Alguien los ha visto? ¿O más bien hemos asistido a las
pequeñas luchas de paros de 24 horas para conseguir en el mejor de los
casos medio punto más en convenio? Con la recesión, o crisis que más da,
se avecinan nuevos pactos (ya han sido anunciados durante las elecciones
por Zapatero) que evidentemente irán contra los trabajadores. Si hay
crisis la pagaremos los de siempre: la clase obrera. El empresariado y la
banca quizás ganen algo menos. Por lo que sólo queda volver a retomar
viejas fórmulas pero que siempre sirvieron: asambleas de tajo para tomar
conciencia todos juntos de cómo solventaremos nuestra crisis y no la del
capitalismo.

Maite Ela
Secretaria de prensa, propaganda y cultura de CNT




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