(ca) [Asturias] Cándido y Morala, análisis de algo más que un conf licto

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Tue Jul 17 18:19:43 CEST 2007


Los hechos

El 10 de Marzo de 2005 los trabajadores de Naval Gijón tras un año sin
carga de trabajo y con la sombra del cierre empresarial sobrevolando la
bahía gijonesa desde hacía tiempo, deciden en asamblea llevar a cabo
movilizaciones una vez más en protesta por esta situación. Naturalmente no
eran las primeras movilizaciones, Naval Gijón es una empresa con una
conflictividad importante ya desde que comenzó la mal llamada reconversión
industrial en los 80 y esa lucha ha llegado hasta hoy.

En dichas movilizaciones secundadas por todos los trabajadores, algunos de
ellos queman el cajetín de conexiones de una cámara para el control del
tráfico [1], la cual realmente había sido instalada para controlar las
movilizaciones de los trabajadores de la naval tanto dentro como fuera del
astillero. Al día siguiente un funcionario en representación del
Ayuntamiento de Gijón (PSOE e IU-BpA) presenta una denuncia por dichos
hechos.

La policía acaba señalando como culpables a dos trabajadores: Cándido
González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala.

En el juicio celebrado el 30 de Enero de 2007 la única prueba presentada
es la palabra de varios policías los cuales se contradicen continuamente.
Mientras tanto se rechazan las pruebas presentadas por la defensa y
algunos de sus testigos sin ninguna razón. Por si fuera poco uno de los
policías, el cual declaró no conocer a los denunciados, es identificado
por los sindicalistas como un infiltrado en su sindicato, CSI, e incluso
llegó a acompañarles a Barcelona a las movilizaciones anti-globalización
del año 2001 en donde se dedicó a reventar lunas y cabinas de teléfonos

A la salida del juicio Cándido y Morala, ante las más de 2.000 personas
que fueron a apoyarles ese Martes por la mañana, lo describen como “un
linchamiento”. [2]

Pero para entender todo esto falta algo. ¿Por qué se acusa sin pruebas a
esos dos trabajadores en concreto cuando esas movilizaciones fueron
decididas por el comité de empresa (CSI, UGT y CC.OO.) y por la asamblea
de trabajadores?

La trama política

Esto se aclara al conocer que Morala es el actual Secretario General de la
Corriente Sindical de Izquierdas y que Cándido fue su antecesor, un
sindicato autogestionado y sin liberados a diferencia de CC.OO. y UGT,
éstos más interesados en recibir dinero por cursos de formación que en la
lucha sindical.

Lógicamente esto no es casualidad. Se trata del punto culmen de una
campaña represiva llevada a cabo por el Delegado del Gobierno Español en
Asturies, Antonio Trevín Lombán, que comienza más o menos con la
concentración antifascista celebrada en Cangas de Onís en el año 2005 en
la que la policía actuó contra los allí reunidos con una brutalidad
increíble obligando a refugiarse en el monte a decenas de personas. A los
pocos días se produjo la detención de Fernando G. R a quien se le aplicó
la ley antiterrorista. Tras esto se desencadenó una verdadera ofensiva
contra los movimientos sociales y políticos donde por mencionar algunos
hechos nos encontramos con una paliza de los antidisturbios a los
huelguistas del hospital de Oviedo, infiltraciones constantes de la
Brigada de Información, la violencia de la Guardia Civil en respuesta a la
acampada contra el embalse de Caliao, varias multas de miles de euros por
pintadas... y en general un clima de represión y asfixia a los movimientos
sociales y políticos, poniendo denuncias a diestro y siniestro contando
con la sola palabra de la policía. Ante esta situación nace a propuesta de
la CSI la “Plataforma por las libertades y contra la represión” que
pretende encuadrar el caso de Cándido y Morala en este contexto.



La especulación urbanística y la desindustrialización

Y por último introduciremos la pieza que falta para completar el puzzle:
la especulación urbanística. El astillero Naval Gijón está situado en la
bahía de la ciudad, una zona muy jugosa para las constructoras. Desde hace
años la especulación está devorando los astilleros que han perdido la
mitad de su terreno, siendo este ocupado en gran parte por edificios de
lujo. Este urbanismo feroz es promovido por el PGOU de la ciudad, el plan
que decide qué, dónde y cómo se construye, realizado por el Ayuntamiento
(recordemos, PSOE-IU). Si seguimos tirando del hilo nos encontramos con
que esos edificios de lujo fueron construidos por una filial de una
empresa llamada PROGEA, constructora vinculada al Partido Comunista de
España.

Las intenciones están claras. Recalificar los 300.000 metros que quedan
del Astillero y construir viviendas de lujo, dejando la zona como un área
residencial situado a pocos metros del mar. Un auténtico pelotazo.

Esta especulación urbanística es algo en auge en Asturies en los últimos
años, tan en auge como la emigración de jóvenes asturianos por la falta de
trabajo que se cuenta por miles. Asturies está convirtiéndose, o más bien,
están convirtiéndola, en una zona turística, residencial, donde la
industria es un residuo de la historia. Sector tras sector van cayendo
todos: minería, agricultura, metalurgia... ahora toca finiquitar el naval,
el cual ya se encontraba muy mermado. El objetivo es pasar de ser una zona
altamente productiva a una zona meramente consumidora que viva, o
sobreviva, del sector servicios. La terciarización está siendo imparable,
y con ella está llegando la más absoluta precariedad y el fin de las
luchas obreras.

Aislamiento mediático, desmovilización y el supuesto fin del conflicto

El primer paso cuando hay un conflicto como el actual es informar a la
ciudadanía para fomentar la solidaridad y tener una base social para pasar
a la movilización. En Asturies y sobretodo en Gijón el PSOE tiene
prácticamente el monopolio de los medios de comunicación, por lo que
cuando este partido y sus afines cometen una injusticia como la que
estamos tratando es muy difícil comunicársela a los ciudadanos y así crear
redes solidarias. Las menciones en prensa, radio y TV han sido residuales,
sin preocuparse por investigar la verdad y difundirla, y dando por válido
el discurso de PSOE e IU.

Lo habitual en estos casos suele ser que quienes tienen ese monopolio usen
los medios de comunicación para criminalizar a los acusados, de esta
manera privarles de apoyo social, y así poder actuar contra ellos. Pero no
fue así, Cándido y Morala son dos personas conocidas en Gijón y con un
historial de lucha de décadas, además contaban con el apoyo de mucha gente
mediante la “Plataforma por las libertades y contra la represión”, por lo
que esa forma de actuar no daría resultado. Viendo esto optaron por otra
vía.

El Ayuntamiento siempre ha negado haber puesto la denuncia, incluso se
comprometieron a no cobrar la multa impuesta a Cándido y Morala (cosa que
de momento incumple). Así trataban en primer lugar de dar la impresión de
que los dos trabajadores de la naval habían sido denunciados prácticamente
por un error, casi por casualidad. Difundiendo esto lograron que mucha
gente pensase que ni tan siquiera se les iba a juzgar, que era algo que
había pasado por error y que en todo caso era un toque de atención. Pero
les juzgaron.

Antes de salir la condena la opinión pública, influenciada por los medios
de comunicación, estaba convencida de que la condena era algo improbable,
que aunque se había ido todo un poco de las manos finalmente no pasaría
nada. Pero les condenaron.

Una vez conocida la sentencia de 3 años de cárcel las conversaciones sobre
el tema en vez de girar entorno a las movilizaciones a realizar giraban
entorno al posible recurso. Pero no hubo recurso y la sentencia fue firme.

Con la sentencia firme las informaciones que salían, de nuevo eran
relativas a que aún quedaba otro recurso, ante el constitucional esta vez,
y ya que no son gente peligrosa seguro que estarían en libertad hasta que
saliese ese último recurso. Pero les encarcelaron.

Estando ambos en la cárcel, en los medios de comunicación no se puso el
grito en el cielo, no se habló de Derechos Humanos, ni de “ruptura del
estado de derecho” como hacen con otros temas, si no que se comenzó a
hablar del indulto. Y así tanto la ciudadanía en general, como incluso la
gente y organizaciones más implicada en el caso como la Plataforma, en vez
de radicalizar las movilizaciones entraron una vez más en el juego.

Finalmente han salido a la calle, en primera instancia debido al 3er grado
otorgado por Instituciones Penitenciarias, aunque días después se anuló la
sentencia condenatoria a la espera del recurso en el constitucional y el
posible indulto.

Visto el resultado obtenido, es decir, la libertad de Cándido y Morala,
muchos pueden pensar que esto ha sido una victoria porque gracias a la
presión realizada “les hemos sacado de la cárcel”. En parte puede ser,
pero el proceso ha sido más complejo que eso.

Quizás haya que plantearse si realmente se ha conseguido movilizar a la
gente o si han estado a la expectativa de las decisiones judiciales.
Quizás haya que hablar de la labor de ciertas organizaciones que parecían
más interesadas en exhibir sus siglas y mostrarse como alternativa
electoral que en la lucha asamblearia y unitaria. Quizás haya que revisar
el funcionamiento de las organizaciones unitarias y sus cauces de
participación. Quizás haya que analizar si se ha cumplido ese “hay que ir
por etapas” tan repetido, o si el proceso está estancado en la misma etapa
desde su comienzo sin ningún tipo de escalada.

Y es que quizás el objetivo no era solo encarcelar a Cándido y Morala y
amedrentar a todos los luchadores sociales. Quizás el objetivo era
observar qué consecuencias tendría tratar de meter en la cárcel sin
ninguna prueba a dos personas conocidas socialmente por su lucha. Quizás
Asturies haya sido una vez más campo de pruebas.

Todo esto solo son especulaciones, pero sea como fuere, habrán tomado
buena nota de lo sucedido (y de lo no sucedido).

ALB Noticias

Extraído de http://www.alasbarricadas.org






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