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(ca) peru libertario: Glicerio Tassara y el cobarde ataque a La Idea Libre Por Renzo Forero

Date Mon, 19 Aug 2019 09:20:04 +0300


La historia que El Comercio trató de borrar de la memoria popular ---- No somos redactores de La Idea Libre, ni venimos a defender causa propia; solo queremos protestar de hechos brutales, y manifestar nuestra simpatía hacia un combatiente valeroso y noble. Habíamos tenido gobiernos que destruyeron o cerraron imprentas; habíamos visto a "seides" y potentados que apalearon a escritores, pero nunca habíamos presenciado el espectáculo novísimo que nos ha ofrecido El Comercio, un diario que se arma en guerra y va, no solo a destrozar prensas y deteriorar un edificio, sino a garrotear, infamar y tal vez a suprimir un semanario radical.- Manuel González Prada, "Una lección" en Boletín de la Idea Libre, 6 de mayo de 1902. Reproducido en el libro póstumo Propaganda y Ataque.

Érase una vez, en la capital gris de un país despojado de riquezas por siglos de espolio extranjero, que un grupo de hombres y mujeres, ajenos a intereses económicos y personales, lanzaron un movimiento socio-cultural ligado al anarquismo y el libre pensamiento, cuyas ideas fueron expuestas en periódicos independientes, realizados con las donaciones de sus propios lectores. La historia recuerda al más famoso de ellos, Manuel González Prada, pero en realidad el movimiento estaba compuesto por decenas de empleados, obreros e intelectuales, educados o autodidactas, todos ansiando el porvenir de una sociedad sin clases ni autoritarismo.

Uno de esos periódicos fue La Idea Libre, fundado un domingo 5 de agosto de 1900 por Glicerio Tassara Nureña y Alfredo Baldassari, ambos descendientes de italianos que llegaron a Lima desde Genova debido a la represión luego de la revolución italiana de 1870, liderada por Giuseppe Garibaldi (1807-1882). (1) Glicerio Tassara era un hombre particular: Había dejado su carrera de derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y su cargo como Fiscal del Tribunal de Cuentas para dedicarse enteramente a la causa del libre pensamiento.

En 1898, Tassara toma el cargo de administrador del periódico masónico El Libre Pensamiento (1896-1904), dirigido por Christian Dam, Gran Maestre de la Gran Logia del Perú. Este periódico tuvo dos periodos distintos: el primero, que corresponde a su primer año, se caracteriza por el patrocinio de la masonería limeña; en el segundo periodo, en cambio, la dirección se aparta de la masonería y vira hacia un librepensamiento acompañado de otros elementos radicales. En este segundo periodo también destaca la sub-dirección de Manuel González Prada y la participación de mujeres librepensadoras como la escritora moqueguana Mercedes Cabello o la educadora chiclayana Sara Bullón Lamadrid. (2)

Hacia 1901, un conflicto emerge entre Glicerio Tassara y Christian Dam. El segundo acusa al primero de no realizar un balance económico desde hace 5 años y de otros problemas ligados al manejo de ingresos. (3) La ruptura estaba cantada, y Glicerio, quien simpatizaba cada vez más con el anarquismo, decide aliarse con Alfredo Baldassari para fundar un nuevo periódico, La Idea Libre. De su padre, Juan Tassara Figallo, Glicerio recibió una importante cantidad de dinero con la condición de que se mantuviera alejado de su adinerada familia. Fiel a sus principios, Tassara importó desde Italia la mejor maquinaria tipográfica para armar su propia imprenta, la imprenta de La Idea Libre. (4)

Luis Alberto Sánchez recuerda a Glicerio Tassara y lo describe de la siguiente manera:

Glicerio Tassara, casado con una dama de origen francés, De Baillet, era un combatiente nato. Físicamente alto y robusto, erguido, generalmente empuñaba un bastón, elemento de elegancia y de defensa: su rostro era curioso, más parecía el de un mandarín que el de un genovés. Tenía los ojos oblicuos tras las gafas de aro dorado: un bigotito nada italiano orlaba su labio superior. Tengo la impresión de haberlo conocido con una ligera barbiche que le daba un aire mefistofélico. Era pálido e impasible. La imprenta de La Idea Libre quedaba a pocos metros de El Comercio: éste en la calle de La Rifa, aquél en la de San Antonio. (5)

El periodico La Idea Libre, de 61 cm de largo y 42 cm de ancho, se definía a sí mismo como "semanario liberal-político-independiente". Sus páginas estuvieron divididas en secciones: La Idea Libre (Editorial), Actualidad, Ecos de la semana, Sección Doctrinaria, Crónica Religiosa, Literatura, Prensa, Correspondencia, etc. Incluía también espacios para la poesía y avisos publicitarios. (6) Su carácter radical y polémico le trajo más de un problema. Jorge Basadre relata como en 1901, los redactores de La Idea Libre fueron condenados por elogiar el asesinato del presidente estadounidense William McKinley (1843-1901), por el anarquista de origen polaco Leon Czolgosz (1873-1901). El artículo en cuestión se llamó "La ejecución de Mc Kenley" y vale la pena retranscribir algunos extractos:

(...) En la frustrada muerte de Mc Kinley hai que ver una consecuencia lógica de sus actos políticos; eso que el vulgo suele llamar el dedo de Dios, el castigo necesario de un delito o de una serie de crímenes. ¿Quién puede negar que la política imperialista de Mc Kinley ha arrastrado al pueblo yanquee a una senda peligrosa de violencias i de infamias?

(...) Dejémonos, pues, de lamentaciones ficticias i convencionalismos; deploremos el acto en sí, moralmente considerado; pero pensemos también en que para librarse de las fieras dañinas, llámense estas Weyler, Cánovas o Mc Kinley, no hai más que un medio: suprimirlos. (7)

Pero vayamos al grano. En 1902, Alfredo Baldassari critica la actuación del gobierno de Eduardo López de Romaña (1899-1903) y sus maniobras para elegir un sucesor presidencial. Luis Miró Quesada y de la Guerra, el más vehemente entre sus hermanos, respondió insultantemente a Baldassari y éste replicó con violencia. Fue así como, por venganza, Luis Miró Quesada y un grupo de operarios y redactores de El Comercio invaden las oficinas de La Idea Libre buscando a Baldassari, que por suerte estaba ausente. Se topan con Glicerio Tassara quien tuvo que defenderse a balazos, hiriendo de muerte al joven agresor Luis Pazos Varela. (8) Alfredo González Prada relataría el suceso más de treinta años después:

El 3 de mato de 1902, en lo más encendido de una polémica entre dos periódicos de Lima, La Idea Libre y El Comercio, un grupo de redactores y timoratos de este último diario (capitaneados por Luis Miró Quesada, hijo del director propietario de El Comercio) asaltó las oficinas de La Idea Libre, abaleó y apaleó a los redactores y deterioró las maquinarias. Revólver en mano, Glicerio Tassara (director de La Idea Libre) trató de repeler el asalto. En la refriega, Luis Pazos Varela (uno de los agresores, mozo de veinte años) cayó herido de muerte. Ileso de las balas, pero con feroces magulladuras de garrote y manopla, Tassara fue detenido y sometido a juicio criminal. Después de una larga detención en la cárcel de Guadalupe fue absuelto por los tribunales de Justicia, gracias a la brillante defensa de su abogado Alberto Químper. A raíz del ataque, los redactores de La Idea Libre lanzaron un boletín explicando los sangrientos sucesos. En esa hoja suelta que lleva fecha del 6 de mayo de 1902, y pie de imprenta de un taller comercial de Lima, publicó González Prada "Una lección". (9)

En efecto, en respuesta a este dramático acontecimiento que le costó la vida a un hombre, Manuel González Prada escribe los artículos "Una lección" y "La ley de palo", que fueron posteriormente compilados en el libro póstumo Propaganda y Ataque (1938). El primero parece haber sido escrito justo luego de la bifurca, ya que describe rápidamente los hechos y demuestra un alto contenido de emoción e ira. La citación que encabeza este ensayo forma parte de los primeros párrafos de aquel artículo. El resto lo transcribo a continuación, la brevedad del articulo y su importancia lo permite y amerita:

¿El motivo? una cuestión de prensa, el miedo a un ataque de pluma. ¿Qué personajes, qué semidioses, qué divinidades son estos hombres que no admiten la discusión de sus ideas ni soportan el análisis de sus vidas? Estamos en presencia de unos cuantos individuos que presumen de infalibles y se declaran intangibles. Insultan y no quieren ser insultados, provocan y no sufren la contradicción, perpetran un delito y llaman delincuente a la víctima, acometen con el garrote del palurdo y se quejan de verse rechazados con el arma del caballero. Se les debe preguntar si se muestran audaces y descarados porque se atienen a sus propias fuerzas o porque se hallan seguros de la impunidad, resguardados por los excelsos encubridores de Pazul. Sesenta años hace que El Comercio vive defendiendo todas las malas causas, escarneciendo todos los buenos propósitos y mancillando la honra de todas las personas honradas; pero ya no le basta el lodo y pide sangre: el escatófilo quiere transformarse en tigre.

Felizmente, el conato de homicidio se ha convertido en escarmiento moralizador y oportuno. Tassara nos ha dado una lección de energía: la necesitábamos. No la olvidarán todos los que manejan la pluma. La recordarán también los pandilleros que se figuran cosa muy fácil y muy sencilla el estampar los puños en una cara o blandir el garrote en unas espaldas.

Al escribir estas líneas, nos hacemos el eco de la indignación pública: no es únicamente un hombre, es todo el pueblo de Lima quien abofetea el ensangrentado rostro de El Comercio. (10)

El artículo "La Ley de palo" es mucho más extenso, por lo que no podremos transcribirlo en su totalidad. Su contenido resalta por los ataques de orden moral, a diestra y siniestra a El Comercio. Si esto fuera una contienda, podríamos afirmar que González Prada gana por knockout. Citemos algunos pasajes para ilustrar nuestras afirmaciones:

Palpamos el hecho curioso de que entre un diario y un gobierno haya comunidad de intereses o alianza ofensiva y defensiva. El que censure la conducta de El Comercio, se atrae las iras de Romaña; y el que no ensalce a Romaña, sufre las procacidades y embestidas de El Comercio. ¡Quién sabe si el origen de todas las polémicas y del asalto a La Idea Libre estuvo en que el semanario radical hacía una denodada oposición al desgobernado gobierno de Romaña: el socio industrial se arrojó a la defensa del socio capitalista!

El Comercio ha llevado su locura o cinismo al punto de afirmar axiomáticamente que la pluma se corrige con el palo, que a las impetuosidades de un artículo se responde con las magulladuras de un garrote. Y no se le acuse de hacer una cosa y decir lo contrario: antes de enunciar el axioma, le había enseñado prácticamente, lesionando a Baldassari en el Callao, hiriendo a Tassara en la redacción de La Idea Libre. (...)

En el caso de Glicerio Tassara, por mucho que los culpables pretendan falsear los hechos y no dejar oír el grito de horror que resuena en toda la República, el responsable de la muerte de Pazos Varela, el verdadero criminal, no es el hombre que defendió su vida con el revólver: son los garroteros y matones que asaltaron un domicilio, los que pudiendo evitar el crimen le dejaron realizarse o, desde un lugar muy seguro, sirvieron de agentes provocadores. O ¿se pretende que Tassara debió dejarse matar humilde y ovejunamente? Los primeros en reírse de él serían hoy sus matadores. Desde que el palo causa heridas mortales, hay derecho de contestar al garrotazo con el tiro de revólver. Puede El Comercio dorarse con el oro de la Caja Fiscal; con toda el agua del Amazonas no se lavará la sangre derramada en los talleres de La Idea Libre.

El Comercio, a más de su alianza defensiva y ofensiva con el Gobierno, disponía de valiosas influencias en la Magistratura. Con plena seguridad y garantía, puede seguir asaltando imprentas y blandiendo su arma favorita. Corre un solo peligro: algunos que tengan dignidad en el alma y fuerza en el músculo, preferirán sufrir una prisión indefinida (pero no deshonrosa) antes que dejarse ultrajar por una seudo aristocrática gavilla de matones sin barbas y garroteros con levita. (11)

A raíz de la muerte del agresor Luis Pazos Varela y a pesar de haber actuado en defensa propia, Glicerio Tassara fue arrestado. Su casa fue asaltada y deteriorada ya podemos deducir por quién, los mismos que gozaban de plena libertad, incluyendo al jefe de los matones, Luis Miró Quesada. (12) ¿Y ante tanto escándalo, cuál fue la reacción de El Comercio? No hemos encontrado nada al respecto pero parece que trataron de pormenorizar los hechos y el tiempo hizo el resto. En cambio, periódicos como El Bien Público, Germinal e incluso el conservador La Opinión Nacional apoyaron a Tassara y protestaron contra la agresión. (13)

Felizmente para Glicerio Tassara, fue defendido judicialmente por el brillante abogado Alberto Químper, quien logró su eventual liberación. (14) Lamentablemente, no han llegado hasta nosotros, números de La Idea Libre que contienen información adicional sobre la cuestión, incluyendo una carta de Tassara desde prisión. (15) Parece ser que Glicerio Tassara retó a duelo a algún miembro de la familia Miró Quesada, probablemente a Luis, el cabecilla de la agresión armada, práctica muy común entre la aristocracia y burguesía latinoamericana hasta los años 1950. (16) Lo cierto es que, con el paso de los años, el dramático suceso fue olvidado y solo se le menciona en algunos libros especializados que hemos utilizado para narrar los hechos.

Así termina el breve relato sobre el asalto armado de la familia Miró Quesada a las oficinas del periódico La Idea Libre, pero la historia no queda allí, pues la descendencia de Glicerio Tassara Nureña heredó el carácter crítico y rebelde de su antepasado. Por ejemplo, su hijo Glicerio Tassara De Baillet se codeó con personajes como Mariátegui y Vallejo, y también dirigió un periódico, Trinchera Aliada en la década de 1940. Como su padre, adhirió al anarquismo y luego se inclinó hacia el mariateguismo. (17)

En mayo de 1948, un artículo publicado en Trinchera Aliada causó revuelo e indignación en toda la ciudad. El artículo afirmaba que un obrero de origen chino había caído muerto en uno de los pozos de la fábrica de la Coca-Cola en Lima, propiedad de la familia Barton. A pesar de la gravedad del hecho, la fabricación de la bebida no se detuvo, el cadáver se convirtió en un ingrediente más mientras flotaba en el pozo ante la indiferencia de sus avaros dueños capitalistas. Según Gianna Tassara, hija de Glicerio Tassara De Baillet, su padre arriesgó su vida entrando a la fábrica para fotografiar el cadáver. (18)

Ante la indignación general, la familia Barton no tuvo mejor idea que acudir a los brazos del dictador Manuel Odría para censurar Trinchera Aliada y detener a Glicerio Tassara De Baillet. (19) La familia Tassara tuvo que pasar a la clandestinidad para evadir la represión y persecución de Alejandro Esparza Zañartu, Director del Gobierno y hombre responsable de detenciones, torturas y asesinatos de opositores apristas, comunistas y sindicalistas durante el Ochenio de Odría.

Glicerio Tassara De Baillet pasó muchos años en la cárcel y prácticamente fue liberado para morir de cáncer. Sin embargo, la familia Tassara contaba con varias propiedades en los distritos más acaudalados de la ciudad, lo que impidió que alguna vez tuvieran problemas económicos. Es por ello que resulta injurioso y difamatorio el artículo del periodista Juan Gargurevich, "Siempre hubo ese otro periodismo", donde afirma que Tassara había inventado la historia del obrero chino en el pozo porque la Coca-Cola no quiso poner publicidad en Trinchera Aliada. Citaremos el pasaje entero para luego demostrar lo absurdo de la acusación:

Podemos imaginar la sorpresa y horror de los ejecutivos de la empresa de los Barton en aquel mayo de 1948 cuando el mensajero les dejó una copia del periódico "Trinchera Aliada". Era un auténtico pasquín que salía cuando podía, con pocas páginas y artículos irrelevantes.. pero esta vez extendía un título en primera página que gritaba "Chino se ahoga en tanque de Coca Cola". Quizá alguno no le concedió importancia como lo había hecho antes el jefe de publicidad al negarse a conceder un avisito al periódico. Dicen que el director, Glicerio Tassara, molestaba tanto que dieron órdenes de no dejarlo siquiera entrar a la fábrica y que entonces le dijo al guardián: "Dígale a ese Ulloa que se va a acordar de mí". Y resultó inolvidable pues ese título colgado en kioskos, voceado por algunos canillitas, reunió aquella mezcla de racismo, novelería, ignorancia, rumor mal intencionado que nos caracteriza y provocó el cese automático de la venta de la famosa soda. La empresa gastó una pequeña fortuna en demostrar que no había ni un solo chino en la fábrica, que no existían tanques donde caerse y mucho menos ahogarse, que la vigilancia de la pureza y calidad eran extremas, etc. Pero por mucho tiempo y me consta, se dejó de vender pues apenas alguien la compraba no faltaba un amigo que le decía: "Oye, cuidado, que sabe a chino..".

¿Enjuició la poderosa Coca Cola a Tassara? No. Sus abogados, acertadamente, lo consideraron inútil porque no hubieran podido lograr que la justicia lo castigara y simplemente porque "Trinchera Aliada" pertenecía a esa oscura zona que siempre ha existido en todos los periodismos de siempre y que la sociedad consiente en la creencia de que no hacen daño alguno y que son, sencillamente, periódicos de chantaje, "mermelada (en el argot del oficio). (20)

Desde el inicio, se nota el desprecio por el investigador hacia Trinchera Aliada, lo trata de "pasquín (...) con pocas páginas y artículos irrelevantes". Luego relata los hechos describiendo a Tassara casi como un matón capaz de dar órdenes a una poderosa multinacional, y a ésta como una pobre compañía que tuvo que gastar una fortuna para demostrar la supuesta verdad. ¿Nos debería dar pena el dinero gastado por una millonaria multinacional ante las acusaciones de un pequeño diario de bajos fondos y poco tiraje? Más adelante, argumenta que la Justicia le hubiera dado razón a Tassara. ¿Es creíble que nuestro corrupto sistema judicial, al servicio de quien más plata tiene, hubiera favorecido a alguien contestatario como lo fue Glicerio Tassara de Baillet durante una de las peores dictadura que atravesó el país? Alguien por favor, regálele un pañuelo a Gargurevich para que seque sus lágrimas por las pérdidas financieras que sufrió la Coca-Cola.

Podríamos continuar infinitamente con una serie de preguntas que demuestran lo absurdo de la acusación. Tassara no tenía nada que ganar con exponer tal hecho, ni tenía problemas económicos para exigir que una multinacional le pague por publicidad. El hecho de que sufrió represión y de que su periódico fue censurado es prueba de que el Estado y la Coca-Cola se aliaron para tapar la verdad. Queda compañeras y compañeros, mucho por investigar. Terminaremos este ensayo con una frase que, según Gianna Tassara, reduce el pensamiento de su familia y a la cual adherimos: "Peruano, el patrón no se enriquecerá más de tu dolor".

Renzo Forero, 19 de octubre de 2018.

Notas al pie de página
Sánchez, Luis Alberto. Nuestras vidas son los ríos..., Historia y Leyenda de los González Prada. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1977, pág. 228.
Valdivia, María Inés. El liberalismo social en el Perú: masones, bomberos, librepensadores y anarquistas durante el siglo XIX, Lima: Asamblea Nacional de Rectores, 2010, págs. 168-169. La figura de Sara Bullón merece ser recatada: Fue una de las más destacadas corresponsales de El Libre Pensamiento, fundadora y directora de el Instituto Ferreñafe, y miembro de la Junta Patriótica de Ferreñafe y de la Liga de Librepensadores de Chiclayo. Cf. Valdivia, María Inés, Ibíd.
Ibid., págs. 181-182.
Entrevista con Gianna Tassara Navarrete, nieta de Glicerio Tassara Nureña. Mayo de 2015.
Sánchez Luis Alberto. Op. Cit., pág. 228.
Machuca Castillo, Gabriela. La tinta, el pensamiento y las manos, la prensa popular anarquista, anarcosindicalista y obrera-sindical en Lima 1900-1930. Lima: Universidad de San Martín de Porres, 2006, pág. 110.
"La ejecución de Mc Kenley" en La Idea Libre, Núm. 59, 14 de setiembre de 1901. Citado en Machuca Castillo, Gabriela. Op. Cit., pág. 112. Es curioso que el artículo esté escrito según las reglas de la ortografía de Bello, reforma ortográfica latinoamericana adoptada oficialmente en Chile en 1844 y utilizada en Latinoamérica hasta que fuese reemplazada por las normas de la Real Academia Española. Sería interesante contrastar y comparar las innovaciones ortográficas de Manuel González Prada con la ortografía de Bello pero aquello necesitaría de un trabajo aparte.
Sánchez, Luis Alberto. Op. Cit., págs. 230-231.
Relato de Alfredo González Prada publicado en González Prada, Manuel. Propaganda y ataque, pág. 205. Extraído de Sánchez, Luis Alberto. Ibid.
González Prada, Manuel. "Una lección", 6 de mayo de 1902, reproducido en Propaganda y ataque, extraído de la página web de Thomas Ward dedicada a Manuel González Prada: http://evergreen.loyola.edu/tward/www/gp/index.htm
González Prada, Manuel. "La ley de palo" en Propaganda y ataque, extraído de la página web de Thomas Ward dedicada a Manuel González Prada: http://evergreen.loyola.edu/tward/www/gp/index.htm
Sánchez, Luis Alberto. Op. Cit., pág. 231.
Ibid., pág. 231, nota al pie 195.
De González Prada, Adriana. Mi Manuel. Lima: Editorial Cultura Antártica, 1947, pág. 370. Alberto Químper era, al igual que González Prada, miembro fundador del partido Unión Nacional.
Gianna Tasara nos ha indicado que existe información adicional sobre el juicio a Glicerio Tassara en el libro de José Santos Chocano, El libro de mi proceso. Lima: Imprenta Americana, 1927. Lamentablemente no hemos tenido acceso a este libro.
Entrevista con Gianna Tassara Navarrete, nieta de Glicerio Tassara Nureña. Mayo de 2015.
Ibíd.
No contamos con el periódico para ver si la fotografía figura dentro del artículo. Es su asunto que merece ser investigado al igual que el asalto a La Idea Libre.
Ibíd.
Gargurevich, Juan. "Siempre hubo ese otro periodismo" en La República, Lima, 27 de enero de 2005. Extraído de: http://lima-peru.blogspot.com/2005/02/siempre-hubo-ese-otro-periodismo.html
Bibliografía
De González Prada, Adriana. Mi Manuel. Lima: Editorial Cultura Antártica, 1947.

Gargurevich, Juan. "Siempre hubo ese otro periodismo" en La República, Lima, 27 de enero de 2005. Extraído de: http://lima-peru.blogspot.com/2005/02/siempre-hubo-ese-otro-periodismo.html

González Prada, Manuel. Propaganda y ataque, extraído de la página web de Thomas Ward dedicada a Manuel González Prada: http://evergreen.loyola.edu/tward/www/gp/index.htm

Machuca Castillo, Gabriela. La tinta, el pensamiento y las manos, la prensa popular anarquista, anarcosindicalista y obrera-sindical en Lima 1900-1930. Lima: Universidad de San Martín de Porres, 2006.

Sánchez, Luis Alberto. Nuestras vidas son los ríos..., Historia y Leyenda de los González Prada. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1977.

Santos Chocano, José. El libro de mi proceso. Lima: Imprenta Americana, 1927

Valdivia, María Inés. El liberalismo social en el Perú: masones, bomberos, librepensadores y anarquistas durante el siglo XIX, Lima: Asamblea Nacional de Rectores, 2010.

Este ensayo fue publicado por primera vez en el I Congreso sobre Estudios Anarquistas Manuel González Prada, 27, 28 y 29 de noviembre de 2018, Lima, Perú.

https://perulibertario.wordpress.com/2019/08/17/pdf-glicerio-tassara-y-el-cobarde-ataque-a-la-idea-libre-por-renzo-forero/
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