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(ca) Entrevista: Anarquismo en Irán [en]

Date Sat, 29 Oct 2005 21:38:14 +0200 (CEST)



?Northeastern Anarchist? (revista de la NAF) entrevista a Payman Piedar

Payman Piedar es el editor de ?Nakhdar?, una revista anarcocomunista en
farsi e inglés con un número creciente de lectores a nivel internacional,
particularmente entre las comunidades iraníes en el exilio tanto en Europa
como en Norteamérica. Aunque es muy modesto a la hora de hablar de sus
actividades revolucionarias en las últimas tres décadas, lo cierto es que
hay mucho que aprender de sus experiencias. Estamos muy orgullosos de
haber tenido la oportunidad de publicar algo acerca de él aquí.

NEA: ¿Puedes comentarnos cómo te acercaste a posiciones revolucionarias?
¿Qué influyó en ello?

En 1969, cuando sólo tenía 13 años, el régimen del Sha anunció que iba a
aumentar la tarifa del bus de 2 a 5 riales [en la época 700 riales
equivalían a 1 dólar]. Esta subida tan brusca iba a afectar a la economía
familiar. Así que se organizó una manifestación y yo participé en ella.
Desde nuestra escuela una gran masa (hay que decir que agrupada
espontáneamente) bajó hacia la calle ?24 de Esfand?, que era la avenida
principal y lo sigue siendo, rompiendo todas las marquesinas de autobús
con las que se encontraba. La policía antidisturbios nos acosó durante dos
horas. Fue increíble. Esa fue la primera ?acción directa? en la que tomé
parte.

En los dos años siguientes mi participación política fue de manera
individual, escribiendo poesía progresista en la pizarra de la escuela. El
lector ha de saber que la cultura persa en general, y la política en
particular, es muy poética. Como hemos tenido miles de años de
autoritarismo gubernamental, la resistencia política al status quo se ha
manifestado a través de poesía metafórica, educando al pueblo a través de
versos que podían ser recitados en la privacidad del hogar o en reuniones
sociales. Como se suele decir ?la poesía corre por nuestras venas?.

NEA: Remontándonos a la revolución de 1979 ¿cómo eran los ambientes de
izquierdas en el Irán de entonces? ¿estuviste involucrado en algún grupo
revolucionario inmerso en esos acontecimientos?

Para responder a esta pregunta, habría que hacer un breve repaso a los 26
años anteriores a la revolución de febrero de 1979. El 18 de agosto de
1953, la CIA organiza un golpe contra el primer gobierno democrático en
Irán, el del doctor Mosadegh (nacionalista burgués) y restituye en el
trono al gobierno títere del Sha, lo que supuso un duro golpe tanto para
los movimientos sociales como para las organizaciones revolucionarias. A
pesar de ello, cuatro años después del retorno del Sha al poder, el 7 de
diciembre de 1957, cuando el presidente Nixon visita Teherán, es recibido
con una manifestación estudiantil que le arroja tomates. Ese día negro
tres estudiantes fueron asesinados por la policía. Se convirtieron en
mártires y ese fue el punto de arranque del movimiento estudiantil.

Sin embargo, en los siguientes catorce años, la sombra de la dictadura
imperialista siguió predominando en el régimen fascista del Sha. La
traidora dirigencia del Tudeh (el autodenominado Partido Comunista, que
seguía las directrices de los vecinos del norte, los soviéticos) influía
en la escena política desde su exilio en la Alemania del Este. Los restos
del Frente Nacional (el partido burgués del Doctor Mosadegh) estaban
totalmente desarticulados. En poco tiempo no hubo ningún resquicio para
cualquier actividad u organización, por descontado tampoco para las
revolucionarias. Todo indicio de descontento era aplastado rápidamente y
los únicos espacios no demasiado intervenidos eran las mezquitas y las
escuelas religiosas. A pesar de todo, durante ese período los más
intelectualmente avanzados dentro del movimiento estudiantil emprendieron
un meticuloso estudio de las condiciones socioeconómicas del país a lo
largo del periodo posterior al golpe de Estado, es decir, estudiaron la
transformación de un Estado semifeudal y semicolonial a una sociedad
capitalista ?periférica? (dependiente).

El ?pacto Kennedy-Rostow? había operado esta transformación: impusieron
una reforma agraria y nacieron relaciones sociales capitalistas. Por
supuesto, para salvar la cara, el régimen títere del Sha intentó vender
estas medidas como propias y las denominó ?la Revolución Blanca?.
Resumiendo: lo que el corto gobierno de Mosadegh no tuvo la oportunidad de
conseguir (o mejor dicho, lo que no le dejaron hacer) fue hecho mediante
el poder imperialista de los Estados Unidos.

El análisis socioeconómico mencionado más arriba y sus consecuencias
políticas están recogidos en el libro ?Mobarezeye Mosalahane ham Strategy
ham Tactic? [?Lucha armada: estrategia y táctica?] del compañero Masoud
Ahmadzadeh, que junto al brillante ?Mobarezeye Mosalahane va Rade Theory
Bagha? [?Lucha armada y refutación de la teoría de la supervivencia?] del
compañero Parviz Poyan se convirtieron en los puntales ideológicos de la
organización revolucionaria "Organization of The Iranian People's Fedaie
Guerrilla" (OIPFG). La primera aparición pública de esta organización
revolucionaria tuvo lugar al amanecer del 19 de Bahman de 1349 (9 de
febrero de 1971) cuando un grupo de trece guerrillas atacó a las fuerzas
de seguridad "Siahkal" en el norte del país. Esto fue el inicio de la
lucha armada.

Durante los tres años siguientes, mientras acababa el instituto, me
convertí en un leal colaborador de la OIPFG. Distribuía (clandestinamente,
por supuesto) sus panfletos en la escuela, dejaba copias en locutorios
telefónicos, en bocaterías y en los billares que frecuentaba con los
amigos.

Siete meses después de la entrada en escena de la OIPFG apareció otro
grupo armado, "Peoples Mojahedin of Iran", con una ligera tendencia
islamista (similar a la ?teología de la liberación? de Latinoamérica). Sin
embargo, en los años siguientes, hasta la revolución de febrero de 1979 y
después de ella, se operaron en su seno transformaciones de las que no me
ocuparé aquí. Dejé Irán rumbo a Inglaterra en agosto de 1974 y un año
después marché a Estados Unidos para continuar mis estudios
universitarios. Pero mantuve relaciones sólidas con la lucha armada en
Irán durante los once años siguientes.

NEA: Antes de que Jomeini fuera capaz de liderar la oleada fundamentalista
y la contrarrevolución ¿qué conquistas revolucionarias consiguió el pueblo
iraní a través de los acontecimientos de febrero de 1979?

Bueno, por desgracia la mayoría de los iraníes fueron engañados para que
apoyaran el referendum propuesto por el régimen de Jomeini (para el
establecimiento de una República Islámica). Eso supuso la muerte para la
izquierda organizada.

Sin embargo, antes de la reorganización de la contrarrevolución y su
control total sobre todas las áreas de la sociedad civil, cada sector de
la sociedad iraní estaba orgulloso de la libertad que había conseguido
gracias a su propia autoorganización. Los trabajadores iniciaron el
movimiento de las Shoura (soviets o consejos) en muchas fábricas e incluso
los campesinos de la minoría turcomana (en el norte del país) se
organizaron del mismo modo. Las mujeres organizaron una gran manifestación
en defensa del derecho a negarse a llevar el atuendo religioso (que cubre
todo el cuerpo). Los estudiantes celebraron vivos debates y empezaron a
organizarse en varios grupos izquierdistas. Los kurdos (la más numerosa y
radical de las minorías étnicas) inmediatamente crearon zonas autónomas
bajo su control (tanto a través del burgués Partido Democrático del
Kurdistán como del izquierdista pequeñoburgués Komole, que tenía en su
seno una fuerte tendencia obrerista), con su ejército pishmerga, dispuesto
a derramar su sangre en defensa de su territorio.

Pero, desgraciadamente, ninguna de las organizaciones de masas citadas
aguantó más que unos pocos meses. La contrarrevolución creó varias
organizaciones armadas reaccionarias, como el Pasdaran Enghelab (?el
guardián de la revolución?), el Basij (formación armada juvenil) y, la
peor de todas, el partido Hezbolá (a modo de brigadas fascistas, de
?falanges?) e inmediatamente comenzaron su labor destructiva y, en el caso
de los turcomanos, a efectuar execrables ejecuciones. En el Kurdistán los
bombardeos masivos de los campos acabaron con la obra que las masas habían
llevado a cabo por sí mismas. Y, por supuesto, el régimen empezó a crear
sus propias ?shouras islámicas?, ?asociaciones de mujeres islámicas? y
?asociaciones de estudiantes islámicos? (que fue la extensión de la
organización estudiantil pro-Jomeini que existía anteriormente y que ya
estaba activa antes de su retorno a Irán). Sin embargo, lo que nunca
pudieron conseguir fue crear ninguna organización que pudiera afirmar ser
el portavoz de los intereses de ninguna de las minorías étnicas.

NEA: ¿Qué fue de la izquierda radical iraní tras la contrarrevolución?
¿Hubo un activo movimiento en el exilio? ¿Cuál fue vuestra actividad
política en ese período?

Para contestar correctamente a esa pregunta hay que señalar que la intensa
lucha de clases (además del masivo frente anti-Sha) convenció a los
imperialistas de que el tiempo del Sha había terminado. Finalmente
aceptaron un compromiso con Jomeini, que prometió que residiría en la
ciudad de Ghom y que no intervendría en la política de Teherán. Pero
Jomeini no cumplió su palabra, fue muy astuto y engañó a todo el mundo.
Engañó tanto a las masas iraníes descontentas como a los poderes
imperialistas. No sólo nos hizo tragar su proyecto de República Islámica,
sino que también desestabilizó más aún la región de Oriente Medio. El
discurso de Jomeini de extender su reino en Iraq (ya que la mayoría de los
iraquíes son musulmanes chiítas mientras que el régimen baazista de Sadam
era suní) dio a los norteamericanos la excusa para dar la luz verde a
Sadam para que invadiera Irán, con la esperanza de deshacerse de su
régimen y sustituirlo por uno que estuviera más en línea con sus
intereses.

No debemos olvidar que el régimen de Jomeini (durante la presidencia de
Beni Sadr) bombardeaba constantemente la región rebelde kurda, que se
halla en la frontera con Iraq, y había matado ya a muchos iraquíes. De
modo que la situación era ya tensa. El estallido de la guerra entre Iraq e
Irán a fines de 1980 dio a Jomeini la excusa perfecta para acabar de
desmantelar lo que quedaba de movimientos populares y de organizaciones
izquierdistas en el país. Llegados a este punto, todo el que pudo escapar
al exilio lo hizo. La dirigencia Mojahedin ayudó a Beni Sadr (el primer
presidente iraní bajo Jomeini) a escapar con ellos a París y crearon de
inmediato el primer organismo burgués de oposición a la República
Islámica, el Consejo Nacional de la Resistencia (NRC).

Para esas fechas acababa de terminar mis estudios en los EEUU y decidí
mudarme a París para desarrollar una actividad política intensa. La
organización con la que simpatizaba era un pequeño grupo que se había
escindido de la OIPFG después de la revolución de febrero de 1979,
siguiendo la línea teórica del compañero Ahmad Zadeh, denominado "Grupo
Ashraf Deghani". Sin embargo, usábamos el mismo nombre (OIPFG) y
simbología. Los siguientes dos años y medio (de 1981 a finales de 1983)
fueron para mí los años más memorables en cuanto a organización y
agitación política. Fuimos los primeros, entre todos los grupos, en
iniciar una ofensiva frontal contra la pro-jomeinita Falange Islámica (que
tenía vínculos con la embajada iraní), que intentaría echarnos de la
Ciudad Universitaria, donde celebrábamos nuestros encuentros semanales.
Además contaban con el apoyo tácito de los CRS (batallón especial de la
policía francesa). Fuimos también los primeros en destacar que el NRC era
la carta en la manga de los imperialistas, intentando aislarlos de los
movimientos que realmente estaban tanto contra la República Islámica como
contra el imperialismo.

NEA: Llega un momento en el que evolucionas desde el marxismo-leninismo a
posiciones anarco-comunistas. ¿Puedes explicarnos qué te llevó a este
cambio de orientación? ¿Cómo entraste en contacto con el anarquismo? ¿Hubo
un movimiento conscientemente anarquista en la izquierda iraní?

La OIPFG era una organización realmente ecléctica. Se reclamaba marxista
(sus análisis socioeconómicos de la sociedad iraní en mi opinión eran, y
siguen siendo aún, muy válidos) y leninista, ya que creían en la
organización vanguardista jerarquizada: el Partido Comunista (incluyendo
el resto de concepciones arrogantes de Lenin, como que los trabajadores
son incapaces de elevarse más allá del ?trade-unionismo?, por lo que
necesitan de una vanguardia revolucionaria exterior a los procesos de
trabajo para conducir al proletariado a la revolución). También incluían
una pizca de maoísmo (la necesidad de crear un Ejército Popular) y de
teoría foquista, guevarista (porque nosotros en principio no éramos un
partido político, sino un grupo guerrillero que actuaría como una pequeña
locomotora que ayudaría a poner en marcha la locomotora mayor, que era el
movimiento de masas, dirigiendo la revolución).

Por supuesto que estos elementos diversos fueron contextualizados en la
situación concreta de la sociedad iraní de entonces y me parecieron
válidas durante mucho tiempo (1971-1985). Durante los años siguientes viví
en Sudamérica. En este tiempo todavía recordaba, con nostalgia, el ?camino
trazado por los camaradas caídos? y defendía sus contribuciones teóricas.
Rechazaba las facciones oportunistas que habían dañado a la organización y
sentía que algo habíamos hecho mal. Aunque permanecí comprometido con lo
esencial de mis ideales comunistas, la forma de organización me parecía
cada vez más cuestionable. La derrota de la revolución en general (y
específicamente de sus aspiraciones democráticas) y la destrucción de la
izquierda iraní (un movimiento de aspiraciones socialistas) en particular,
era muy difícil de digerir.

Así que, en busca de respuestas, comencé a releer los textos claves de
Marx y añadí a mis lecturas varias escuelas de pensamiento de las que no
había tenido noticia hasta entonces: el comunismo de consejos, el marxismo
autonomista, la Escuela de Frankfurt y la Internacional Situacionista.
También empecé a leer mucha literatura feminista y para levantar mi
espíritu volví a leer novelas (la mayoría, de autores sudamericanos y
europeos).

En 1989 se me ocurrió volver a los estudios. De este modo retomaría el
hábito de leer más sistemáticamente. Esta vez elegí antropología y me mudé
a Nueva York. Fue en 1990 cuando tuve mi primer contacto real con el
anarquismo. Me uní a un grupo de estudio anarquista y no tardé en
descubrir cuándo y cómo la clase trabajadora tomó el rumbo equivocado en
su lucha histórica por la emancipación de la humanidad. Durante los años
siguientes me centré en la lectura de los principales teóricos
anarco-comunistas.

La respuesta a la última pregunta (la de si ha habido un movimiento
anarquista consciente de serlo en Irán) es un rotundo no. No hay mucho
anarquismo consciente de serlo dentro de la izquierda iraní. Peor aún, la
mayoría de la izquierda radical en el exilio ha virado hacia la derecha,
convirtiéndose en socialdemócrata.

Sin embargo, dentro de Irán he conocido a varios jóvenes anarquistas. Con
Nakhdar pretendo que consigamos tener al menos una mínima incidencia y que
la próxima generación no cometa los errores de las que la precedieron.

NEA: ¿Piensas que los anarquistas podemos extraer aspectos valiosos del
marxismo tradicional?

Por supuesto que sí. Creo que los pensadores anarquistas, por desgracia,
no han contribuido tanto como Marx (y algunos marxistas) en el terreno de
la teoría económica. Por ejemplo, Kropotkin escribió relativamente poco
acerca de eso. Marx aún es una referencia importante para todos los
anticapitalistas. No hay que olvidar el impacto que para Bakunin tuvo ?El
capital?. En mi opinión, Marx continúa siendo uno de los mayores
revolucionarios de todos los tiempos. Añadiría que todos sus escritos
tienen consistencia. No minusvaloraría sus escritos de juventud ni los
separaría de sus obras posteriores.

Por supuesto, estoy en desacuerdo con su posición política contra Bakunin
en la Primera Internacional y todo lo que vino después, pero esto no
disminuye su valor. También diría que, en mi opinión, hay que diferenciar
entre Marx y el marxismo (al menos lo que yo entiendo por él) y Lenin y el
leninismo. Además, podemos aprender de pensadores marxistas de las
corrientes antes citadas. Sin embargo, en el terreno organizativo, tenemos
que estar al 100% con las ideas y las prácticas anarquistas. Al menos es
por ahí por donde vino mi identificación con el anarquismo.

NEA: ¿Cómo es el actual clima político de Irán? ¿Ves potencial en algunas
luchas sociales para que el anarquismo o prácticas comunistas libertarias
ganen influencia?

El actual clima político en Irán es terrible. A grandes rasgos, hay una
apatía general en todo el espectro político. La razón es que la
presidencia de Jatamí (como habíamos pronosticado en Nakhdar) fue un
engaño y no trajo ningún cambio sustancial. La esperanza era que pudiera
sobreponerse a la fracción conservadora y conseguir tanto una
liberalización de la atmósfera política como crear más empleos para la
juventud (que actualmente representa el 65% de la fuerza de trabajo). No
ha conseguido ninguna de las dos cosas. Se han cerrado periódicos, las
demandas de los trabajadores con meses de salarios atrasados han sido
ignoradas y dispersadas sus manifestaciones diarias ante las fábricas. Los
aumentos salariales para profesores y enfermeros han sido pospuestos, se
ha incrementado de nuevo el número de prisioneros políticos y las torturas
a los estudiantes (y otros intelectuales) que se atreven a alzar sus
voces.

Por último, la desesperación de la juventud en paro ha provocado el
incremento de la adicción a las drogas (¡actualmente ascienden a más de 2
millones los adictos!) y de la prostitución. La corrupción crece imparable
y el estilo de vida decadente de la pequeña clase de los "nuevos ricos" es
enfermizo. Y todo esto cada vez es peor, ante la falta de expectativas
progresistas a la vista. A consecuencia de ello, el iraní medio está
completamente desesperanzado.

Sin embargo, hubo una tentativa el mes pasado por parte de algunos
estudiantes radicales y algunos antiguos liberales, que publicaron una
carta abierta en internet llamando a la comunidad internacional a
presionar a la República Islámica para que celebre un referendum para la
asamblea constituyente. Piensan que si pueden conseguir un millón de
firmas (tanto de los iraníes del interior como de los del exilio), su plan
tiene posibilidades de triunfar. Personalmente, no creo en ese proyecto.

Mi respuesta a la última pregunta es, de nuevo (y por desgracia), no. La
actual apatía generalizada y la desastrosa situación de los movimientos de
la clase trabajadora en particular (sin mencionar la práctica inexistencia
de organizaciones políticas radicales) me hacen no tener demasiadas
esperanzas en ello. Pero tampoco soy pesimista. Creo firmemente que la
emancipación de la clase trabajadora está en sus propias manos. La
situación es explosiva y en cualquier momento las masas pueden alzarse
espontáneamente. Y de ahí es donde puede surgir la alternativa real. De
cualquier modo, debemos ser realistas.

En Irán hemos vivido en una cultura política que nos ha influido de un
modo autoritario durante miles de años. La tolerancia, incluso en el seno
de la izquierda, no ha sido demasiada. Eso tiene que aprenderse. Y eso
lleva tiempo. A estas alturas, deberíamos saber que un cambio social real
(en un sentido verdaderamente radical) no ocurre de un día para otro.
Lleva generaciones darle forma. Incluso en Occidente, donde ha habido
precedentes históricos durante el siglo pasado, tampoco tenemos
acontecimientos a la vista.

NEA: ¿Cuáles son las principales diferencias entre la organización del
capital bajo el régimen imperial y ahora bajo la República Islámica? ¿Cómo
han cambiado los modos de combatirla?

Antes de nada, debo recordar al lector que el régimen del Sha era un
gobierno títere (de 1941 a 1953 del imperialismo británico y desde el
golpe de 1953 hasta 1979, del estadounidense). Tas el golpe la compañía
petrolífera fue dividida: 51% para los EEUU y 49% para el imperialismo
británico. Hubo una presencia militar permanente de los EEUU en Irán
(entre 10.000 y 20.000 soldados).

Hacia 1972, bajo la presidencia Nixon (con la doctrina Kissinger), el
régimen del Sha se convirtió en el gendarme del Golfo Pérsico. Hay que
decir que tras el fiasco de Vietnam la geoestrategia estadounidense había
cambiado, introduciendo la regionalización del conflicto (Conflicto de
Baja Intensidad). Consecuentemente, el papel de ?perro guardián? en la
zona fue encomendado al Sha. Llegado este momento, el Sha envió a las
tropas iraníes a aplastar el levantamiento de las guerrillas marxistas en
Omán. La creación de la OPEC fue, en estas circunstancias, una necesidad
económica y política. El precio del crudo subiría (una derrota para los
europeos, un triunfo para los EEUU) y al mismo tiempo el Sha ganaría a
cambio armamento norteamericano por valor de billones. Asimismo, se
generalizó el ?dumping? de otros productos norteamericanos en el mercado
iraní.

Resumiendo, durante 24 años el imperialismo económico, político, militar y
cultural de los EEUU fue predominante en Irán. Los imperialistas europeos
estaban presentes, pero en menor medida. La llegada de la República
Islámica se produjo a través de un verdadero vuelco revolucionario, a
pesar de lo mucho que es odiada en la actualidad por la mayoría de la
población. Mientras que el régimen del Sha fue odiado desde el primer
momento, llevó su tiempo (especialmente a raíz de los ocho años de guerra
contra Iraq y del uso de la retórica nacional-chovinista contra los
árabes) que la gente se diera cuenta de que el régimen islámico era el
mayor obstáculo para un cambio social progresivo. Actualmente, en Irán el
89% de la población se opone al régimen. El 11% restante depende
completamente del régimen. En otras palabras, de un modo u otro están
comiendo de él.

Los imperialistas europeos son ahora la presencia predominante en Teherán.
Por supuesto es así después del asalto a la embajada de EEUU por parte de
estudiantes islámicos, que determinó la ruptura de relaciones entre EEUU e
Irán. La mayoría de las inversiones de capital europeo se localizan en los
sectores petrolífero/petroquímico y en las explotaciones mineras, también
en la industria automovilística, electrónica?

Sin embargo, la inclusión del régimen de Irán en el ?eje del mal? debido
al papel que juega en la región (apoyando a movimientos fundamentalmente
islámicos, especialmente en el Líbano y ahora en Iraq) ha hecho que tenga
que buscar la autosuficiencia en lo que a la industria ligera se refiere.
La conexión con el programa nuclear paquistaní, así como otros ambiciosos
planes, traen de cabeza al imperialismo EEUU en la región más inestable
del mundo. La República Islámica ha estado hasta ahora tomando posiciones
dentro de la lucha interna entre poderes imperialistas. Mantiene buenas
relaciones con Cuba, que la está ayudando en el terreno médico a cambio de
petróleo. Asimismo, han animado al capital y a los técnicos chinos a que
participen en el desarrollo de sus infraestructuras de transporte.

Como podéis ver, hay diferencias entre los dos períodos en lo que respecta
a la organización del capital. A pesar de ello, la constante es el 85% de
la economía que continúa estando en manos del Estado. La iniciativa
privada es reducida (sólo tiene presencia en el comercio y en la
importación de bienes en la industria ligera y el sector servicios).

Respondiendo a la última parte de la pregunta, hay que decir que a causa
del cambio de coyuntura histórica (señalado por hechos como el paso de la
no-existencia de movimientos en tiempos del Sha a la aparición de la
conciencia y la organización de millones de personas en todas las áreas de
la actividad sociopolítica) se ha producido un cambio en la lucha tanto
política como social y cultural. La participación de las masas,
especialmente de las mujeres y los jóvenes, ha sido, en este sentido,
enorme.

NEA: En los últimos años hemos asistido a un impresionante resurgir del
movimiento estudiantil iraní. Éste siempre ha jugado un papel importante
en la historia revolucionaria de Irán. ¿Qué opinas sobre el movimiento y
su papel en la lucha iraní?

Pues sí, desde su aparición el movimiento estudiantil ha estado bastante
activo. Como ya he dicho, la mayoría de los cuadros revolucionarios desde
los 50 hasta los 70 surgieron de este movimiento. Sin embargo, tras la
guerra contra Iraq, el régimen islámico trató de silenciar al movimiento
estudiantil con una denominada ?Revolución Cultural? (por ejemplo cerrando
las universidades de 2 a 3 años para limpiar las asambleas estudiantiles
de elementos radicales y admitiendo a los hijos de familias con ?mártires?
de guerra sin examen previo, ?islamizando? así al movimiento).

Esto funcionó durante poco tiempo, pues a causa de la disminución de la
calidad académica y, consecuentemente, del descenso del nivel de los
graduados, el resurgir dialéctico del descontento hizo que el movimiento
estudiantil tomara vuelo de nuevo. Tras el ascenso de Jatamí al poder a
fines de los 90, se produjo un reverdecer del movimiento. Sin embargo, el
liberalismo ha tomado el puesto de las ideas radicales de décadas previas.
Pero, dado que Jatamí no está cumpliendo sus promesas, el propio conjunto
de asociaciones estudiantiles se está convirtiendo en el talón de Aquiles
del régimen.

En este punto debemos reconocer que a causa de su origen, mayoritariamente
de clase media, las organizaciones estudiantiles no constituyen un todo
homogéneo. La mayoría siempre estará por el status quo o como mucho tendrá
un programa muy reformista (académico). Pero los pequeños, aunque muya
activos, elementos radicales, han llegado a tener un papel revolucionario
tanto a nivel teórico como de agitación/movilización. Y aquí es donde
podemos hallar a la próxima generación de ?intelectuales orgánicos? que
todo movimiento necesita. Precisamente, en su última visita a la
universidad de Teherán, con motivo del ?16 de Azar? (8 de diciembre), el
día del movimiento estudiantil, Jatamí, que está acabando su segundo
mandato, fue abucheado y los estudiantes gritaron ?Jatamí, qué pena das? y
?¡Eres un traidor!? Podemos esperar que en esta coyuntura de profunda
crisis socioeconómica y de legitimidad del conjunto del sistema, el
movimiento estudiantil juegue de nuevo su papel histórico.

NEA: ¿Cuál es la situación actual del movimiento de las mujeres iraníes?

Hay un desnivel importante entre el movimiento estudiantil y el femenino
en Irán. La igualdad de género y consecuentemente los derechos de la mujer
tal y como los conocemos, son un fenómeno relativamente nuevo a escala
mundial y aún más en el denominado ?tercer mundo?.

El régimen islámico de Jomeini supuso un retroceso en ciertos aspectos
sociales (pérdida del derecho al aborto; desigualdad en las leyes de
divorcio y de custodia de los hijos; vestimenta islámica obligatoria?).
Pero tras la guerra (y a causa de ella), la carencia de mano de obra
cualificada acabó beneficiando a las mujeres, que ganaron un amplio
espacio en la sociedad civil. Ellas han librado valientes batallas y han
ganado unas cuantas. Ahora suponen el 60% del estudiantado universitario.
En todas las áreas (ciencia, humanidades, arte?) su participación se
incrementa año tras año.

Bajo el régimen fascista de la República Islámica, Shirin Ebadi, la
primera abogada iraní y activista por los derechos humanos, fue la primera
?mujer musulmana? en ganar el Nobel de la Paz. El hecho de que ganara este
premio, aunque fuera por un motivo político, puso en el primer plano
internacional la lucha de las mujeres iraníes (así como la lucha por otros
derechos democráticos). Eso ha presionado al régimen islámico y será sin
duda de ayuda para la lucha de las mujeres en las siguientes generaciones.

Soy optimista, pienso que las mujeres iraníes (y las de todos los países)
jugarán un papel muy importante (si no el principal) en cualquier
movimiento por un cambio social radical. Después de todo ¿no son ellas
(bueno, no todas ellas) las que darán a luz a las futuras generaciones de
revolucionarios? y ¿no son ellas, junto al activismo masculino
antipatriarcal, las que permanentemente reconducirán la causa hacia la
igualdad de género? Por supuesto, junto al movimiento de las mujeres, no
podemos olvidar el de los gays y lesbianas (que se encuentra dando sus
primeros pasos en Irán).

NEA: La mayoría de las organizaciones sindicales de Irán son órganos
estatales. Recientemente hemos sido testigos de cómo ciertos sectores del
proletariado iraní sobrepasaban estas mediaciones a favor de una actuación
autónoma. ¿Representa esto una mayor radicalización de la clase
trabajadora iraní?

No necesariamente. Al menos en lo que sé, se trata más bien de una
radicalización de cierto sector del proletariado. Podemos ver diariamente
manifestaciones de su descontento en todo el país: huelgas, sentadas,
paros? Pero, dado que los trabajadores no tienen la libertad para crear
sus propias organizaciones independientes del Estado y, consecuentemente,
que los ?sindicatos amarillos? son predominantes, no podemos hablar de un
?sobrepasamiento? exitoso de estas mediaciones.

Sin embargo, en la atmósfera fascista actual, es claramente un avance que
no puede pasarse por alto. Espero que más trabajadores se sumen,
especialmente en el sector petrolífero, de este modo la presión contra la
maquinaria del Estado podría facilitar la apertura de espacios para el
avance de la lucha del conjunto de la sociedad. Eso está aún por ver.

NEA: A pesar de la retórica anti-imperialista de la República Islámica,
continúa habiendo una fuerte inversión extranjera en Irán, sobre todo por
parte de la UE ¿Puedes comentarnos algo acerca del papel del imperialismo
en la explotación y la opresión de los iraníes?

Estáis en lo cierto. Como mencioné antes, ha habido un incremento en la
inversión de capital extranjero en Irán. El Estado iraní se ha asegurado
de que las ordenanzas laborales sigan estando a favor de los inversores
imperialistas (contra los trabajadores en general, contra los sectores
petrolífero, petroquímico y minero en particular). Largas jornadas de
trabajo y la nula atención que se le presta a cualquier demanda de los
trabajadores es lo que favorece la continuidad del ciclo del capital
extranjero. Por otra parte, la militarización de la sociedad civil es otro
favor indirecto a la dominación de las potencias imperialistas.

NEA: La administración Bush está apoyando a la resistencia iraní,
particularmente al movimiento estudiantil. Esto supone un dilema para
algunos de los que nos encontramos fuera de Irán. Queremos apoyar la lucha
del pueblo iraní contra el autoritarismo y el capitalismo, pero no
queremos apoyar la agenda imperialista, en particular porque sabemos que
de ningún modo permitirá que los acontecimientos tomen un rumbo obrero.
Por otra parte, queremos apoyar la lucha contra el imperialismo, pero no
queremos caer en el error de la mayoría de la izquierda en el pasado,
apoyando a Estados capitalistas autoritarios pequeños contra otros más
grandes. ¿Puedes comentarnos algo sobre esto? ¿Qué posición crees que
debemos adoptar para solidarizarnos sin apoyar a la república islámica ni
hacerle el juego al imperialismo?

Exactamente. No queréis caer en la trampa de la retórica imperialista.
Sabemos a ciencia cierta que las burguesías local e imperialista nunca
quieren libertad para las masas oprimidas y mucho menos nada parecido a un
programa obrero radical.

En el caso específico de Irán, el ejemplo fue el gobierno ?nacional
burgués? del doctor Mosadeqh, cuando había libertad para las actividades
políticas. Sin embargo, los EEUU (en alianza con los británicos) preferían
una monarquía inexperta que pudiera ser manipulada hasta convertirse en un
perfecto títere, como fue la del Sha. Por lo que dejaron a un lado la
democracia y restauraron una dictadura fascista. Ésa ha sido la política
imperialista en todo el mundo durante medio siglo.

Por supuesto, los tiempos han cambiado y a los imperialistas no les
importa tener regímenes que hagan la pantomima de las elecciones cada
cuatro años. De este modo se puede adormecer a la gente y el capital puede
llegar a ser el único ?valor? cultural. De ahí es de donde se deriva el
pretendido apoyo de Bush. Pero Irán (y la mayoría de Oriente Medio, por
ahora) no es un sitio donde pueda jugarse a eso. Debido a que es una
región de una altísima importancia geopolítica (contando con el 70% de las
reservas mundiales de petróleo), el poder hegemónico de los EEUU no quiere
regímenes que estén al 100% en sintonía con su ideario económico y
político. No hay que extrañarse de que la monarquía primitiva saudita sea
su régimen favorito: servil y leal hasta el fin.

Por tanto, no puede haber dudas para los izquierdistas occidentales a la
hora de apoyar las aspiraciones democráticas del pueblo de Irán. Los
comunistas libertarios (y la izquierda en general) deben estar con el
pueblo de Irán. Estad seguros de que de este modo no estaréis apoyando la
agenda imperialista, sino sustentando con firmeza una agenda obrera
radical. ¡Eso es suficiente para espantar no sólo a los imperialistas,
sino también a sus aliados capitalistas/autoritarios (incluidos los
liberales) en Irán!

NEA: Por último, vamos a preguntarte acerca del proyecto Nakhdar ¿Puedes
hablarnos sobre la revista y sus inicios? ¿Qué éxito has tenido a la hora
de contactar con otros iraníes (tanto en el interior como en el exilio)
con ideas anarquistas? ¿Te apoya de algún modo la comunidad anarquista en
tus esfuerzos?

A inicios de los 90 me uní a un grupo de camaradas que estaban publicando
un periódico marxista libertario llamado ?Ghiam? (Insurrección) en farsi.
Era un proyecto de colaboración entre un puñado de camaradas de diversas
tendencias dentro de la tradición marxista tanto de Europa como de los
Estados Unidos. Mi colaboración duró dos años, hasta que el periódico
desapareció. Murió debido a que cada uno de los componentes entramos en
una crisis personal e ideológica. En mi caso, fue el principio del fin de
mis tendencias leninistas.

Hace unos años entré en contacto con algunos de estos viejos camaradas
(que viven en diferentes partes del mundo) para iniciar una nueva etapa de
actividades ideológicas y políticas. Ya había empezado a traducir algunos
textos teóricos básicos del anarquismo. A continuación, me planteé la idea
de ?Nakhdar? (?Ni Dios, Ni amo, Ni jefes?) como una publicación comunista
libertaria independiente para la comunidad de activistas radicales de Irán
en el exilio.

Al principio, como cualquier nuevo proyecto, la revista fue acogida con
júbilo. Algunos compañeros se comprometieron a colaborar, pero a la espera
de que saliera el número de prueba. Debía ser una publicación teórica pero
también de agitación que se publicara semestralmente. Sin embargo, la
falta de compromiso por parte de la mayoría de estos compañeros ha acabado
convirtiéndola en anual. A pesar de todo, la publicación de ?Nakhdar? ha
sido acogida con muestras de agrado. En su mayoría procedentes desde fuera
de Irán, pero también se han puesto en contacto con nosotros desde el
interior. A causa de la falta de fondos, los originales de ?Nakhdar? se
envían sólo a quince publicaciones iraníes en EEUU y Europa y a medio
centenar de individuos distribuidos por diferentes países. Asimismo, está
siendo introducida de forma clandestina en Irán, donde sus lectores van en
aumento.

Es aún temprano para poder calibrar cuál será el impacto a corto plazo de
las ideas anarquistas en el seno de la izquierda iraní. Nos encontramos,
en este sentido, retrasados respecto a países de nuestra región, como
Turquía. Cuanto más hablo con compañeros y amigos de la zona, más
convencido estoy de que habrá un crecimiento del anarquismo a largo plazo.
La gente joven de Irán (el 65% de la población tiene actualmente entre 18
y 25 años), que es mucho más independiente en lo que respecta a sus ideas
políticas de lo que lo era antes, constituye una de las claves del éxito
futuro de esta ideología. Por supuesto, las periclitadas políticas de la
izquierda tradicional (autoritaria/jerárquica) son las principales razones
para ser optimista.

Por lo que hace al apoyo de la comunidad anarquista internacional, sería
de ayuda tanto el envío de dinero (no importa lo pequeña que sea la
cantidad) como la redistribución de ?Nakhdar? (mediante fotocopias) en la
comunidad iraní de la zona en la que cada cual viva.

Hay un largo camino por recorrer, pero ya se ha dado el primer paso.


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La entrevista fue hecha por Mark, Arya y Robin, tres miembros o
colaboradores de NEFAC-Boston.


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Puedes contactar con ?Nakhdar? en P.O.Box 380473, Cambridge, MA
02238-0473, Estados Unidos


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Traducida al castellano por Manu García

La entrevista original en inglés:
http://www.ainfos.ca/05/may/ainfos00339.html
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http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca


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